Redacción.
El huracán Isaías, que llegó a ser categoría 3 pero se degradó a categoría 2, tocó tierra cerca de la ciudad de Destin, Florida, a las 8:30pm del viernes (hora local).
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) informó de un rápido aumento en el nivel del mar y ráfagas «potencialmente mortales» en la zona conocida como el panhandle de Florida y la costa sur de Alabama.
Ambos estados han decretado el estado de emergencia y han establecido evacuaciones obligatorias en zonas costeras ante potenciales marejadas ciclónicas que, según advirtieron los meteorólogos, podrían elevar el nivel del agua hasta en 2,7 metros y llegar a causar inundaciones repentinas.
Después de golpear Florida con vientos máximos sostenidos de 150km/h, se pronostica que el ojo de Isaias se moverá hacia el norte a lo largo de Alabama y hacia el Valle de Tennessee el sábado y domingo, dijo el Servicio Meteorológico Nacional a última hora del viernes.
También está en alerta Georgia, hacia donde se prevé que avanzará por tierra firme después, aunque debilitado, el huracán.
Según los pronósticos, la amenaza se mantendrá hasta el sábado en zonas del este de Alabama, el panhandle de Florida, Georgia y las Carolinas.
Isaías es el primer huracán que se forma en el Atlántico en esta temporada, algo inusual, y uno de los tres sistemas tormentosos que afectan a Norteamérica este fin de semana. Los otros dos avanzan por el Pacífico hacia las cosas de México y el sur de California.

Ante la inminente llegada del huracán, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, había declarado el estado de emergencia en 25 condados y llamó a movilizarse a cerca de 5.000 miembros de la Guardia Nacional.
Por su parte, la gobernadora de Alabama, Kay Ivey, ordenó la inmediata evacuación de personas no residentes, visitantes y turistas de varias áreas costeras.

Además de inundaciones repentinas, también existe el riesgo de tornados, le dijo a la BBC Melissa Watson, meteoróloga en Florida del Servicio Meteorológico Nacional.
Para quienes no han evacuado, «lo principal es tener activadas las alertas» sobre tornados y marejadas, explicó. «Si estás cerca de la costa, trasládate a un terreno alto», agregó.
Y es que, a pesar de las advertencias, no todos han dejado atrás sus casas.
John Guoth, un residente de Navarre, Florida, le dijo a la BBC que, aunque sus vecinos ya evacuaron, él y su esposa permanecerían en su hogar.
«Es un huracán. Los tenemos todo el tiempo. Es algo que ya sabíamos cuando nos mudamos aquí», explicó.
«Casi todo lo que puede salir volando lo tenemos bien asegurado y lo que no, está protegido».
Guoth dijo que metió a sus patos y gallinas en el baño y amarró bien sus botes y remolques, para que «nada se voltee».
Brandin Ruth, residente de Pensacola, le dijo a la BBC que cerraron el gas de las viviendas y congelaron alimentos.

Incluso antes de la llegada de Isaías, cientos de miles se quedaron sin electricidad en el sureste del país. Para cuando tocó tierra, 350.000 estaban ya a oscuras en Florida y otros 170.000 en Alabama habían sufrido cortes de luz, según PowerOutage.us.
Asimismo, varios eventos deportivos importantes en toda la región fueron suspendidos o reprogramados debido a la tormenta.
El presidente Donald Trump canceló su asistencia a un esperado partido de fútbol americano entre la Universidad de Georgia y la Universidad de Alabama previsto para el sábado en la ciudad de Tuscaloosa.

A medida que la tormenta avance más hacia el interior y pierda contacto con su fuente de energía, las aguas cálidas del Golfo, se prevé que se debilitará.
Sin embargo, aún se espera que traiga un clima lluvioso que podría causar trastornos en amplias zonas del sureste de EE.UU., llegando hacia el norte hasta el valle de Tennessee y las Carolinas.

