Iglesia del Santo Sepulcro revela más vestigios sobre Jesús

Iglesia del Santo Sepulcro revela más vestigios sobre Jesús

  • “Lo que se está descubriendo en la Iglesia del Santo Sepulcro es mucho más que escombros antiguos. Estas piedras hablan de resurrección, de memoria tallada en piedra caliza, de fe que sobrevivió a la represión y de un paisaje sagrado que aún rebosa significado”. Así lo señaló en su publicación del pasado mes de abril, 2026,  la plataforma digital del Patriarcado Latino de Jerusalén.
  • Hoy conoceremos los nuevos hallazgos que avalan las palabras del Evangelio de Juan, donde se describe el huerto en el que Jesús fue sepultado.

Adriana Núñez, periodista Visión CR

(Foto de Portada: Cúpula de la Iglesia del Santo Sepulcro,  tomada de National Geographic)

Primero encontraron la losa original de la tumba de Cristo. Y ahora, se dan a conocer más detalles recientes, que se suman a ese monumental hallazgo, pues el equipo científico que está analizando y escarbando el suelo de la icónica iglesia, afirmó que los materiales obtenidos desvelan restos de un antiguo jardín de la época romana con polen y semillas de uva, y olivo.

El descubrimiento coincide “notablemente” con el relato del Evangelio de Juan, donde se consigna que “había un huerto en el sitio donde Jesús fue sepultado”.

Tal y como lo subrayan las declaraciones,  la Iglesia del Santo Sepulcro, que una vez fuese “cantera, jardín y tumba, continúa siendo un símbolo vivo de esperanza, un sitio donde las piedras dan testimonio y donde el silencio de los siglos da paso a voces de oración y descubrimiento”.

Una excavación que ahonda en lo más sagrado

Desde el 2022, bajo las bóvedas de la Iglesia del Santo Sepulcro, se está desarrollando una de las operaciones arqueológicas más complejas y profundas de Tierra Santa.

Lo que inició hace unos años como un proyecto de restauración del deteriorado suelo del templo, liderado por la profesora Francesca Romana Stasolla de la Universidad Sapienza de Roma, se ha convertido en un viaje a las capas más profundas de la historia sagrada.

Profesora Francesca Romano Stasolla

Las tres principales denominaciones religiosas del lugar; los Franciscanos (Custodia de Tierra Santa), los Ortodoxos Griegos y los Armenios, coordinan el trabajo en colaboración con la Autoridad de Antigüedades, para garantizar que el proyecto no solo preserve el pasado sino que se proteja todo lo que ha llegado hasta nuestro presente.

Trabajos urgentes siguen dando frutos 10 años después

El proyecto arqueológico actual, es producto de las importantes labores de conservación que se iniciaron en 2016, debido a que los ingenieros que supervisan el lugar histórico y sagrado, detectaron hace una década, preocupantes señales de degradación estructural tanto en el Edículo -Tumba de Jesucristo- como en la Iglesia en su conjunto.  Daños que se manifestaron tanto en el pavimento y el sistema de fontanería, como en el de ventilación. Por ello los trabajos de reparación se acometieron prioritariamente.

Y fue precisamente en el transcurso de la primera fase del plan de restauración, cuando se descubrió -por vez primera en 500 años- la losa original de la sepultura de Cristo, un momento descrito por muchos de los que allí transitan y laboran, “como un encuentro singular entre la fe y la ciencia”.

A partir de ese hito histórico, a nivel mundial resurgió el interés por el sitio y ello dio pie a que se ejecutara, desde 2022, una investigación arqueológica más amplia, que se efectúa por turnos, 24 horas al día, sin que por ello se impidan el culto diario o las peregrinaciones. Los trabajos solo se han suspendido temporalmente, durante celebraciones litúrgicas de gran peso, tales como las de Semana Santa y Pascua.

Interior de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén

Según lo ha expresado la Profesora Stasolla, quien ha guiado a grupos de investigadores y periodistas a una de las áreas más profundas, excavada a casi seis metros por debajo de la superficie: «dicha área ofrece una secuencia histórica notablemente comprimida» pues gracias a ella y a otros detalles detectados al examinar el suelo,  se ha podido comprobar que “el sitio funcionó como una cantera activa en la Edad de Hierro, utilizada para cortar piedra caliza”.

Luego, a medida que cesó la extracción, “el área se fue rellenando gradualmente y se convirtió en un jardín agrícola, con olivos y cepas, transformación confirmada por evidencia arqueo-botánica, incluyendo huesos de aceituna, semillas de uva, polen y huesos de animales” hallazgos que concuerdan con la descripción del Evangelio de Juan: «En el lugar donde lo crucificaron, había un jardín» (Juan 19,41).

“Pero además de confirmar los textos bíblicos, las excavaciones aportan una nueva profundidad”, ha declarado ante la prensa el Padre Amedeo Ricco, un sacerdote franciscano y arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum en Jerusalén, quien agregó: “Todo parece haber sido providencialmente preparado para que Jesús fuera enterrado con dignidad, a pesar de la prisa y el horror de aquellos días».

Y en medio de la prisa y del horror de nuestros días, hoy -para consolarnos y apuntalar la fe- salen a la luz más vestigios que nos dan certeza sobre los hechos y parajes que rodearon la vida, muerte y resurrección del Hijo de Dios.

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