Confucio: «las apariencias engañan»

Confucio: «las apariencias engañan»

Fernando Fernández, Revista Visión CR.

 

«El silencio es el único amigo que jamás traiciona». Confucio.

Confucio (551 a.C.- 479 a.C.) nació en Lu, estado ubicado en la actual provincia de Shandong, China. Fue un importante pensador y educador que vivió a finales del período denominado Primavera y Otoño (722 a.C. – 481 a.C.) y se le considera como el fundador de la escuela confuciana de pensamiento rujia.

Hace más de dos milenios, ese hombre de aspecto desgarbado ya advertía por los caminos de la antigua China sobre los peligros de ser superficial.

Confucio, filósofo chino, pensaba, sobre lo superficial que «unas expresiones adornadas y floridas, un exterior rebuscado y lleno de afectación, raramente se alían con una virtud sincera».

Confucio, filósofo chino: “Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber” - LA NACION

Pues este sabio chino nos contó hace más de 2.500 años por qué las apariencias engañan.

Estamos hablando de Kong Qiu o Confucio.

Los antepasados de Confucio pertenecían a la aristocracia del estado de Song, descendientes de la casa real de Yin, de la que formaban parte los últimos emperadores de la dinastía Shang (1767 a.C.-1123 a.C.).

En su obra más célebre, las Analectas (una recopilación de sus enseñanzas elaborada por sus discípulos), el maestro dejó, como apuntábamos atrás, esta famosa cita: «Unas expresiones adornadas y floridas, un exterior rebuscado y lleno de afectación, raramente se alían con una virtud sincera». Veamos qué quería decir exactamente.

La filosofía de Confucio está más viva que nunca

Analectas de Confucio (Lun Yu), Prosas Chinas
Analectas de Confucio (Lun Yu), Prosas Chinas.

La China del siglo VI a.C. fue una época de profunda crisis ideológica y política. El imperio de la dinastía Zhou se estaba desmoronando, fragmentándose en pequeños estados feudales que luchaban sin piedad entre sí. Y, en medio de ese caos, nació Confucio dentro de una familia humilde y una vida no exenta de traumas infantiles.

En el centro de la filosofía de Confucio encontramos un concepto destacado: el ren, que suele traducirse como «benevolencia», «humanidad» o «virtud sincera». Para el filósofo y maestro del periodo de las Primaveras y Otoños en la antigua China, el ren no era un concepto abstracto, sino una práctica diaria basada en la empatía, el respeto y, sobre todo, la congruencia entre lo que uno piensa, dice y lo que hace.

El legado imperecedero de Confucio | Meer

Este sabio desconfiaba de los «vendedores de humo» (que también han existido siempre a lo largo de la historia). Sabía que la elocuencia y el encanto superficial son herramientas fáciles para manipular a los demás y obtener beneficios personales, pero el hombre verdaderamente virtuoso (el junzi o individuo noble), no necesita de artificios ni se rige por lo superficial. Como señala en otro pasaje de las Analectas: «El hombre noble entiende lo que es moral. El hombre pequeño entiende lo que es provechoso». De esta manera, la virtud real es más bien silenciosa y austera y no va acompañada de discursos grandilocuentes.

Hoy día parece que premiamos más la elocuencia vacía en campos tan importantes como la política, que aplaudimos la irrealidad vertida en las redes sociales y confundimos carisma con competencia.

Confucio

Este pensador chino nos recordaría, en el Libro XIV de las Analectas, que «Los hombres de la antigüedad estudiaban para mejorarse a sí mismos; los hombres de hoy estudian para impresionar a los demás».

No es necesario ir vestido con máscaras (o filtros) ni preocuparnos por contar con una imagen impecable en todo momento. Es normal equivocarse; no ser perfecto; corregir el rumbo; levantarse; caerse y volverse a levantar. Es más valioso en la vida esto que fingir una perfección inexistente.

Buena parte de la filosofía de Confucio está dedicada a ofrecer cápsulas de sabiduría sobre la manera de vivir provechosamente y de alcanzar la virtud. En su pensamiento se ve un espíritu tolerante, que aboga por la reflexión y la moderación en la conducta Esto queda plasmado en ideas como las siguientes:

“Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla”

“Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él“

“El ir un poco lejos es tan malo como no ir todo lo necesario”

“El que domina su cólera domina a su peor enemigo”

“Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad»

“La música produce una especie de placer sin el que la naturaleza humana no puede pasarse”.

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