José Luis Valverde, periodista.
México históricamente ha sido cuna de machismo recalcitrante, escuchar a hombres y mujeres, manifestar espontáneamente admiración y respeto por la primera dama en conducir sus destinos, es cuestión de cada conversación, tanto en la taquería del pueblo, como en diálogo con intelectuales.
SIN SONIDOS RAROS
Claudia no es de gritos ni poses, igualmente a su antecesor Andrés Manuel López Obrador, todos los días, muy temprano en la denominada “mañanera” (verdadera conferencia de prensa), informa el estado de la nación.
La Presidenta (con mayúscula) lo hace de manera empática, coloquial, sin gestos imitando animales, con palabras claras, suaves, correctamente pronunciadas, se refiere a temas delicados y complejos como la relación con su vecino del norte Donald Trump.
La “doña” es inteligente, hasta el irascible y díscolo gobernante, reconoce la presencia de una fémina delicadamente firme, correcta, sin poses de diva, defendiendo con dientes y uñas a los nacidos en México, asentados por cuestiones del destino en el vecino país.
El próximo 2 de abril habrá un nuevo capítulo en el tema de los aranceles en la guerra unilateral declarada por el magnate en el poder en la otra unión americana.
CAPOTE EN MANO
La primera embestida fue capeada sutilmente por la Presidenta, su colega debió posponer la arremetida, particularmente a consecuencia de los señalamientos sutiles, pero finos como agujas de acupuntura de la contraparte mexicana.
El socialismo democrático tomó hace más de seis años la conducción de México, ciertamente hay males enquistados en décadas de historia.
Particularmente, llama la atención, todas las personas arriba de 65 años, reciben cada dos meses dinero del estado, a modo de pequeña pensión para paliar las necesidades, desde la vendedora de aguas (refrescos), la tortillera o distribuidora de chiles o mole, hasta “Cuquita”, viuda de Vicente Fernández.
La presidenta de Mexico, Claudia Sheinbaum Pardo, representa a los ciudadanos dignos de las diversas naciones del orbe.
Algunos gobernantes, en apariencia muy machitos, vergonzosamente, en estos días, caminan con los pantalones abajo de las rodillas.