Mauricio Batalla y el chavismo

Mauricio Batalla y el chavismo

 

Vicios privados, pública impunidad

Luis Paulino Vargas Solís, economista y académico.

Al explotar el repugnante escándalo relacionado con el exministro Mauricio Batalla, la reacción inicial del chavismo consistió en levantar barricadas y aprestarse a defender al sujeto en mención. Se adujo que los tribunales lo habían declarado “inocente” –cosa que rápidamente quedó demostrado que era falsa– y se cuestionó la filtración –a la “prensa canalla”– de los expedientes judiciales del caso.

De esta manera habría empezado Mauricio Batalla el presunto acoso sexual hacia mujer que lo denunció | La Teja

La historia posterior es conocida, cuando la propia Cisneros decidió tirar al tipo ese a la hoguera. Pero queda en pie la pregunta: ¿no es acaso censurable que se haya dado esa filtración?

Esto me trajo reminiscencias de una vieja película de 1975, que vi hace más de 40 años en la Sala Garbo: “Vicios privados, públicas virtudes”, del director checo Miklós Jancsó. Incluso hay notables similitudes en relación con las truculencias sexuales de la historia.

Pero, en especial, es algo que me recuerda la célebre “Fábula de las Abejas” de Bernard Mandeville, originalmente publicado en 1705, la cual anticipó la tesis de la “mano invisible” que Adam Smith planteó en “La Riqueza de las Naciones”, publicada en 1776.

Mauricio Batalla me metió en una bodega que había en el restaurante', relató mujer a Fiscalía | La Nación

La idea es simple: el vicio privado –en este caso el egoísmo– tiene consecuencias positivas para la sociedad. Es una idea que hoy sigue vigente en la corriente neoclásica de la economía, y que en economistas como George Stigler, laureado con el Nobel de economía en 1982, alcanza expresiones realmente grotescas.

Aunque ligeramente modificado, algo de eso hay en el planteamiento chavista, según el cual los vicios privados de Batalla debían quedarse en lo privado, sin afectar su participación pública, y bajo la presunción de que esa figuración pública sería “beneficiosa” para Costa Rica.

En realidad, como dijo la diputada Sofía Guillén, poner a un patán a gobernar conduce, inevitablemente, a un gobierno de patanes. O, para ampliar un poquito la idea: un tipo corrupto, agresor y acosador, difícilmente gobernará de otra forma como no sea corrompiendo, agrediendo y acosando.
Eso es lo que Costa Rica ha vivido desde mayo 2022.

Noticia-Frente-Amplio-Sofia-Guillen - Supen
Sofía Guillén: «poner a un patán a gobernar conduce, inevitablemente, a un gobierno de patanes».

Pero, además, eso es una advertencia válida en relación con Batalla. El tipo no simplemente fue ministro de Transportes. Sobre todo era un “presidenciable”, según lo ordenaba el dedo y la consagraba la bendición de Rodrigo Chaves y Pilar Cisneros.

Claro que es inapropiado que un expediente judicial se filtre a la prensa. Eso no debería ocurrir. Pero es mucho más inapropiado que un sujeto con los antecedentes de Batalla pretenda ser presidente, o mínimo vicepresidente, de Costa Rica.

Exministros Laura Fernández y Mauricio Batalla se reunieron en secreto con Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU
Mauricio Batalla y Laura Fernández.

Aquí hay dos principios en pugna, pero claramente el segundo es de una jerarquía superior.
Costa Rica no puede permitir que sujetos tan despreciables vuelvan a gobernar.

 

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