Federico Paredes, analista agroambiental.

Siempre recordaremos a la científica británica Jane Goodall, quien dedicó toda su vida a estudiar y proteger a los chimpancés en África.
Su labor fue ampliamente reconocida por la comunidad internacional y en ella se cumplió aquello de que iba a “morir con las botas puestas”; así fue y el 1 de octubre de 2025, falleció en California a los 91 años de un paro cardio respiratorio mientras dormía.
No todos los primates han corrido con la misma buena suerte de tener un mecenas que vele por sus hábitos y ciclo de vida. Ese parece ser el caso de los orangutanes de Borneo en Indonesia.

En este 2026, aquel país asiático enfrenta una grave temporada de incendios forestales, especialmente en Borneo -conocido localmente como Kalimantan- y en Sumatra, que son las localidades que albergan las mayores poblaciones salvajes de orangutanes que quedan en el mundo.
Para darnos una idea más precisa de esta situación, durante el pasado mes de julio se perdieron por causa de incendios forestales cerca de 95.000 hectáreas en el país, mientras cientos de focos de calor continúan siendo detectados.
El fuego ya alcanzó zonas vinculadas con la conservación de estos primates. Dramáticamente, unos 11 orangutanes tuvieron que ser evacuados de un área de rehabilitación en Kalimantan Oriental, debido a los voraces incendios.
![]()
Este desastre ambientales producto de una combinación de factores, tales como una sequía intensificada por el fenómeno de El Niño, décadas de deforestación, degradación de turberas y transformación del bosque para actividades y plantaciones agrícolas, incluida la palma aceitera, llamada también palma africana.
Las autoridades indonesias también investigan aquellos incendios que se dan dentro de concesiones empresariales. Para los orangutanes, cada bosque perdido significa menos alimento, protección y territorio, al tiempo que se agrava el conflicto con los humanos.
A nivel de ese país, la organización Borneo Orangutan Survival Foundation hace su mejor esfuerzo por articular las acciones necesarias para proteger esta valiosa especie silvestre, sin embargo, tales esfuerzos no han sido suficientes.

La ayuda internacional no se ha hecho esperar y varias ONG de rango mundial están muy involucradas con el Gobierno indonesio para luchar a favor de estos valiosos mamíferos arbóreos.
Veamos las más importantes. International Animal Rescue (IAR), The Orangutan Project, Orangutan Forest School, The Nature Conservancy, Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, además de otras como el WWF (World Wildlife Fund), así como la UICN (UniónInternacional para la Conservación de la Naturaleza).
Dichas organizaciones tienen mucha experiencia en manejar temas de posible extinción de especies, así como de estrategias de cooperación con los países que enfrentan problemas de desaparición de hábitats fundamentales, comercio ilegal de especies amenazadas de extinción e inclusive desconocimiento de metodologías de conservación de especies en peligro.

A estas alturas de la historia mundial, los países deben tener claro su inventario de vida silvestre (fauna y flora) y establecer un claro objetivo de conservación inteligente de sus recursos para preservar, no por conservar en sí, sino para tener un valioso reservorio de elementos vivos y de escenarios únicos, que valen más “vivos que muertos”.
La historia de la humanidad no se debe escribir destruyendo sus recursos, como ha ocurrido, sino protegiendo poblaciones de animales, familias de plantas o escenarios prístinos y únicos.

Por eso, la protección de la barrera coralina más grande del mundo en Australia, la selva tropical pulmón del Planeta (Amazonas) o las grandes masas oceánicas que son virtuales sumideros de carbono, deber ser ineludible para todos los que nos preciamos ser habitantes responsables de esta esfera cósmica.