El origen de la Comisión Nacional de Ética y Valores.
César G. Fernández Rojas, profesor jubilado y miembro fundador emérito.
Hoy es día de correr, con los brazos en alto, a trabajar la tierra más feraz y más ancha y sembrar las semillas de la vida. (Jorge Debravo. Esta hora nueva. ECR, 1988).
Quiero dejar constancia que adapté el texto original e incluí sentimientos y razonamientos de mi parecer en este ensayo. Muchas de las ideas centrales pertenecen al Dr. Luis Paulino Mora Mora(Q.D.g.), Ex-Presidente de la Corte Suprema de Justicia, al Lic. Hernán Vega Miranda, Coordinador General CNRV, a la apreciada M. Sc. Vera Solís Gamboa, Exdirectora Ejecutiva CNRV y al Prof. César Fernández Rojas, Expresidente CNRV.
Nosotros, los mortales, logramos la inmortalidad en las cosas que creamos en común y que quedan después de nosotros. (Albert Einstein).

Honramos con gratitud profunda a las mujeres y los hombres que dieron vida al espíritu de esta organización: homenaje a los fundadores en los treinta y ocho años de la Comisión Nacional de Ética y Valores. Su presencia es la lumbre que no se apaga, crearon con mentes y manos firmes una red de conciencias que atraviesan el alma institucional de Costa Rica.
Permanecen entre nosotros quienes se apartaron de nuestro camino por unos días…para regresar a la paz del Señor nuestro Dios. Repaso sus nombres y cada uno ocupa un lugar propio en la historia de la Comisión. Ellos no son letras sobre papel: son presencias que sembraron ideales, que tejieron civismo con visión democrática y republicana, son voces que aún resuenan en nuestra memoria como ecos de ternura, coraje y lucidez… que nos siguen guiando, allí, donde el tiempo inmemorial se consagra.
Fue en el Colegio de Abogados y Abogadas dondese gestó el Movimiento Nacional de Valores en Costa Rica. Allá por el año de 1987, don Ricardo Vargas y don Hernán Vega, gestionaron ante la Junta Directiva la creación de la Comisión Nacional de Rescate de Valores Morales, Cívicos y Religiosos (CNRV).
La CNRV constituida por un grupo de hombres y mujeres liderados por el jurista Hernán Vega Miranda, hasta la fecha nuestro coordinador general, ha atendido el llamado imperativo de promover la participación social activa, responsable y voluntaria del pueblo costarricense en el fomento y desarrollo intencional de las virtudes y las cualidades humanas, en su sentido más pleno, profundo y permanente.

Con el impulso del Gobierno de la República, el 1 de octubre de 1987 se firmó en San José, en la sede del Colegio de Abogados y Abogadas, el Plan Nacional de Rescate de Valores, sustentado en el principio: “El hombre, por su origen, está llamado a ser realizador de valores”.
La Comisión Nacional se conformó con la integración de autoridades del Estado:Sector Público Costarricense, con las instituciones públicas que conforman los tres poderes de la República.
– Del Poder Ejecutivo y sus órganos adscritos, constituido por los Ministerios de Gobierno, sus órganos adscritos y sus misiones institucionales.
– del Sector Público Descentralizado Institucional, en el cual se pueden visualizar las instituciones autónomas, sus órganos adscritos, las instituciones semiautónomas, las empresas públicas, los entes públicos no estatales, el ente administrador de fondos públicos y sus respectivas misiones institucionales.

– del Sector Público Descentralizado Territorial, en el cual se encuentran las municipalidades, además de los concejos municipales de distrito, la empresa municipal y órganos municipales relevantes. Defensoría de los Habitantes de la República, la Contraloría General de la República (CGR), Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM), Universidades, Gremios y empresas privadas.
De su seno surgió el Plan Nacional de Rescate de Valores, documento que planteaba las diferentes estrategias de abordaje para la lucha contra la corrupción de manera preventiva, considerando los diferentes sectores del país.
Con el aval y firma del Plan, el Poder Ejecutivo emitió el Decreto Ejecutivo, N°. 17908- J del 03 de diciembre de 1987, mediante el cual declaró de interés nacional el Plan de Rescate y Formación de Valores y creó la Comisión Nacional de Rescate y Formación de Valores (CNRV), ahora Comisión Nacional de Ética y Valores, con la finalidad de ejecutar los objetivos del Plan Nacional.
En coordinación con la CNRV, el Colegio de Abogados y Abogadas llevó a cabo actividades tendientes al fortalecimiento de los valores de sus agremiados y organizó al Sector de Colegios Profesionales en la lucha contra la corrupción.

