Didier Badilla, historiador.

Varios hechos influyeron para que los pueblos americanos colonizados por España tomaran la determinación de luchar por su emancipación en el siglo XIX.
En primer lugar, es importante recordar el proceso conocido como la Ilustración, que había inspirado otros movimientos como la declaración de independenciade las Trece Colonias Americanas y la Revolución Francesa, por lo que soplaban vientos de libertad por todo el continente. Ya Haití había hecho lo suyo en 1804.
En segundo lugar, en el reino de España, la nueva casa regente de los borbones —que había ascendido al poder en 1700—llevó a cabo una serie de reformaspara hacer más rentables las colonias en América ycentralizar el poder. Estas reformas buscaban una administración más eficiente para el gobierno de España y de la América española. Para esto establecieron distintos ministerios o secretarías, pero sólo los peninsulares podían ocupar losmás altos cargos.

Para enfrentar el problema del contrabando entre las colonias y los ingleses en el Caribe, las autoridades españolas procuraron reactivar el comercio, e imponer monopolios estatales sobre el tabaco, el licor y la pólvora; además se reformó el sistema de impuestos. Todo lo anterior generó un gran descontento entre los pueblos americanos.
Otro hecho importante fue la invasión napoleónica a España en 1808. Tras el fracaso de los planes franceses de invadir las islas británicas, en 1805, Napoleón decretó un bloqueo continental que prohibió a los europeos la compra de mercaderías inglesas. Para que este plan tuviera éxito, Bonaparte debía ocupar Portugal, ya que su rey era aliado de la Corona británica y no acataría la prohibición mientras los mares fueran controlados por la Marina Real. La única solución era atravesar España por tierra.

En 1807 emisarios franceses firmaron con el rey Carlos IV, el Tratado de Fontainebleau, mediante elcual Napoleón obtuvo el permiso para atravesar el territorio español, a cambio de la entrega de territorios portugueses a la Corona española. Pero esto demostraría ser un grave error, ya que la firma de este acuerdo generó gran malestar en España, por lo que se gestó un movimiento de oposición liderado por Fernando, su hijo mayor.
En marzo de 1808 estalló en Madrid una rebelión conocida como el Motín de Aranjuez, la cual obligó a Carlos IV a abdicar y ceder el poder a su hijo, quien fue coronado como Fernando VII.
En mayo de ese año, Napoleón Bonaparte se ofreció “altruistamente” a intermediar entre padre e hijo y, con este objetivo, los citó en su palacio de Bayona, en el sur de Francia. Una vez que Carlos IV y Fernando VII acudieron ingenuamente a la cita, Napoleón los apresó a ambos y le entregó la corona de España a su hermano José Bonaparte, también conocido como “Pepe Botellas”, por su aparente afición a los placeres del dios Baco.

Como consecuencia de esta invasión, los españoles formaron juntas de gobierno en los territorios aún no conquistados por los franceses para organizar la resistencia.
Una Junta Central en Sevilla con representantes de todas las demás, asumió la soberanía para gobernar en nombre de Fernando VII. Pero a principios de 1810 los franceses ocuparon Sevilla.
Entonces, la Junta Central se disolvió y varios de sus miembros se refugiaron en Cádiz, que estaba protegida por la flota británica.
Se formó así un Consejo de Regencia para continuar la lucha contra los franceses, y ese gobierno convocó a las Cortes Generales Españolas, que el 19 de marzo de 1812 aprobaron la Constitución de Cádiz.
Esta Constitución instauró la monarquía constitucional como forma de gobierno, estableciendo la división de poderes y limitando así la autoridad del monarca. Estableció también algunas libertades individuales y concedió la ciudadanía española a todos los nacidos en las colonias americanas, fueran criollos, mestizos o indígenas. Dicho sea de paso, el representante de Costa Rica (y del partido de Nicoya) en las Cortes de Cádiz fue el presbítero don Florencio del Castillo, quien tuvo una participación muy destacada en la asamblea e incluso la presidió temporalmente.

