Federico Paredes, analista agroambiental.

Si hay un material que nos ha sorprendido positivamente en los últimos años, es el teflón, pero lo cierto es que éste fue descubierto accidentalmente allá por abril de 1938 por Roy J. Plunkett y su asistente técnico Jack Rebok, mientras trabajaban en la empresa de químicos Du Pont en Nueva Jersey.
Mientras Plunkett intentaba fabricar un nuevo refrigerante de clorofluorocarbono (CFC), el gas tetra-fluoro-etileno de su botella sometido a presión, dejó de fluir antes de que el peso de la botella hubiera bajado hasta el punto de que indicaba «vacío».

Como Plunkett estaba midiendo la cantidad de gas utilizado pesando la botella, de pronto le entró la curiosidad por conocer la fuente del peso, si la máquina indicaba “vacío”, y después se dispuso a aserrar o cortar la botella. Para su sorpresa, encontró el interior del recipiente recubierto con un material blanco ceroso que era extrañamente resbaladizo.
El teflón, cuyo nombre técnico es poli-tetra-fluoro-etileno (PTFE), es un fluoro polímero sintético del mencionado tetra-fluoro-etileno que tiene numerosas aplicaciones en el mundo actual.
El PTFE es hidrofóbico, esto quiere decir que ni el agua, ni las sustancias que la contienen, mojan el PTFE, ya que los fluoro carbonos demuestran la mitigación debido a la alta electronegatividad del flúor. Los profesionales en química industrial han determinado que el PTFE tiene uno de los coeficientes de fricción más bajos de cualquier sólido.
Los análisis realizados posteriormente mostraron que era perfluoroetileno polimerizado, y que el hierro del interior del recipiente había actuado como catalizador a alta presión. Fue la empresa Kinetic Chemicals la que patentó el nuevo plástico fluorado (análogo al ya conocido polietileno) el 4 de febrero de 1941, y registró la marca de Teflón en 1945.

Es en el año 1948 quela firma DuPont fundó Kinetic Chemicals en asociación con General Motors (GM), empezó a producir más de 900 toneladas de PTFE de la marca Teflón, por año, en Parkersburg, West Virginia.
Uno de los primeros usos que se le dio a este material, fue en el Proyecto Manhattan, como material fundamental para recubrir válvulas y sellos, en las tuberías que contienen hexafluoruro de uranio -un compuesto altamente reactivo-, en la vasta planta de enriquecimiento de uranio K-25 en la localidad de Oak Ridge, Tennessee.

Y para alegría de las amas de casa y los amantes del arte culinario, en 1954, Collette Grégoire, esposa del ingeniero francés Marc Grégoire, le propuso a él probar en sus sartenes, el material que había estado utilizando en los aparejos de pesca.
Posteriormente Marc, fabricó las primeras sartenes antiadherentes recubiertas de PTFE bajo la marca Tefal (combinando «Tef» de «Teflón» y «al» de aluminio). En los Estados Unidos, Marion A. Trozzolo, que había estado utilizando la sustancia en utensilios científicos, comercializó en 1961, la primera sartén recubierta de PTFE de fabricación estadounidense, bajo el nombre comercial de «The Happy Pan», es decir, “la sartén feliz”. Desde aquel momento, los utensilios de cocina antiadherentes se han convertido en un producto doméstico común,elaborados en todo el mundo.

El teflón tiene dos bondades inigualables, la primera y más reconocida es la anti- adherencia de los alimentos a la sartén y la otra, que, por esa misma condición, no se requiere del uso de aceite o margarina para cocinar huevos, filetes o tortas de diferente constitución; esto obviamente implica no solo un ahorro de dinero, sino que es mucho más saludable, al no utilizar sustancias grasas en la cocción.
Sin embargo, esta sustancia tiene un amplio rango de aplicaciones en otros campos.
Por ejemplo, en la industria de la construcción en todo lo que se refiere a pegamentos o uniones de tuberías con gas o agua, para evitar que haya fugas. En la medicina, se usa en instrumentos quirúrgicos que requieren no solo inocuidad, sino evitar fugas de líquidos o gases.
Y así ocurre en las actividades de la mecánica, de la electricidad y la electrónica, y en todas aquellas áreas que requieran de precisión en ajustes y conexiones para el paso de fluidos como los mencionados.
Hay quienes se han permitido hacer la simpática comparación de este material cuando se han referido a una persona que: “!Tiene una mentalidad de teflón… no se le pega nada!
No cabe duda de que, por accidente o no, la industria nos ha venido proveyendo de sistemas, materiales o elementos que se vuelven sumamente indispensables, en un mundo que requiere de más procesos rápidos y menos complicados.