A lo largo de la existencia de la Comisión Nacional de Ética y Valores, el Colegio de Abogados y Abogadas ha sido pilar fundamental; desde su creación ha participado activamente en la coordinación de los diferentes programas, y ha venido apoyando a la CNRV como benefactor primado, junto al Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica.
El país como nación, ha desarrollado un modelo ético y moral, como lo denomina Aranguren: ´democracia como moral´,ante el compromiso ético permanente y vigilante de una ´democracia establecida constitucionalmente´ a fin de que no pierda su carácter utópico. Porque la democracia, antes y más allá de ser un sistema de gobierno, es un sistema de valores y virtudes, una forma de vida, una actitud, una tarea inacabable.
Se trata de una ética de mínimos, ´el mínimo moral común´ como lo planteó Adela Cortina, quien distingue entre éticas de mínimos y éticas de máximos, proponiendo que los mínimos morales son principios universales —como la justicia, el respeto y la dignidad— que pueden ser exigidos a todos los seres humanos por el simple hecho de compartir racionalidad y convivencia.
El Gobierno de la República, con la finalidad de proveerle un brazo ejecutor que coadyuve a promover la ética en el servicio y contribuya a la eficiencia en el sector público, emitió un segundo Decreto Ejecutivo (No.23944-J-C- el 12 de diciembre de 1994), en el que se establece la creación de comisiones de valores institucionales que conforman el Sistema Nacional de Comisiones de Valores (SNCV), ahora Sistema Nacional de Ética y Valores (SNEV) y le asigna a la Comisión Nacional la competencia de dictar las políticas y objetivos generales, dirigirlas, coordinarlas y establecerles una metodología para su gestión.
Ello permitió, a nivel general, iniciar un proceso y un análisis de contenido extenso con la clarificación de valores y virtudes en las instituciones del Estado, constituir Comisiones Institucionales de Valores y extender la discusión formal de la ética a las comunidades universitarias, a la empresa privada, en la prensa, y llevar de manera consensuada y analítica la aplicación del contenido moral a los funcionarios públicos y los empleados de las empresas privadas.
También los organismos internacionales con proyectos estatales de desarrollo institucional y educativo, plasmaron en sus programas de servicio y educación continua la formación de las virtudes y los valores.
A lo largo de 38 años, la Comisión Nacional y las Comisiones Institucionales han forjado una plataforma y una secuencia de trabajo común, que facilita la relevancia social de los valores en todo el tejido humano de nuestra sociedad. Siempre consideró la Comisión Nacional que los medios de comunicación social representan a los agentes básicos de la transformación social, la intensificación y el fortalecimiento para el desarrollo que requiere el país.
“Mediante Decreto Ejecutivo número 28170-J-MEP de 1 de octubre de 1999, el Presidente de la República y los Ministros de Justicia y Gracia y Educación Pública declaran el 1 de octubre como DÍA NACIONAL DEL RESCATE Y FORMACIÓN DE VALORES.
En dicho Decreto Ejecutivo se estable que conforme al Plan Nacional de Rescate y Fortalecimiento de Valores es importante rescatar y fortalecer todos aquellos valores que gestaron la nacionalidad costarricense y la importancia de establecer un día nacional que conmemore estas actitudes y simbolice la lucha permanente por la ética y los valores fundamentales de la sociedad costarricense.
La conmemoración de este día resalta la ética y los valores que deben tener quienes desempeñan puestos en la administración del Estado costarricense, fundamentalmente mediante el acatamiento del Deber de Probidad que debe regir toda actuación administrativa y el cual obliga a los servidores públicos “(…) a orientar su gestión a la satisfacción del interés público.

