Por Carlos Fernández Mora, periodista y escritor.

Cuando se habla de hombres ilustres por su abolengo o por su talento, indiscutiblemente que viene a nuestra mente el nombre muy estimado y querido del Licenciado don Víctor Guardia Quirós.
Y es porque don Víctor, con su carácter franco siempre supo ganarse la simpatía de sus compatriotas. También esa simpatía le viene de su maravillosa pluma que ha sabido defender a la República en todo momento y en toda forma.
Corría el año 1933. La situación económica era muy delicada y el cambio pasaba del 600%.
Don Víctor Guardia Quirós, como de costumbre, empuñaba su pluma diamantina para defender de la miseria a los costarricenses.
Un redactor de un diario capitalino se le acercó a su oficina y logró de este gran señor unas valiosas declaraciones.
Pero el redactor no se contentó con lo que había logrado y obligó prácticamente al señor Guardia a decir la siguiente frase, que desde ese día quedó sellada y grabada en letras de oro:
—“Con palos y piedras, a falta de armas, tendremos que obligar un día de tantos a que nuestra política económica sea en beneficio de la mayoría”.
*Caricatura de Noé Solano.