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La tensión entre la UEFA y la FIFA ha estallado en el Mundial 2026, después de que el organismo que preside Gianni Infantino permitiera al delantero estadounidense Folarin Balogun disputar este lunes su partido de octavos contra la selección de Bélgica, pese a haber sido expulsado en el encuentro anterior.

La reacción de la UEFA no se hizo esperar. En un duro comunicado emitido el lunes, el organismo europeo aseguró que la FIFA ha «cruzado una línea roja» y calificó la decisión de «sin precedentes, incomprensible e injustificable».
«En ocasiones las normas pueden estar sujetas a interpretación. En este caso, no», señaló la UEFA, que advirtió de que «cuando quienes deben garantizar el cumplimiento de las reglas dejan de hacerlo, la integridad del juego queda en entredicho y la credibilidad de la competición se ve socavada».
La reacción de la UEFA no se hizo esperar. En un duro comunicado emitido el lunes, el organismo europeo aseguró que la FIFA ha «cruzado una línea roja» y calificó la decisión de «sin precedentes, incomprensible e injustificable».

Las críticas no se limitan a los despachos. El seleccionador de Noruega, Ståle Solbakken, calificó la medida como «una decisión muy, muy, muy mala» y advirtió de que «perjudicará al Mundial».
El caso reabre además las tensiones entre la UEFA y la FIFA, dos organismos enfrentados en varias ocasiones durante la última década por cuestiones relacionadas con el gobierno del fútbol internacional y la aplicación de las normas disciplinarias.
El máximo goleador Balogun ha sido clave en el avance de Estados Unidos en el torneo, ha marcado tres goles, y su ausencia contra Bélgica habría supuesto un golpe para el equipo en el partido de Seattle. Hay muchísimo en juego para los coanfitriones. Al jugar en casa, el sólido arranque del torneo por parte de Estados Unidos ha disparado las expectativas entre el público estadounidense.
Los coanfitriones se han fijado como objetivo firmar una trayectoria histórica que les lleve al menos hasta los cuartos de final, ronda a la que no llegan desde 2002, e incluso más allá. El propio Balogun había dicho el viernes que la sanción por tarjeta roja era «algo que simplemente tengo que aceptar».