Este deber se manifestará, fundamentalmente, al identificar y atender las necesidades colectivas prioritarias, de manera planificada, regular, eficiente, continua y en condiciones de igualdad para los habitantes de la República; asimismo, al demostrar rectitud y buena fe en el ejercicio de las potestades que le confiere la ley; asegurarse de que las decisiones que adopte en cumplimiento de sus atribuciones se ajustan a la imparcialidad y a los objetivos propios de la institución en la que se desempeña y, finalmente, al administrar los recursos públicos con apego a los principios de legalidad, eficacia, economía y eficiencia, rindiendo cuentas satisfactoriamente.”
Durante este mes de octubre estaremos llevando a cabo una serie de capacitaciones que estamos seguros contribuirán al fortalecimiento de la ética y los valores en el ejercicio de la administración pública, pilar fundamental de la democracia costarricense. ¡Los esperamos! (Cfr.Lic. Gilberth Calderón Alvarado, Ex procurador de la Ética Pública. 6 agosto 2021. Publicación de CICAP Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública, UCR).
Es ética pública, porque su función se originaen un marco normativo estatal,que interpela al servidor público, al actor privado y a la ciudadanía. En el origen fundacional de la Comisión Nacional de Ética y Valores, se vislumbra el deseo de institucionalizar la virtud en el aparato estatal,también irradiar una conciencia ética en las empresas que cohabitan el espacio público y en los ciudadanos como sujetos activos de lo justo, lo íntegro e imparcial.
Cuando la empresa privada se vincula al Estado—ya sea mediante contratación, influencia o corresponsabilidad social—se convierte en sujeto ético, llamado a responder no solo ante la ley, sino ante el bien común. Y cuando la ciudadanía asume su rol decorresponsabilidadcomo co-creadora de lo público, la ética deja de ser norma y se convierte en cultura. Así, la ética pública se transforma en un sistema social que armoniza lo institucional, lo empresarial y lo ciudadano, fortaleciendo la dignidad del vínculo entre lo privado y lo colectivo.
En su constancia, la Comisión ha sido contrapunto ético frente a la fragmentación, restaurando el sentido ético de lo cotidiano, elevando el carácter de lo colectivo. Su legado se esculpe en cada gesto que honra el valor humano como principio rector de la Nación.
Como río que fluye, la ética avanza: nunca se termina, siempre se transforma.La Comisión debe continuar el abordajede la formación de las virtudes y los valores como un proceso gradual de varias generaciones, pues, primeramente, se deben edificar en el contorno interior de padres a hijos, y así, sucesivamente, en la escuela, la iglesia, la opinión pública, de generación en generación, hasta alcanzar la socialización general de la reflexión ética y la convivencia moral.

Aún es tiempo de continuar forjando el ser costarricense en el marco doctrinal de los rasgos relevantes a los que aspiramos desde 1987. Entonces dijimos que se debe poner al hombre, la familia y la sociedad costarricense, como:
- “Origen, camino y meta del quehacer social y educativo, ya que sin este tipo de persona carecería de sentido cualquier acción que se emprenda.
- Capacidad crítica y creativa con disposición a ejercerla y expresarla.
- Clara conciencia de la dignidad humana y su sentido espiritual y transcendente.
- Expresión de la libertad, la autonomía y el dominio de sí mismo.
- Sentido y práctica de la justicia y la solidaridad a los demás.
- Conducta apegada a las normas éticas.
- Participación social dirigida al cambio y el bien común.
- Capacidad para tomar decisiones propias.
- Respeto, apertura y aprendizaje de las experiencias de otros.
- Firme propósito de mantener una mente sana en un cuerpo sano.
- Ejercicio responsable de los deberes ciudadanos.
- Respeto y tolerancia por las ideas de otros.
- Sensibilidad ante el arte, la capacidad de expresión y valoración de la estética.
- Capacidad para producir bienes materiales y culturales, con la comprensión del mundo actual y las tendencias del trabajo productivo.
- Equilibrio en el consumo de bienes y equidad en la distribución de la riqueza.
- Respeto por el ambiente natural, uso y aprovechamiento racional de los recursos naturales.
- Sentirnos, responsablemente, protagonistas de la historia.
- Poseer visión del proceso histórico nacional, la realidad presente y proyección al futuro.
- Comprensión real de nuestra ubicación en el planeta y el universo.
- Práctica de una vida democrática, una vida cívica participativa y armonía con la libertad, la justicia, la dignidad y el bien común.
- Participación activa, responsable y voluntaria para el fomento del clima de paz social y la convivencia pacífica.
- Práctica de los derechos, los deberes y las libertades fundamentales del ser costarricense.
- Respeto a la vida humana y el ejercicio de la tolerancia y la civilidad.
- Práctica de los derechos de asociación y reunión para el mejoramiento de las condiciones de vida.
- Ejercicio del pluralismo político según el orden constitucional de la República.
- Fortalecimiento de la unidad familiar como elemento natural y fundamento de la sociedad.
- Fomento del ser nacional, la dedicación al trabajo y la producción de bienes, servicios y riquezas con clara conciencia social.
- Desarrollo integral del ser humano con ejercicio de la libre expresión, el juicio crítico y reflexivo, de acuerdo con los valores de la cultura nacional y universal.
- Fortalecimiento de la participación ciudadana en actividades político- administrativas, culturales, educativas, de seguridad y salud de su comunidad.
- Participa en acciones destinadas a la protección de las áreas públicas, zonas protegidas, parques nacionales y conservación del patrimonio artístico e histórico.
- Impulsa y participa en las acciones destinadas a la investigación científica y la generación de tecnologías propias”.

