Cine: «La vida de los otros».

Cine: «La vida de los otros».

Gabriel González Vega, criítico de cine.

 Los rostros ocultos del autoritarismo:

Impresionante película sobre una historia alemana real, que retrata cómo el espionaje de la República Democrática Alemana afectaba a los ciudadanos de a pie.” Ángela Merkel, ex Canciller de Alemania

Cuando una película es fluida y fácil de comprender, y al mismo tiempo, sagaz y profunda, con varios niveles de significación, logra, no solo ser arte eminente, también, comunicación excepcional. Un documento esclarecedor y hoy aún más vigente.

Análisis: “La vida de los otros” | CinemaNet

Basado en circunstancias históricas verdaderas, este filme formidable revela las razones y sinrazones de víctimas y verdugos en una sociedad rígidamente autoritaria, la Alemania Oriental, vista en 1984, un lustro antes de que se desmoronara el régimen, junto a su infame Muro de Berlín.

Tras cuatro años de meticulosas investigaciones, en 2006,   (Colonia, 1973), con solo cuatro cortos muy premiados y un programa de TV a su haber, realiza con tesón y disciplina, su ópera prima, demoledor espejo de un sistema necrófilo, elaborando uno de los mejores textos políticos de la historia.

En 2018 volverá a reflexionar sagazmente sobre arte, libertad y sometimiento con su fascinante “Trabajo sin autor/Nunca dejes de mirarme”). Entre ambas, realizó la popular “El turista, con Angelina Jolie y Johnny Depp. Inteligentísimo, hombre de muchos talentos, disciplinas, viajes e idiomas, en “La vida de los otros” Franz estudia con perspicacia a uno de los 300.000 celadores del régimen que impuso Rusia luego de la Segunda Guerra Mundial. Ulrich Mühe interpreta a un burócrata minucioso de la infame STASI aferrado a la ideología del orden. Ese Ministerio de seguridad del estado, policía política y de inteligencia de la RDA, fue una organización de vigilancia y espionaje que operó de 1950 a 1989. Llamada el «escudo y la espada» del sistema. Por cierto, en esa dependencia se formó el nuevo zar ruso, Vladimjir Putin.

Auslands-Oscar 2019: Regisseur Florian Henckel von Donnersmarck ist der deutsche Kandidat
Florian Henckel von Donnersmarck.

Mediante un inicio demoledor, donde las imágenes expresan con sutileza los detalles opresivos (fue filmado en los sitios originales), nos muestra las técnicas de tortura física y espiritual que ese capitán de la policía secreta aplica a los presuntos disidentes (como las de los nazis en “El huevo de la serpiente” de Ingmar Bergman).

Luego, conocemos a algunos de sus conspicuos superiores, en esa severa cadena de mandos que llegaba hasta el presidente Erich Honecker, donde el servilismo era la norma. Por otra parte, vemos como algunos artistas, gente de teatro, navega a duras penas en esa maraña de prohibiciones y suspicacias. Algunos ya están condenados en listas negras que los convierten en muertos vivientes. Otros, se aferran a alguna tabla de salvación y caminan por la cuerda floja, siempre al borde de la caída.

El punto de giro sobreviene cuando el protagonista, construido como una máquina implacable que aplica eficientemente las duras normas del sistema, descubre, cómo no, que esta estructura monolítica -que le brinda seguridad y un sentido -mediante la obediencia- a su vida insípida- no es perfecta, muy por el contrario. Resulta que, como siempre, los mandamases no se tragan sus propias mentiras, y retuercen las reglas para satisfacer sus intereses particulares, aun los más rastreros.

En este caso, y es típico en la corrupción del poder, descubre las pulsiones sexuales de un obeso y cínico ministro, miembro del Comité Central, que acosa a una bella y talentosa actriz. Por cierto, el filme deja claro que, en ese mundo grisáceo, donde la espontaneidad es cortada de raíz, el amor se reduce a la mecánica genital con prostitutas a destajo; una metáfora adecuada a la vida convertida en caricatura por la opresión generalizada. El detalle de los enormes senos en los que el protagonista pide infructuosamente sumergirse es una clave sicoanalítica relevante.

Recuerdo que, en 1992, cuando atravesé la Puerta de Brandemburgo para explorar ese país liquidado tres años atrás, me impresionó cómo su pobreza espiritual era tan evidente en la miseria material de las filas de “cajones” sin gracia (autos Trabanty edificios moribundos) del Berlín Oriental.

La vida de los otros (2006) de Florian Henkel von Donnersmarck | Encadenados - revista de cine

Enfrentado a la corrupción que se le revela, este militaríntegro, pero ingenuamente malvado, que sacrificaba todo a cambio de un oscuro paraíso terrenal –el de un supuesto socialismo-, replantea su dignidad y su honradez y da una vuelta de tuerca a su conducta estricta (aquella que no le permite ni siquiera el vuelo del humor, como a los monjes enajenados en “El nombre de la rosa” de Humberto Eco, brillantemente filmado por Jean-Jacques Annaud).

Los otros, el pueblo doblegado al estalinismo, son perseguidos de mil formas, y se defienden como pueden. Cada uno muestra mayor o menor fortaleza, según el caso, pero casi todos sucumben. Como bien lo describe, en otro contexto, el escritor uruguayo Mario Benedetti en su estupenda novela “Gracias por el fuego”, cada uno tiene un punto de quiebra a una temperatura diferente; rara vez alguien resiste la presión por lo que termina traicionando hasta lo más querido). En ese mundo de mentira y oprobio la necesidad de supervivencia vence al amor, aunque la culpa vuelva inútil ese acto desesperado. Sobre un caso semejante –el del actor Gustav Grundgens– construyó el maestro húngaro István Szabó su extraordinario “Mefisto”. Hungría, por cierto, en los años 70, encabezó,junto a la RDA precisamente, la ominosa lista mundial de suicidios.

