Más sencillo que calzoncillo de manta

Más sencillo que calzoncillo de manta

José Luis Valverde. periodista.
Presidente de la Corte Suprema de Justicia: Más sencillo que calzoncillo de manta
Hace décadas la ropa interior de los varones (cuando se podía) llevaba impresa la marca de la harina de los sacos donde venía el producto, para expresar humildad de la persona se afirmaba ¡mas sencillo que calzoncillo de manta!
El señor de la foto es el presidente de la Corte Suprema de Justicia don Orlando Aguirre Gómez, ni cuenta se dio alguien lo fotografiaba mientras hacia las compras, nada de carros blindados, guardaespaldas, tráficos, policías, matones resguardándolo.
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MI TATA
Me recordó a mi padre, con costos aprendió a leer, se la jugó haciendo garabatos como escritura, en la cantina El Águila Negra en San Rafael de Escazú, con frecuencia departía con don Otilio Ulate Blanco, quien fue presidente de la república, un día atropellado por una bicicleta mientras iba para la casa presidencial, no pocas veces uno iba a dejar al otro bien “tarreado”.
PORTEÑO
Don Orlando nació en Corozal de Jicaral, provincia de Puntarenas, desde los 11 años se inició como colaborador en el servicio de correos, junto a su familia migró hacia el Puerto, las puertas del Poder Judicial se le abrieron como encargado de limpieza.
Las personas cercanas reconocen en él un libro abierto en las más distintas disciplinas del saber humano, cultísimo, no le son ajenas las matemáticas, astronomía, historia, geografía, literatura, humanista por los cuatro costados.
BURLAS
Por su sencillez, posiblemente como los calzoncillos de manta frente a la ropa íntima de marcas exóticas de París, Londres, Nueva York, Milán, Madrid, algunos desde otros poderes de la república han tratado de ridiculizarlo, burlarse de su edad, (ahora ser adulto mayor es pecaminoso), don Orlando, desde su corazón generoso posiblemente exclame como lo hiciera el personaje más importante del siglo XX José Figueres Ferrer, el enorme don Pepe, quien cuando se sentía agraviado a espaldas por cobardes decía: “¡NADA TIENE!”.
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