Las expresiones de los costarricenses siempre han girando alrededor de un grupo de valores que han animado, y siguen animando, el ser nacional, como son: el respeto a la vida humana, la atención a una sociedad pluralista, multiétnica y democrática, con un acendrado respeto a la justicia, la dignidad, el bien común, la prudencia, la paz, la libertad de conciencia y de culto, la integridad, el fortalecimiento de la conciencia ética y los derechos humanos, el trabajo y la seguridad social, el aprecio por las Instituciones democráticas, los cuales debemos preservar para las generaciones futuras.
Los estudiosos han señalado que las notables variaciones en las desiguales maneras de distribuir el desarrollo social están determinadas, en gran medida, por el resultado de las estrategias seguidas por el Estado. En las actuales circunstancias, las acciones a emprender como Comisión Nacional de Ética y Valores constituyen un imperativo ético ante la fragmentación del tejido social.
Debemos penetrar en el conocimiento de las propuestas actuales relativas al desarrollo económico; primeramente, con la calidad de los cambios educativos acordes con las necesidades de empleo, la transformación productiva y distributiva, por cuanto el trabajo y la producción deben basarse en una acción deliberada, consciente e inteligente del uso de los recursos que están a disposición de las necesidades que de ello se derivan.
En segundo lugar, la producción depende de las políticas laborales, de la formación profesional y las características del empleo, para que las personas tengan real acceso a esos recursos y al capital; todo ello, en función de la exaltación de la dignidad del trabajador y del trabajo mismo, en armonía con la naturaleza.

Estos factores conducen, incidentalmente, a la valoración constante de los cambios e innovaciones sistemáticas de la tecnología en los procesos laborales y la producción, aprovechando al máximouna mentalidad verde y carbono neutro que impulse un nuevo orden en la política social, para atender las brechas, en gran escala, de la pobreza y la pobreza extrema.
Hay que proponer, con mayor incidencia, la promoción, el fomento y el desarrollo cultural de una nueva dimensión ambiental y agrícola en todos los órdenes y políticas de Estado, especialmente, como un eje transversal en los currícula de todos los niveles educativos de nuestra nación y en los Ministerios e instituciones de Estado rectores de estos menesteres.
Hay que formar ciudadanos comprometidos con la formación integral y continua de la sociedad, de sus instituciones y las culturas, fundamentado en los avances de la verdad, la belleza y la bondad, la afirmación de los fines de la educación, los desafíos del progreso científico, las tendencias tecnologías de la información, el respeto a la naturaleza, a los seres sintientes, a la biodiversidad y una comunidad medio ambiental de múltiples interdependencias y reciprocidades.
Formar ciudadanos autónomos y comprometidos con su entorno, como un cimiento esencial para el progreso de nuestra sociedad democrática. Ofrecer una formación ética integral como expresión auténtica del espíritu humano, que enfrente valerosamente a la inequidad que lleva a la desesperanza como una forma de violencia estructural. Hay que transformar el sufrimiento en compasión donde cada vida sea vista como sagrada por su dignidad.
Treinta y ocho años han pasado, y la raíz sigue viva. La Comisión Nacional de Ética y Valores no envejece: se afirma. Como el árbol que no se conforma con dar sombra, extiende sus ramas para dignificar el umbral de su umbrío protector: su visión y su misión siguen intactas y frondosas. Hoy, su voz no solo recuerda los principios fundacionales, los renueva y revitaliza con cada generación que se atreve a vivir con dignidad y lealtad a la Patria.