El ánimo de compartir cobra sentido en Navidad

El ánimo de compartir cobra sentido en Navidad

  • En vez de pensar en muchos regalos materiales, se pueden considerar las experiencias familiares que produzcan recuerdos duraderos
  • Reuniones en casa, paseos al aire libre, visitar parques o asistir a espectáculos públicos son opciones que fomentan el vínculo familiar y no implican gastar dinero en exceso

Adriana Núñez, periodista Visión CR

“La Navidad es la estación para encender el fuego de la hospitalidad en el salón y la llama genial de la caridad en el corazón(Charles Dickens, periodista y novelista inglés, 1812-1870)

No todos aprecian el verdadero sentido de la Navidad y muchas veces, en un afán por festejar de forma equivocada, desperdician el tiempo de calidad que se necesita para fortalecer los vínculos familiares y de amistad. Además, siempre habrá casos de gente cercana que -ante circunstancias adversas- necesita mayor apoyo y presencia en sus vidas durante esta época.

Por ejemplo, cuando las personas pierden a alguno de sus seres más queridos, tienen tropiezos en el trabajo o enfrentan conflictos y altibajos de salud, en ocasiones les resulta penoso celebrar actividades y fechas significativas, pues sus sentimientos y nostalgia por las ausencias más sensibles, las preocupaciones financieras o los problemas personales, están a flor de piel.

Ante esas circunstancias, es recomendable contribuir con quienes experimentan tristeza, agobio y soledad, incorporándolos a reuniones pequeñas, sencillas y acogedoras, donde prive la calidad de las interacciones y en las que no se sientan presionados u obligados a contribuir más allá de sus posibilidades.

La mayoría de las personas valora más el tiempo que se les dedique que los regalos materiales

Precisamente, la Navidad es una de las conmemoraciones más importantes del año, y lejos del jolgorio y despilfarro con el cual algunos la festejan, implica más bien un espacio de serenidad, alegría, reflexión y unión en torno a su significado y a los valores que cada núcleo familiar ha heredado y practicado.

Por ello este 2024, en el que -debido a las inundaciones y a los frecuentes problemas de inseguridad que experimenta el país, tantos hogares han sufrido pérdidas de seres queridos y materiales- nos permitimos sugerir algunos consejos con la finalidad de que las celebraciones navideñas y de fin de año, cumplan propósitos fundamentales de integración familiar, solidaridad, respeto por los sentimientos ajenos, gozo, fe y esperanza.

Pequeños ajustes en la forma en que conmemoramos el nacimiento de Jesús, quien llegó a la Tierra a cambiar la historia de la Humanidad con su prédica de amor, permitirán no sólo destinar más tiempo a compartir con amigos y familiares, sino también a obsequiarles mayor atención y afecto, algo que no se compra con dinero ni se obtiene con los regalos más suntuosos.

Calidad y no cantidad

De acuerdo con Elena Requena, Directora de grado de la facultad de Trabajo Social Pere Tarrés de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, España, hay alternativas de celebración navideña que son mucho más edificantes y producen grandes beneficios a quienes las organizan y comparten.

Entre sus sugerencias más puntuales -tanto para los que están sufriendo alguna pérdida, como para aquellos que les rodean- señala que la época navideña se debe abordar evitando los pensamientos negativos y focalizándose en vivencias, recuerdos y actividades positivas. “Lo que marca el estado emocional de una persona, no es tanto lo que le ocurre sino la forma en que lo vive” indica Requena.

Efectivamente, muchos no podrán dejar de lado su duelo o tribulaciones de un momento a otro, pero sí que pueden esforzarse por compartir con los demás miembros de la familia, de forma serena, aunque sea por un corto espacio de tiempo. Y entre más íntima la reunión, el ambiente será más propicio para que se sientan a gusto.

Compartir paseos y actividades une a la familia y crea recuerdos duraderos

Por otra parte, usualmente en estas fechas del mes de diciembre, se dispone de más días de asueto; razón de más para utilizar los ratos de ocio no solo para dedicarlos a los demás sino también para ocuparse de realizar actividades personales gratificantes a las que durante el año no se les da suficiente tiempo. Entre ellas: leer, ver películas, arreglar el jardín, alternar con amistades o con los niños de la casa. “Son pequeños placeres que en ocasiones se descuidan por obligaciones laborales o domésticas” señala Elena, pero que definitivamente contribuyen a que el ánimo mejore.

Además, en tiempos de estrechez económica, duelo o problemas, es apropiado buscar alternativas distintas si, por las circunstancias, no es posible reunirse como en otras épocas. Como la Navidad sigue siendo sinónimo de reencuentro con familia y amistades, bastará con programar otras opciones más simples, limitándolas a las personas más significativas y si es del caso, promoviendo un paseo tranquilo, una tarde de café en casa e incluso, una videoconferencia con quienes viven en el exterior.

Sin olvidar las tradiciones que tanto gustan, se pueden escoger las más importantes, adecuándolas a la realidad presente. Los tiempos cambian así es que “no tiene sentido empeñarse en replicar exactamente igual la Navidad de años pasados ​​si las circunstancias son distintas” explica Requena. Usualmente, menos es más…

Y finalmente, es preciso que cada uno de los ajustes que se realicen en el seno de la familia, ayuden a que sus miembros reflexionen sobre el estilo de vida y de gasto que han llevado, pues muchas veces, miles de personas se endeudan muchísimo en estas fechas con el único propósito de mantener un consumismo exacerbado que no les permite disfrutar de un rato de conversación, de la cercanía de sus hijos o nietos o del valioso espacio para reencontrarse, en virtud del exceso de compras, compromisos sociales y preparativos que se obligan a realizar y a los cuales no pueden acudir “con las manos vacías”.

“Tomemos conciencia de que el consumismo no proporciona la felicidad, sino una necesidad de mayor consumismo porque siempre habrá un nuevo producto para comprar. Gran parte del consumo actual no es sostenible ambientalmente, pero tampoco emocionalmente” declaró finalmente Elena Requena.

En fin, es mejor adquirir menos regalos y procurar mayor calor familiar. Todos sabemos que aún quienes tienen más abundancia de recursos a veces se sienten solos en medio del bullicio. Además, el tiempo es propicio para dar un ejemplo de solidaridad y contribuir con aquellos que han experimentado duros golpes.

Según la Biblia, la Navidad tiene un significado teológico centrado en la encarnación del Hijo de Dios, el Mesías, en la Tierra. Es la celebración del amor de Dios que se manifestó a través del nacimiento de Jesucristo. Por supuesto, también es una oportunidad idónea para agradecer al Todopoderoso por las múltiples bendiciones tangibles e intangibles que día a día recibimos y una ocasión especial para acordarnos de los más necesitados.

 

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