Mario Rodríguez, abogado y comunicador.
En las últimas semanas, los habitantes del oeste de la GAM, y del pacífico central, han sido testigos de miles de motociclistas que, por medio de las RRSS, se organizan cual “ejército” para partir desde el interior hacia las costas, realizando una serie de comportamientos que contravienen múltiples normas de tránsito, y creando peligros para sí y para los terceros que han tenido la mala suerte de coincidir con estos.
El tema no es para nada nuevo, pero, se exacerba durante los fines de semana de verano, y aunque algunos comerciantes de la “Perla del Pacífico” dicen sentirse aliviados por el impacto económico, son muchos más los inconvenientes a través de su recorrido de ida y vuelta.
Llevamos años, escuchando las excusas de las diversas administraciones en torno a la búsqueda de soluciones para mejorar las vías de circulación nacional, con el afán de convertirlas en carreteras más seguras, y que permitan prevenir los accidentes, y las serias consecuencias que ello genera en todos los niveles. Pero, aún contando con las mejores autopistas, con las tecnologías más modernas, si no se tiene educación vial, y si se siguen acrecentando este tipo de actitudes, no será posible bajar los niveles de siniestralidad imperantes en el país.
Lamentablemente, presentamos un enorme rezago, y nuestras vías son el escenario de eventos fatídicos,que traen consigo dolor a las familias, casi a diario. Recientemente, el diario La Nación informó que, “Costa Rica tiene la tasa de muertes en carretera más alta entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”. Específicamente, ocupamos el último puesto, con una tasa de casi 18 por cada 100. 000 habitantes.
Ahora bien, el evento motorista de la pasada semana generó 305 boletas de infracciones, 52 motos decomisadas, y 23 placas retiradas, sólo en Puntarenas (Teletica.com). De las imágenes que circulan en las RRSS, muchas de estas subidaspor los mismos intervinientes, se pueden visualizar: levantar la moto y diversas piruetas, obstrucción de las calles, invasión de carril, ausencia de pago de peajes (Accidentes de Costa Rica.net), invasión de la gasolinera ubicada en Orotina, con denuncias de no cancelación del servicio (Noticias Pacífico Central en Facebook), colisiones, y un motociclista fallecido en la ruta 1 ¿Entonces de qué sirve contar con excelentes condiciones viales, si la educación brilla por su ausencia?
A pesar de lo anterior, anhelamos que se desarrollen mejores políticas públicas en la obra vial, con la finalidad de mejorarlas, y que, además, se gesten acciones tendientes al mejoramiento de la educación vial. Ante esto, replico algunas buenas prácticas que se desarrollan en el orbe, y que, quizás pueden ser copiadas a futuro.
En Corea del Sur, el agua de lluvia se almacena, para después limpiar las calles a través de un sistema hidráulico (https://noticias.arq.com.mx/Detalles/25173.html). Esto tendría mucha aplicabilidad en nuestro país, sobre todo en los casos de derrames de aceite u otros líquidos, evitando el derrape de los vehículos.
Continuando en Asia, se ha implementado la colocación de “Innovadoras barreras de plástico (a diferencia de las tradicionales de acero), se han instalado en algunas carreteras de Corea del Sur, mejorando notoriamente la seguridad vial. Estas barreras, están diseñadas para absorber la fuerza del impacto y distribuirla de manera uniforme, reduciendo así la fuerza de la colisión y disminuyendo los riesgos de graves lesiones. Este innovador diseño, provoca que en caso de registrarse un accidente, los elementos giratorios de la barrera ayudan a guiar la unidad en lugar de detenerla, reduciendo graves riesgos para pasajeros y vehículos(https://bahiatimes.com.mx/corea-del-sur-y-sus-innovadoras-barreras-de-seguridad-vial/).
No solo se trata de mejorar la seguridad vial, sino hacer las vías más accesibles y que, contribuyan con la generación de energías limpias, por eso, “Un ejemplo notable de esta tecnología en Japón es el proyecto de la ciudad de Kawasaki, que ha instalado pavimentos piezoeléctricos en estaciones de tren y otras áreas públicas. Estos sistemas permiten capturar la energía de millones de pasos diarios y usarla para alimentar las luces o pantallas electrónicas en los alrededores(https://www.inventoseinventores.com/blog/1777-el-futuro-de-la-energia-sostenible-a-traves-de-los-pasos-de-sus-ciudadanos). Imaginemos esto, pero sobre las vías donde transitan miles de vehículos.
En países donde las altas temperaturas son la constante, se están buscando opciones para eliminar el asfalto negro, por eso, “Las carreteras azules están siendo implementadas en países como Qatar para reducir el calor absorbido por el asfalto negro tradicional. La pintura azul refleja la luz solar, manteniendo las vías más frescas y mejorando el confort térmico en áreas urbanas (https://www.laredindependiente.uy/adios-al-asfalto-negro/).
En Países Bajos, o en la ciudad de París, han buscado eliminar las vías vehiculares, generando más espacios para los peatones y los ciclistas. En este caso, también desde Corea del Sur, se ha establecido “… un carril bici solar para bicicletas que protege a los ciclistas del sol y al mismo tiempo genera energía solar. El carril para bicicletas recorre 32 kilómetros entre Daejeon y Sejong”.
Entonces, no sólo se elimina la contaminación, sino que, se mejora la salud cardiovascular de las personas, se previene el cáncer de piel, y de paso, se generaenergía limpia, sin duda, un ganar- ganar (https://ecoinventos.com/carril-bici-cubierto-paneles-solares-corea-del-sur/).
- Finalmente, la última idea viene desde Victoria en Australia, en donde, con la finalidad de mejorar la visibilidad durante las noches, tanto en las carreteras, como en las vías por donde transitan los peatones, se implementó la idea de la “… empresa Tarmac Linemarking, que consiste en hacer más visibles las marcas viales aplicándoles un tratamiento que hacen que brillen por la noche”. (https://revista.dgt.es/es/noticias/internacional/2022/09SEPTIEMBRE/0922_Australia-vias-fotoluminiscentes.shtml).
No sólo se trata de mejorar por dónde nos movilizamos, sino, ser más conscientes en la responsabilidad que implica conducir, y el daño que podemos causar a los demás, y a nosotros mismos, siendo inaceptable que, nuestras carreteras sean campos de “batalla”, con cientos de personas padeciendo los impactos de la falta al deber de cuidado que se repite día a día. Quizás, una política pública global, que abarque el mejoramiento de las vías, en conjunto con campañas de educación, sean el camino para cambiar nuestra actual realidad.