José Luis Valverde, periodista.

No era una noche cualquiera se decidiría el destino de dos féminas, los machos alfa se reunían en torno de la mesa, la botella de whisky Macallan bajaba entre risas y chascarrillos, a uno le dicen Papá, el otro conocido como el Árcangel, posiblemente derivado de su nombre encomendado al exterminador espada en mano de los demonios.
Se conocían desde tiempos de juventud, secretos compartidos, negocios, asuntos de trabajo, intimidades.
En la muñeca lucían sus Rolex de colección, ¡Laura Virginia! propuso el patriarca, el otro asintió con sonrisa cómplice, encajaba perfectamente en el perfil. ¡Salud! Exclamaron al unísono, tenían la candidata idónea.

Vamos por los cuarenta diputados, te propongo a vos dijo sin dilaciones el para entonces próximo ciudadano de oro.
Soy incondicional lo sabes asintió el otro en señal de aceptación, seguidamente acotó “el de la escoba también quiere”. De ninguna manera, sabes soy bueno para cobrar facturas, la de él esta bien guardadita, no se me olvida cuando era candidato me dejó como el trapo del piso, ambos sonrieron ¡descartado!
A los evangélicos hay que tenerlos buenos, quien peca y reza empata, el diezmo nos viene bien, se escuchó mientras repartían curules.

¡Aquella medio aprendió a leer y escribir, nos sirve en el congreso, póngala en la lista!
¿Qué tal patroncito si pensamos de una vez en la presidencia de la Asamblea?
¡Que huela a perfume no a Cofal! Se escuchó la sonora carcajada.
Hay una muchachita Yara Vanessa, trabaja cerca del despacho, lo bueno ella y Laura Virginia apenas se conocen, difícilmente se pondrán de acuerdo, una viene de Esparza, la otra de Desamparados, son agraciadas las dos. ¡Estate mosco te conozco! dijo a manera de broma el Arcángel, el otro se pavoneó, sacó a colación presumidamente sus andanzas, le acababan de regalar de recuerdo la chupeta de la hija menor.

¡Mae! tal era la cercanía así se trataban en la coloquial intimidad, dijo Pili era la encargada de anunciar a la candidata, qué tal si la ponemos en su lugar para que aprenda, diay man, si le parece suelta la noticia se va a cabrear pero ni modo.

“Las mujeres deben saber de una vez por todas el lugar donde corresponden” dijo sin rodeos Papá, la sonrisa amplia dejó ver el pedazo de aceituna con queso azul alojada en la ventanilla de sus dientes.
Continuará…
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