Inesperado combustible del futuro: los restos del queso

Inesperado combustible del futuro: los restos del queso

Daniel Pellicer, National Geographic.

 

Tu nuevo combustible podría ser la leche, literalmente. Aunque no el alimento en sí, sino que provendría del suero salado, uno de los residuos procedentes de la fabricación de quesos como el chédar.

Este líquido, que contiene altos niveles de sal y lactosa, es un problema con el que la industria láctea ha tenido que lidiar durante décadas, ya que su vertido puede saturar las plantas de tratamiento y contaminar las aguas.

Pero donde la industria ve un residuo, investigadores de la Heriot-Watt-University ven una oportunidad para aportar su granito de arena a solucionar la crisis del combustible. Según explica la Dra. Jane White, experta en valorización de residuos de la Universidad de Heriot-Watt: “La industria de la alimentación y las bebidas genera una amplia variedad de subproductos, muchos de los cuales aún contienen componentes valiosos, pero cuya gestión puede resultar complicada”.

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Dr Jane White.

Concretamente, la idea de estos científicos es emplear bacterias que puedan fermentar la lactosa y otros azúcares presentes en el suero para generar bioetanol, un líquido con alto poder calorífico que se usa en transporte o para calentar hogares.

Según estima la FAO, en la actualidad la industria láctea genera cerca de 180 millones de toneladas de suero y se espera que alcance los 240 millones de toneladas para 2030. En torno a un 60 % de ese producto se destina a producir otros alimentos, como suplementos alimenticios, y el 40 % restante se emplea para fortalecer piensos para animales de granja, como fertilizante o se vierte como residuo.
El combustible del futuro podría provenir de los residuos del queso
El combustible del futuro podría provenir de los residuos del queso.

Pero en este mundo lácteo también hay clases. Los quesos y otros productos lácteos que no requieren adición de sales generan un suero dulce que contiene una alta concentración de proteínas. Este es el que mayoritariamente se emplea en la producción de suplementos o como aditivo para otras comidas. En cambio, durante la producción de yogur estilo griego, quesos crema o Quark, la fermentación acidoláctica genera un suero más ácido, que es el que se suele emplear como fertilizante, o para la producción de otro tipo de bebidas fermentadas.

El problema, por tanto, lo tiene principalmente la industria láctea que produce quesos más curados y salados, como el ya nombrado chédar o el queso azul. En estas industrias, por cada 100 kg de leche se producen aproximadamente 10 kg de queso chédar, y los 90 kg restantes son suero. Tras los tratamientos pertinentes, se suelen generar entre 4 y 5 litros de suero salado que, hasta ahora, no se solían aprovechar.

La producción de queso como fuente de combustible - Científicos de la Universidad Heriot-Watt y la empresa emergente Take Root Bio han descubierto un nuevo uso para el suero de queso saladoLa pequeña industria suele tener más problemas con la gestión de sus residuos. Una quesería pequeña puede producir decenas de miles de litros de suero a la semana.

Aunque esos problemas son precisamente los que busca la biotecnología. La Dra. Liz Fletcher, directora general adjunta del Industrial Biotechnology Innovation Centre (IBioIC), explica: “Una de las mayores oportunidades que ofrece la biotecnología industrial es encontrar nuevos usos para materiales que actualmente se consideran residuos. Al aunar las empresas y los conocimientos académicos, proyectos como este pueden dar lugar a soluciones que aporten beneficios tanto medioambientales como comerciales”.

La leche, el nuevo biocombustible

El problema que han tenido que sortear para la producción de combustible es que la concentración de sal en el suero salado es tan alta (hasta un 10 %) que dificulta que las bacterias fermentadoras sobrevivan. Pero tras años de desarrollo, los investigadores aseguran que han logrado un proceso por el que lo consiguen transformar en bioetanol de una forma eficiente. Ahora esperan seguir aumentando la producción hasta alcanzar un nivel industrial.

El proyecto GO ORLEANS logra alargar la vida útil del queso entre 5 y 10 días gracias a un envase activo a partir del residuo del propio queso – Foro Química y Sociedad

Pero no es el único proyecto que se ha centrado en el reaprovechamiento del suero. En España, en 2023, terminó el proyecto Go ORLEANS, que se centraba en la producción de bioplásticos a partir de suero de leche de oveja y cabra. El proyecto, llevado a cabo por la Universitat de València, el Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS), Biópolis y FEDACOVA, logró desarrollar un material que, aplicado como recubrimiento al propio queso del que procedía, permitía alargar la vida útil del alimento entre 5 y 10 días.

Este tipo de estudios se engloban en lo que se denomina “economía circular”, que trata de reducir al mínimo los residuos de las industrias para reducir su huella en el medio ambiente. Mediante técnicas químicas y biológicas tratan de aprovechar parte del valor del suero salado, al tiempo que se reducen las presiones asociadas a su eliminación. Se trata de un enfoque que refuerza la sostenibilidad en todo el sector de la alimentación y las bebidas.

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