Otro cambio importante efectuado por las Cortes de Cádiz fue que todo el reino español fue dividido en provincias legalmente iguales, por lo cual desaparecieron los virreinatos y reinos americanos de la época absolutista. En Centroamérica, el territorio del antiguo reino de Guatemala fue dividido en dos provincias, una que siguió llamándose Guatemala –que incluía a Chiapas, El Salvador, Guatemala y Honduras– y otra llamada Nicaragua y Costa Rica, con un jefe político en la ciudad de León.
Sin embargo, en 1814 los franceses pusieron en libertad al rey de España, Don Fernando VII, Las Cortes de Cádiz esperaban (con exceso de optimismo) que el rey aceptara la nueva Constitución y sus cambios, pero cuando regresó por fin a España, no estuvo de acuerdo con nada de lo hecho durante su ausencia,por lo que anulóla Constitución y todas las leyes emitidas por las Cortes, restableciendo nuevamente la monarquía absoluta.

Al desaparecer la Constitución resurgió el reino de Guatemala, con las instituciones que tenía en 1808 y Costa Rica se convirtió de nuevo en una provincia separada de Nicaragua, con su propio gobernador.
En América, muchas personas festejaron estas decisiones. Sin embargo, Don Fernando VII resultó ser un gobernante incompetente y tiránico. Esto provocó que cobraran nuevo vigor los movimientos de independencia, especialmente en América del Sur, gracias a la lucha de caudillos como Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Bernardo O´Higgins y José de San Martín.
Independencia de México y Centroamérica
Pero sería en el virreinato de Nueva España (México), en donde surgirían los primeros movimientos revolucionarios, como el iniciado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla con su famoso “grito de dolores” en 1810. Este primer movimiento libertador fueinicialmente reprimido,continuado por José María Morelos, y finalmente combatido cruelmente por las fuerzas realistas con el fusilamiento del caudillo en 1815.

En Guatemala, San Salvador y Nicaragua también se dieron rebeliones en contra del antiguo régimen. El 15 de setiembre de 1808 se había arrestado en Guatemala al estudiante costarricense don Pablo de Alvarado y Bonilla por haber circulado una hoja considerada subversiva. Don Pablo de Alvarado tendría un papel destacado posteriormente para Costa Rica, país que, en cambio, había acordado en ese entonces mantener por todos los medios, “el orden y la paz”, jurar fidelidad al rey Fernando VII y quemar la efigie de Napoleón. Este gesto le valdría que las Cortes Generales otorgaran a la ciudad de Cartago, su capital en ese momento, el título de “Muy Noble y Leal”.
Ahora bien, en 1820 un grupo de soldados en España se rebeló y obligó al rey Fernando VII a aceptar finalmente la monarquía constitucional. Al restablecerse esta, volvió a regir la Constitución de Cádiz y volvieron a regir muchas de las leyes dictadas por las Cortes.

Al año siguiente en México, patriotas al mando del General Vicente Guerrero, que se habían concentrado en Oaxaca, se preparaban para enfrentar las fuerzas del Virrey español Juan Ruiz de Apodaca. Para combatir la insurgencia, el virrey había enviado un ejército al mando del general Agustín de Iturbide. Sin embargo, la lealtad de Iturbide a la Corona en ese momento era muy cuestionable, y en un intercambio de correspondencia con Guerrero,ambos llegan a un entendimiento secreto.
Finalmente, al encontrarse con las tropas insurgentes, Iturbide se une al movimiento independentista, sellando el acuerdo con un fuerte abrazo a Guerrero. Se firma entre estos un pacto conocido como el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821. En este plan, se declara entre otros puntos la independencia de México del reino de España y la unión de todos los habitantes del país bajo un mismo credo; formando un ejército que unía a todas las fuerzas independentistas llamado el “Ejército Trigarante”, por sus tres garantías (independencia, unión y religión). Iturbide fue nombrado como el nuevo líder de la insurrección.

Al jefe político superior español de México, don Juan O’Donojú, no le quedó más remedio que firmar con Iturbide los tratados de Córdoba y aceptar el Plan de Iguala, con lo que se puso fin a la guerra de independencia y se proclamó pacíficamente la separación de México de la monarquía española el 27 de setiembre de 1821. España no pudo hacer mucho al respecto.
Las noticias de lo ocurrido en México pronto llegaron en Centroamérica. En Chiapas, que apenas se organizaba como provincia separada de Guatemala, las autoridades decidieron aceptar el Plan de Iguala y proclamar también la Independencia. Cuando todo esto se supo en la ciudad de Guatemala, mucha estuvo a favor de la separación de España.
Para discutir el asunto, la Diputación Provincial guatemalteca y su jefe político superior, el militar español don Gabino Gaínza, acordaron reunirse el 15 de septiembre de 1821 con otros funcionarios y personajes importantes de la sociedad. En esta reunión se decidió proclamar la independencia y se firmó un acta redactada por el abogado hondureño don José Cecilio del Valle. Se decidió que para colaborar con Gaínza en las tareas de gobierno se estableciera una junta provisional consultiva con participación de representantes de las otras provincias centroamericanas.

