José Luis Valverde, periodista.
Va al médico, lo revisa de pies a cabeza, el diagnóstico es serio, sin decir agua va, le dice es cáncer, luego, sin receta alguna, lo manda para la casa, abandonado a su suerte.
Se imagina aplaudiendo al portador de tan infausta noticia, tras de ello, inútil para la cura.
Eso le sucede a quienes baten palmas ante el presidente más ineficiente de la historia patria, léase Rodrigo Chaves Robles.

El hombre gusta decir SUS verdades (la mayor de las veces mentiras), luego se sienta indiferente a ver cómo se desploman salud, educación, seguridad ciudadana, infraestructura, poder adquisitivo, salarios, pensiones (menos las de lujo, en pocos meses recibirá la suya), ambiente, programas sociales, captura de drogas.
“¡El hombre es franco, le grita las verdades a cualquiera, corruptos, pericos, mal nacidos, es el mejor de la historia!”
“¡Ese si manda a cofaliarse a los roquitos!” por eso me gusta, asiente otro por ahí.
¿Qué ha hecho? Pregunta tímido alguno.
¡Nada! Pero no importa, usted es un canalla.
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