Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.

Sé los riesgos que implica ser tan contundente. Algunos pensarán que soy ingenuo. No importa. Voy a asumir el riesgo.
Dicen los que dicen, que lo que hacemos los ticos es hacernos los vivos, simular que podemos lo que no podemos e incluso hasta creerlo. Así somos.
A finales del siglo pasado un pensador, de esos que aparecen con el codo sobre la rodilla y la mano en la quijada, resumió nuestra filosofía con una máxima perfecta que perdura: “Los ticos están condenados al éxito”.

Lo peor fue que lo creímos, y no solo lo creímos sino que lo seguimos creyendo. El problema es que cada día con sus actuaciones los diferentes sectores del país se esmeran en desmentir esa creencia.
En el futbol no tenemos ese problema, dicen, porque ahí si somos buenos. Los mejores. Alejandro Morera, Fello Meza, Keylor Navas, Yuba Paniagua, Paté Centeno, Paulo Wanchope y podemos seguir en la lista. Tenemos, aseguran, un talento natural que se desborda.
Con esa idea fuimos a los mundiales, cuando era difícil clasificarse. Ahora con tantas selecciones cada día es más fácil.
Asistimos a todas las Copas de Oro sin éxito, a buscar clasificar en Campeonatos de Ligas Menores, pero la realidad de los resultados se esmera en desmentir esa creencia, y la condena del fracaso volvió a derrotarnos.
Ahora viene el Campeonato Nacional. El Torneo de Apertura. Volvemos a decir lo mismo, lo que venimos repitiendo hace no sé cuántos años, pero seguimos repitiéndolo: “Este campeonato viene cargado de emoción. La Liga renovada, Herediano se refuerza como nunca y pide ampliar el cupo de extranjeros. Saprissa a posicionar su idea de futbol en CONCACAF. Cartaginés merece otro campeonato. Sporting, el equipo proceso, este año si está consolidado. Y claro, hace falta un equipo piñata porque hay que completar los 10 equipos y escogieron a Escorpiones.

El nivel esperado merece un párrafo aparte. La verdad es que mejor no esperemos nada, y es complicado decirlo, porque suele ser el aliciente para el aficionado que espera un mejor campeonato después de ver el Mundial de futbol.
Durante las primeras fechas dirán que los equipos están duros. Falta ritmo de competencia. Después del clásico, usado como termómetro, vendrán las quejas normales, y los halagos y reproches hacia algunos futbolistas que no pueden hacerlo todo, aunque tratan, porque no son la esperanza del futbol nacional. Es el momento cuando debe esperarse algo muy tico: un milagro.

Todo sigue igual o parecido, porque no hay un plan, un proceso, y si no hay plan ni proceso no hay juego. No hay nada. No hay ligas menores que auguren un futuro cercano y mucho menos lejano. Pero todo esto importa poco.
Impera la tensión, la presión, los golpes, el miedo a perder, más que el miedo a ganar y más miedo a tener miedo.
Los partidos se juegan con presión alta, el término de moda, sin que la mayoría sepa cómo debe jugarse para que sea efectiva. Todos los equipos, aunque no tengan calidad los jugadores, buscan salir jugando desde atrás y se convierte en un disparate desordenado en la cancha. Todo queda dicho.
Los partidos se juegan con presión alta, el término de moda, sin que la mayoría sepa cómo debe jugarse para que sea efectiva. Todos los equipos, aunque no tengan calidad los jugadores, buscan salir jugando desde atrás y se convierte en un disparate desordenado en la cancha. Todo queda dicho.
Lo que importa es que ya no quedan metáforas para entender que con el futbol tico así no se puede. Que no se puede improvisar siempre, repetir los mismos errores todo el tiempo, seguir simulando y pensar que de todo eso puede salir algo bueno por arte de magia.

Si la economía del país no convence. Si cada día hay más pobres, porque no hay trabajo, y los precios suben sin compasión por nuevos impuestos, si las políticas para contener la violencia no nos convencen: ¿será que el futbol podrá convencernos?
Saldrán frases, como las llaman los entendidos; “fake news”, y entre ellas una que no pierde actualidad: el futbol es solo un juego. Al fin nuestra cruz es, como dijo el pensador a finales del siglo pasado, el éxito de los ticos es nuestra condena.

*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto
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