Debido al restablecimiento de la Constitución de Cádiz, el reino de Guatemala había dejado de existir desde 1820 y las autoridades guatemaltecas ya no tenían autoridad política sobre las otras provincias centroamericanas, por lo que lo decidido el 15 de setiembre no tenía por qué afectarlas.
A pesar de esto, el acta dispuso que todas esas provincias, además de tener asiento en la Junta Consultiva, enviaran diputados a Guatemala y se reuniera un congreso en 1822 para decidir si se proclamaba definitivamente la independencia y la nueva forma de gobierno.
El 28 de septiembre de 1821, la Diputación Provincial de Nicaragua y Costa Rica, presidida por el jefe político superior don Miguel González Saravia, decidió proclamar la independencia absoluta de Guatemala en León, reiterando de este modo que ellos eran una provincia aparte; en cambio, la independencia de España se postergó hasta que se aclaraban “los nublados del día”.

El 13 de octubre de 1821 se recibieron en Cartago las actas de Guatemala y León, lo que generó en los cartagineses gran confusión. Aunque el jefe político subalterno don Juan Manuel de Cañas Trujillo, trató de que se aceptara lo resuelto en León, los costarricenses decidieron esperar.
Sin embargo, el 11 de octubre de 1821 la Diputación Provincial de Nicaragua y Costa Rica acordó en León proclamar la independencia absoluta de España y la unión al Imperio Mexicano.
Esa noticia llegó a Costa Rica el 28 de octubre y despertó un gran entusiasmo. Un vecino de Cartago, llamado don José Santos Lombardo y Alvarado, se apoderó del cuartel de la ciudad en la madrugada del 29 y dejó a Cañas-Trujillo sin posibilidadde resistir.

Ese mismo día se reunió el ayuntamiento de Cartago y decidió apoyar lo decidido en León, es decir, la separación de España y la unión a México. Cañas-Trujillo tuvo que aceptar este acuerdo y firmar el acta. Muy pronto todas las demás poblaciones de Costa Rica apoyaron la independencia.
Posteriormente se reunió en Cartago una asamblea constituyente con delegados de todas las poblaciones de Costa Rica, conocida con el nombre de Junta de Legados de los Pueblos, que se hizo cargo del gobierno tras la renuncia de Cañas-Trujillo.
Esta junta fue la primera asamblea constituyente de Costa Rica. El 1° de diciembre de 1821, dicha Junta aprobó una Constitución provisional llamada Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia, redactado a partir de una propuesta enviada desde Guatemala nada más y nada menos que por el costarricense don Pablo Alvarado y Bonilla. Estetexto declaraba que la provincia de Costa Rica era libre e independiente y se uniría al país americano que más le conviniese. Mientras tanto, se gobernaría mediante una junta gubernativa de elección popular.

Mientras tanto, el Imperio Mexicano había fracasado y el 19 de marzo de 1823 Agustín I tuvo que renunciar al trono,estableciéndose en ese país un sistema republicano. Estas noticias tardaron mucho en llegar a Costa Rica, por lo que el 29 de marzo –sin saber lo que había pasado en México– el grupo imperialista cartaginés, encabezado por el capitán Joaquín de Oreamuno, tomó el cuartel de Cartago y derrocó al gobierno con el propósito de unirse al ya inexistente Imperio Mexicano.
Este fue el primer golpe militar de la historia de Costa Rica. Los republicanos de San José y Alajuela, dirigidos por Gregorio José Ramírez Castro, marcharon contra Cartago y derrotaron a las tropas imperialistas en una batalla acaecida en Ochomogo el 5 de abril. Como consecuencia de estos hechos, Ramírez asumió el poder como comandante general de las armas y la capital de Costa Rica se trasladó a San José.