Fernando Fernández, Revista Visión CR.

La mandarina se originó en Indochina y el sur de China, con referencias de su ciltivo que se remontan al siglo XII a.c. Se cree que su nombre proviene del color de los trajes de los «mandarines» o gobernantes de la antigua China, quienes tenían el privilegio de consumir esta fruta. El cultivo se extendió desde Asia hasta Europa en el siglo XIX y posteriormente a América.
La mandarina es una fruta que ofrece diversos beneficios para la salud, ya que contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico, previene la anemia, resfriados y el envejecimiento prematuro.

Esto se debe a su rico contenido en vitamina C y flavonoides, compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes.
Además, la mandarina es baja en grasas y calorías, pero rica en fibra y potasio, lo que la convierte en aliada para la pérdida de peso, para combatir el estreñimiento y para prevenir enfermedades como la diabetes y la hipertensión.
Conocida científicamente como Citrus reticulata, esta fruta puede consumirse fresca o integrarse en diversas recetas para preparar jugos, salsas o postres. Incluso, sus hojas y cáscara pueden ser aprovechadas para infusiones o para la extracción de aceites esenciales.

Los principales beneficios para la salud de la mandarina son:
Prevenir enfermedades cardíacas
La mandarina es una fruta rica en fibras, como la pectina, celulosa y lignina, que ayudan a disminuir la absorción de grasas de los alimentos, evitando enfermedades cardíacas, como aterosclerosis, derrame cerebral, presión alta e infarto.
Además de eso, por tener alto contenido de antioxidantes, la mandarina también ayuda a combatir los radicales libres, mejorando la salud arterial, evitando el surgimiento de la hipertensión arterial.
Disminuir el colesterol malo
Las fibras que contiene la mandarina, ayudan a disminuir los niveles de colesterol total y colesterol llamado ¨malo¨o LDL, en la sangre, previniendo enfermedades cardiovasculares, como la aterosclerosis, derrame cerebral e infarto.
Asimismo, la mandarina es rica en flavonoides, vitamina C y ácido cítrico, antioxidantes que impiden la oxidación de las células de grasas, disminuyendo el exceso de colesterol en la sangre.

Fortalece el sistema inmunológico
La mandarina es rica en compuestos antioxidantes, como la vitamina C, carotenos y ácido cítrico, las cuales actúan evitando la formación excesiva de radicales libres, fortaleciendo el sistema inmunológico y previniendo enfermedades como gripe, resfriado y alergias.
Adicionalmente, por tener buenas cantidades de fibras, la mandarina también actúa como prebiótico, estimulando el crecimiento de las bacterias benéficas del intestino, manteniendo la salud de la flora intestinal y disminuyendo el riesgo de infecciones.
Previene la diabetes
Por ser una fruta con buenas cantidades de fibras, la mandarina posee bajo índice glucémico, ayudando a equilibrar los niveles de glucosa en la sangre, evitando la resistencia a la insulina y la diabetes.
Además, la mandarina también ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, ayudando en el control de diabetes en aquellos que tienen la enfermedad. Por ello, es importante resaltar que no se debe sustituir el uso de medicamentos por el consumo de fruta sin conocimiento del médico.

Promueve la pérdida de peso
La mandarina es una fruta de bajo índice glucémico y es rica en fibras, aumentando el tiempo de digestión de los alimentos y prolongando la saciedad a lo largo del día, siendo una óptima opción para utilizar en dietas para la pérdida de peso, y para prevenir el surgimiento de sobrepeso y obesidad.
Conrola la presión arterial
La mandarina tiene buenas cantidades de potasio, un mineral que ayuda a eliminar el exceso de sodio por la orina, previniendo y controlando la presión arterial alta.
Al ser rica también en compuestos antioxidantes, la mandarina también mejora la salud de los vasos sanguíneos y facilita la circulación sanguínea, previniendo y controlando la hipertensión arterial.
Mantiene la piel saludable
La mandarina es fuente de vitamina C, ácido cítrico y carotenos, potentes antioxidantes que combaten la acción de los radicales libres y de los rayos ultravioletas del sol que actúan afectado la piel, evitando problemas como el cáncer de piel y dermatitis.
Asimismo, la vitamina C, presente en la mandarina, también ayuda en la formación de colágeno, mejorando la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo las arrugas y flacidez.

Ayuda a tratar la anemia
Por ser una fruta rica en vitamina C, la mandarina mejora la absorción de hierro presente en los alimentos, siendo útil para tratar la anemia, ya que el hierro es esencial para la formación de hemoglobina, que normalmente está disminuida en casos de anemia.
Trata el estrés y ansiedad
Por tener efectos calmantes en el sistema nervioso central, la cáscara de la mandarina es muy utilizada para preparar té o para hacer aceites esenciales, los cuales disminuyen los niveles de la hormona cortisol en el organismo, ayudando a disminuir el estrés y la ansiedad.
Combate el estreñimiento
La mandarina es rica en fibras y agua, los cuales son importantes para promover la formación del bolo fecal y estimular el tránsito intestinal, facilitando así la eliminación de las heces y combatiendo el estreñimiento.

Las fibras de la mandarina también sirven de alimento para las bacterias benéficas del intestino, promoviendo el equilibrio de la flora intestinal y previniendo el estreñimiento.
Previene el cáncer
La mandarina posee buenas cantidades de vitamina C, carotenoides y flavonoides, compuestos con propiedades antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico y combaten el exceso de radicales libres, ayudando a prevenir el surgimiento de cáncer.
La tabla -a continuación- muestra la composición nutricional por cada 100 gramos de mandarina:
Para obtener los máximos beneficios de la mandarina, es crucial integrarla dentro de una dieta balanceada y saludable, complementada con actividad física regular. La combinación de estos elementos contribuye a mantener un estilo de vida saludable y a maximizar los efectos positivos de los nutrientes presentes en este alimento.

Cómo consumirla
No existe una cantidad recomendada de mandarina al día, sin embargo, la recomendación de frutas es entre 2 a 3 porciones al día, lo que corresponde entre 160 g a 240 g diarios.
La mandarina puede ser consumida al natural o usada en recetas como ensaladas, jugos, salsas y tortas.
En el caso de las hojas y las cáscaras, pueden ser usadas en la forma de té y la cáscara también es muy utilizada por la industria para producir aceites esenciales.