- La “peregrinación” virtual sobre la Sábana Santa tendrá lugar en la Piazza Castello y sustituirá a la exhibición pública de la invaluable reliquia
Adriana Núñez, periodista Visión CR
La Sábana Santa, conocida también como el “Sudario de Turín” o Síndone, es una pieza de lino que mide aproximadamente 4,41 por 1,13 metros; según la tradición cristiana, es la tela que mencionan los Evangelios, la cual se utilizó para envolver el cuerpo de Jesús en el sepulcro.
Se conserva en la Catedral de Turín, ubicada en la Piazza San Giovanni, en Italia, en la última capilla de la nave izquierda, bajo la Tribuna Real. Solamente se muestra -en muy contadas ocasiones- durante algunas exposiciones públicas en las que se siguen normas estrictas de seguridad. Algunas de esas exhibiciones se realizan durante la Semana Mayor.
No obstante, este 2025, según lo ha informado el Arzobispo de Turín y Custodio Pontificio de la Sábana Santa, Cardenal Roberto Repole, con motivo del año jubilar, solamente se efectuará una peregrinación virtual sobre tan preciado paño; no se tiene programada ninguna muestra pública.

“En el contexto del Jubileo, que tiene como tema la esperanza, la Sábana Santa nos invita a reflexionar sobre el tema”, indicó el Cardenal durante una reunión con periodistas, para dar detalles sobre las distintas actividades de la Semana Santa.
“La peregrinación” será la primera experiencia digital inmersiva sobre el preciado Sudario y se realizará en la Piazza Castello-Turín.
Nuevas pruebas e inmensa fe
Desde su aparición en la Edad Media, la pieza de lino que habría sido utilizada para amortajar el cuerpo de Jesús después de su crucifixión, ha sido un objeto de veneración para la mayoría cristiana pues las huellas en la tela son el símbolo más palpable de la resurrección.
Pero alrededor de la reliquia, siempre han existido grupos de personas que con gran escepticismo, ponen en duda su autenticidad, aunque aún en pleno siglo XXI algunos de ellos no saben dar respuesta acerca de cómo se habrían generado las marcas en el sudario.
Pese a ello, la Sábana Santa es no solo uno de los objetos más enigmáticos, sino también más venerados del cristianismo. Y por ello, durante siglos, ese impresionante paño de lino, ha sido objeto de devoción para millones de fieles que creen firmemente que la imagen impresa en él, pertenece a Jesús de Nazaret.
Y no están lejos de la verdad pues las marcas coinciden con exactitud, no sólo con las huellas de la crucifixión sino también con los rasgos físicos del Mesías y con las múltiples laceraciones sufridas antes y durante su inmolación en la cruz, las cuales fueron descritas en los Evangelios.

Efectivamente, la tela muestra la imagen, en negativo, de un hombre con heridas y marcas de clavos en las muñecas y los pies, huellas en la espalda que según sus custodios “sugieren un severo castigo con látigo, y una herida en el costado”. La figura denota los signos de flagelación y la corona de espinas, lo que refuerza la creencia de que este hombre no podría ser otro que Jesús.
¿Una prueba sesgada? Y la más reciente investigación
Un nuevo estudio realizado por científicos italianos ha reabierto el debate, sugiriendo que el sudario podría ser mucho más antiguo de lo que se pensaba, y posiblemente, la auténtica mortaja de Cristo.
Aunque la prueba de carbono 14 que le realizaron a la Sábana Santa en 1988, dató la tela “aparentemente entre los años 1260 y 1390 d.C., desde el principio, esa evaluación fue objeto de críticas pues se argumentó que la muestra utilizada “podría haber estado contaminada por siglos de exposición a elementos, incendios y manipulaciones humanas”. Además, algunos expertos fueron enfáticos al declarar que los fragmentos de tela analizados habrían sido tomados de áreas del sudario que fueron reparadas en la Edad Media, lo cual podría haber sesgado los resultados.

Hoy, gracias a un estudio reciente liderado por el científico Liberato De Caro, publicado en 2022 en la revista Heritage, en el cual se emplearon técnicas avanzadas de dispersión de rayos X para analizar las fibras de lino del Sudario de Turín, los investigadores han dicho que éste podría datarse aproximadamente hace 2.000 años, lo que correspondería con el período en el que vivió Jesús de Nazaret.
A ese criterio se han unido muchos otros científicos alrededor del mundo que han analizado los resultados del nuevo estudio.
Entretanto, la Iglesia Católica continúa conservando el sudario y otorgándole su máxima reverencia, pues para el clero y para millones de creyentes en todo el orbe, la imagen en la tela es y seguirá siendo “un poderoso símbolo de fe y la prueba fundamental de que Jesús venció a la muerte, constituyéndose así en la esperanza, el camino, la verdad y la vida.”