Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.
Cada día me convenzo más que los partidos de futbol en nuestro campeonato se juegan tan lentos, como los textos que ponen en un noticiero de un canal de televisión.Cuando los periodistas o presentadores están hablando de Jack el Destripador, los textos y las imágenes muestran a un diputado en una disertación sobre la financiación de los partidos políticos.
Viendo el partido Alajuelense – Herediano comprobamos el atraso estratégico – táctico en que ha caído nuestro futbol.

Sin embargo, hemos aprendido a convivir con eso y cuando vemos estos partidos hasta veneramos las jugadas, como el fallo de Anthony Hérnández a puerta abierta, sorprendido cuando Danny Carvajal al minuto 75 quiso entregarle el balón a Getsel Montes, que estaba pensando en los huevos del águila pero nunca concentrado en el partido.
O el cambio del venezolano Juan Pablo Añor en Alajuelense y renunciar al juego de media cancha junto a Celso Borges, una franja donde podía hacerle daño a Herediano, para recurrir a la línea de cinco “como la pócima mágica del futbol nacional”, como dice un amigo, para defenderse mejor y sostener un resultado.
O ver la intensidad y dinámica del Herediano, a ritmo de bolero de Gilberto Hernández, pasando el balón de un lado a otro con hasta seis jugadores en su media cancha caminando sin ninguna marca, donde su única arma de ataque es sacar la bola al lado y centrar. ¿Cuántos centros fallidos al área hizo Herediano en todo el partido?
¿Que la expulsión de Roan Wilson condicionó el accionar de Alajuelense? Muchos querrán resaltar el pundonor, la garra, la entrega de los 10 jugadores liguistas en la cancha, pero las decisiones tácticas denotan que no fueron las más apropiadas de acuerdo a lo que ofrecía Herediano, un equipo sin estructura ni organización, pasivo con la pelota en los pies, sin ideas ofensivas y ofreciendo lagunas defensivas que nunca fueron aprovechadas.
Alajuelense perdió aquel juego de triangulaciones rápidas por los costados, las jugadas por el centro con jugadas de pared y llegadas de los volantes viniendo desde atrás.
La Liga no es un equipo en formación, tiene la base y las ideas que le enseñaron hace un par de años. Ideas que perdieron porque está jugando como hace dos décadas.
De Herediano cualquier calificativo se queda corto, porque es un equipo que no juega a nada y apela al nombre de los jugadores y su entrenador como único ingrediente.
El camino de cómo llegar a ser el último lugar en la tabla les llevó tiempo, pero ahora lo están demostrando.
*El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.
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