Ufrán García, periodista.
Desde hace tiempo digo en esta red social que Bukele es un dictador. Me han llovido los insultos por parte de fanáticos chavistas idólatras del tirano salvadoreño.

Pues bien, ya fue reformada la Constitución Política por los diputados serviles para que haya reelección continua y el período presidecial varió de cinco a seis años. Es la misma pretensión de Chaves en Costa Rica y lo acaba de dejar claro Pilar Cisneros en declaraciones al canal de Patey, «el incondicional», aunque luego quiso dorar la píldora.
El éxito electoral de Bukele se debió al efectivo combate de las maras con vigencia de un también continuo régimen de excepción concedido por los legisladores. Él echa a la cárcel a quien le viene en gana. Bukele es consejero de Chaves y por eso la frase aquella «que se maten entre ellos» no puede tomarse por antojadiza, aunque el examigo de la señora de Purral dijera que se la tomó prestada a personas con las que coincidió en un restaurante durante una gira por el Caribe.

El mandamás de Zapote necesitaba también un desmadre en seguridad y arreciar la campaña contra el Poder Judicial. Puede decirse que lo logró en buena medida en los primeros tres años de gobierno, durante los que Seguridad Pública no existió y los narcos tomaron el territorio nacional, para matar a diestra y siniestra.
Chaves llegó a mencionar incluso el régimen de excepción. Bukele vino a apoyarlo. Todo el peso de la lucha antinarco recayó en la Policía Judicial, malquerida por Chaves por estorbar en sus planes.
Todo parecía ir viento en popa, pero la DEA lo llamó a cuentas tras asumir Trump en enero, pese a que Chaves es algo así como un «trumpito». Y, ¡qué tirada!, debió poner al inútil ministro Zamora a trabajar o simular hacerlo.
Las cosas han variado. Los afanes absolutistas del chavismo persisten, pero la realidad es que Costa Rica no es El Salvador. Allá una tiranía no es novedad. Los costarricenses no toleramos sátrapas. Ahora, el chavismo se quedó solamente con el cuento de los 40 diputados, cálculo que cada vez cuelga más de la cola de un venado…