Sí, en la RDA muchos acabaron con sus vidas secuestradas, donde el suicidio es su postrer acto de libertad y sentido; pues no todos tienen la entereza casi sobrehumana de un Víctor Frankl que sobrevivió los campos de concentraciónnazi con la logoterapia que desarrolló, aferrado al sentido teleológico de sus actos como último resorte. Y, ya pasado el pasado de oprobio, en la posguerra, con los nuevos retos de una libertad condicionada por el materialismo y el mercado (como bien se expone en la formidable  “El tambor de hojalata”de VolkerSchlöndorff basado en la monumental novela de Gunther Grass), se abren nuevas interrogantes sobre el sentido de la vida y la libertad.

Sección visual de La vida de los otros - FilmAffinity

En “La vida de los otros” un dramaturgo cuarentón que sobrevive al sistema y su represión descubrirá, por azar, el sacrificio discreto del que salvó a muchos desde su asombrosa honradez. Al final, el verdadero héroe –el menos pensado-, y como en un relato romántico, es un desconocido y oscuro burócrata que apenas si se entera de lo que sus actos significaron para los demás. Él tiende un puente invisible con su otredad, que ni el mismo termina de comprender, pero que encarna la dignidad humana. A diferencia del cinismo del conservador ministro de la RDA, que sentencia que “la gente no cambia”, su periplo demuestra que sí es posible cambiar a partir de la observación minuciosa y comprensión de los hechos, manteniendo coherencia ética. Esta es una bellísima paradoja de la condición humana, que también se encuentra en el final agridulce de “Los niños del coro” de ChristopheBarratier, o en las vidas como miserables burócratas de creadores maravillosos que nos han colmado durante décadas, como Franz Kafka y Walt Whitman, y aquí mismo, Jorge Debravo.

Los artistas son impredecibles, y el día que se vuelven predecibles dejan de ser artistas. Pero la Stasi nunca comprendió eso.” Franz Hinkel von Donnersmark, realizador del filme.

Hace 20 años escribí a propósito de este filme: “Casi incomprensible para una sociedad vana como la costarricense, donde la fama mediática de vivazos mediocres plaga el horizonte, el vigor ético de esta obra nutrirá el auténtico humanismo y su expresión en la diversidad. El verdadero rostro del ser humano para la eternidad es su voluntad de ser fiel a sus valores y de ser cada día mejor; no la patética recompensa del materialismo ramplón con que nos tienta un vendaval de mentiras.”

Hoy, el panorama es mucho peor, la estulticia y la ignorancia han avanzado como un tsunami y un frenético discurso de miedo y odio nos envenena a diario desde el Podery su legión de siervos troles, sea en nuestra ya no apacible Costa Rica, amenazada además por tiranías vecinas como las de Ortega-Murillo y Bukele,con el fascismo desatado en los Estados Unidos, y las ambiciones coloniales recrudecidas con el inaudito genocidio del pueblo palestino, el calvario del pueblo ucraniano, las desgracias interminables del pueblo argentino,y más y más.

El filme, junto con decirnos que es casi imposible realizarse como seres humanos en un laberinto de relaciones de poder que degrada a todos, nos brinda la sorprendente esperanza de que, pese a eso, la bondad encuentra una salida aún en las mazmorras del infierno. Que en el poso de la condición humana siempre habrá un rescoldo de esperanza.

La vida de los otros ⋆ El Pelicultista, Blog de Cine

La barbarie de Alemania Oriental se desplomó, pero elautoritarismo hoy asola por doquier, incluso con excusas aparentemente opuestas. Este filme ayuda a comprender la trascendencia de la libertad, lo esencial de ser humano.

Post scriptum

Memoria personal

En los años 80 y 90 tuve el gusto de colaborar constantemente con el Instituto Goethe de San José, en su hermosa sede camino a San Pedro, a cargo de casi todos los programas sobre el sétimo arte, con cineforos, festivales y talleres buenísimos, que nos permitieron estudiar amplia y minuciosamente la notable industria y arte fílmicos alemanes. Del legendario F. W.Murnau al rebelde R. W. Fassbinder, del expresionismo al genial WimWenders, et al. incluso analizamos a producción de los nazis, sin olvidar a la maravillosa Leni Reifenstahl y su insólita vida de aventuras.Duele muchísimo que haya cerrado, aunque conserva una presencia con el Colegio Humboldt. Tuvo dos directores y amigos extraordinarios, JurgenvonTetzeli y Wolfgang Hoffman. Gracias a esta labor que realicé con mi cineclub Diálogo, el gobierno alemán me invitó en 1992 a un recorrido maravilloso por sus principales ciudades -la que iniciójustamente en la gran casa de J. W. Goethe en Frankfurt, coincidió con el fabuloso Festival Internacional de Cine Berlín y me llevó por los hermosos castillos de los Alpes bávaros. Una provechosa exploración que incluyó la mustia antigua RDA. Hace poco volví a Berlín para escuchar un concierto de la magnífica soprano ruso-austriaca Anna Netrebkoen el anfiteatro del Bosque de Berlín, gracias al empeño de mi querida amiga Cecilia Motta, que adora su voz.

El programa de cine de estos de estos días en el Magaly que celebra 35 años de reunificación alemana me trae los gratos recuerdos de un país que admiro por su excelente organización y portentoso desarrollo científico y artístico, pero que como casi todos, incluido el nuestro, está amenazado por el horror neofascista.

Reescrito a partir de una publicación mía de cuando “La vida de los otros”,  ganador del Óscar, el BAFTA y el Independent Spirits y de los tres principales premios del cine europeo, se estrenó en Costa Rica.

 

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