Fernando Fernández, Revista Visión CR.

*Basado en los relatos de Everardo Corrales Arias, y en textos e ilustraciones de «El Espíritu del 48».
La guerra de 1955
La Guerra de 1955 estuvo marcada por hombres que tomaron decisiones capaces de cambiar el rumbo de Costa Rica. Algunos dirigieron invasiones, otros organizaron la defensa nacional y varios terminaron convirtiéndose en figuras históricas fundamentales de la llamada Segunda República.
El conflicto no solo enfrentó ejércitos y grupos armados. También puso cara a cara a expresidentes, militares, pilotos, diplomáticos, voluntarios y líderes políticos de toda Centroamérica. Dentro de la Guerra Olvidada, estos personajes representan los rostros humanos detrás de la invasión de enero de 1955.

Los protagonistas
Por el llamado Bando Invasor, fundamentalmente integrado por Calderonistas y aliados internacionales, los principales actores fueron Rafael Ángel Calderón Guardia, Expresidente de Costa Rica, quien, desde el exilio, organizó el movimiento armado que buscaba recuperar el poder político tras la guerra civil de 1948. Su figura fue el eje político del levantamiento calderonista.
Francisco Calderón Guardia, hermano de Rafael Ángel Calderón Guardia, quien participó principalmente en la coordinación política y logística de la invasión desde Nicaragua.

Anastasio Somoza García, gobernante nicaragüense señalado como uno de los principales patrocinadores del movimiento armado, quien -según Corrales- permitió operaciones militares y ofreció apoyo territorial a los rebeldes.
Marcos Pérez Jiménez, venezolano que dio apoyo político y militar procedente de su país para fortalecer a los grupos invasores.
Rafael Leónidas Trujillo, figura internacional afín al bloque político que apoyaba el intento de derrocar al gobierno costarricense.
Teodoro Picado Michalski, un político que representó la continuidad política del sector picadista.

Rodolfo Quirós, a quien el gobierno de entonces calificaba como uno de los organizadores militares vinculados al movimiento insurgente.
Rodrigo Perera, relacionado con la estructura logística y operativa del grupo invasor.
Rodrigo Musmani, colaborador dentro de los círculos políticos y militares del levantamiento.
Y el expresidente Abel Pacheco.
Por el Bando Defensor
Los combatientes que defendieron al gobierno de entonces tuvieron como líder a José Figueres Ferrer, Presidente de la República, quien movilizó la Guardia Civil, voluntarios y fuerzas leales para enfrentar la invasión.

También participaron en el movimiento Rodolfo Quiroz González, quien organizó tropas defensoras y coordinó operaciones militares para detener el avance rebelde en la frontera norte.
Santiago Calderón, quien participó en operaciones de contraataque y captura de grupos invasores en distintas zonas del conflicto.
Frank Marshall Jiménez
Líder militar de la Unión Cívica Revolucionaria. Fue protagonista en la recuperación de Villa Quesada y en la persecución de los invasores hacia Guanacaste y Puerto Soley.
Guillermo Núñez
Piloto capturado por los rebeldes durante el conflicto. Su caso generó presión diplomática internacional y preocupación dentro de la OEA.

Daniel Oduber Quirós, quien abandonó su cargo diplomático en Europa para regresar a Costa Rica e incorporarse a las fuerzas defensoras en Guanacaste. Oduber participó en la Batalla de Santa Rosa bajo el mando de Mario Charpentier.
Figuras Diplomáticas y de Mediación
Richard Nixon, en ese momento Vicepresidente de los Estados Unidos visitó Costa Rica en medio de las tensiones regionales y presionó diplomáticamente para detener el apoyo extranjero a los invasores.
Rubén Odio Herrera, Arzobispo de Costa Rica durante la invasión de 1955, intervino como figura mediadora buscando disminuir la violencia y evitar una mayor escalada del conflicto.
Santa Rosa
Batalla de Santa Rosa. Allí las fuerzas defensoras lograron derrotar a los invasores y así recuperar completamente el territorio nacional. Para los triunfadores, Santa Rosa quedó grabada como símbolo de soberanía, defensa de la democracia, y uno de los episodios militares más importantes de la Segunda República.

La emboscada en El Amo
Hubo una funesta noche en que la guerra confundió a sus propios hombres.
La tensión aumentaba en los caminos de Guanacaste durante los días más duros de la invasión de 1955.
En medio de la oscuridad, el cansancio, el miedo y las comunicaciones confusas, varios grupos armados costarricenses se movilizaban hacia distintos puntos estratégicos cercanos a la frontera norte.
Fue entonces cuando ocurrió uno de los episodios más dolorosos de la llamada Guerra Olvidada. La noche del 21 de enero de 1955, cerca de El Amo, un camión donde viajaban combatientes gubernamentales fue atacado en medio de la confusión.
Según los testimonios y reconstrucciones históricas, la emboscada habría ocurrido por un error de identificación entre fuerzas del mismo bando. En aquellos segundos nadie tuvo tiempo de preguntar. Los disparos llegaron primero.

En ese trágico episodio perdió la vida Roberto Valldeperas Escalante, hijo de Luis Valldeperas Llurá y Raquel Escalante Roldán. Roberto murió a los 33 años defendiendo la soberanía nacional en medio del caos de la guerra.
«La tragedia de El Amo recuerda que la Guerra de 1955 no solo dejó combates contra invasores. También dejó miedo, desorden, errores humanos y familias marcadas para siempre» sostiene Corrales Arias. «Así -concluye- quedó escrito uno de los capítulos más duros y silenciosos de la historia contemporánea de Costa Rica.
Es igualmente importante destacar que Roberto no fue únicamente un combatiente. Fue un hombre de montaña, constructor de caminos, líder de tropas y estratega militar de enorme confianza para Frank Marshall Jiménez, conocido militarmente como “El Diablo Rubio”.
Su amistad con Marshall venía desde la Guerra Civil de 1948, donde ambos pelearon en el Batallón de El Empalme y participaron en la toma de Cartago y la histórica Batalla de El Guarco.

Después del 48, Valldeperas regresó a la montaña. Ayudó a abrir caminos entre División y Savegre, colaboró con familias campesinas de San Marcos y Santa María de Dota y dedicó años de su vida al trabajo rural y social. Pero en enero de 1955 volvió a tomar las armas., Cuando las fuerzas invasoras intentaron consolidar posiciones en Guanacaste utilizando el Aeródromo El Amo como punto estratégico de abastecimiento, Frank Marshall recurrió nuevamente a sus hombres de confianza. Y uno de los principales comandantes operativos fue Roberto Valldeperas.
Según testimonios familiares e históricos, el grueso de las tropas que avanzó sobre El Amo iba bajo su mando.
berto no fue únicamente un combatiente. Fue un hombre de montaña, constructor de caminos, líder de tropas y estratega militar de enorme confianza para Frank Marshall Jiménez, conocido militarmente como “El Diablo Rubio”.
Su amistad con Marshall venía desde la Guerra Civil de 1948, donde ambos pelearon en el Batallón de El Empalme y participaron en la toma de Cartago y la histórica Batalla de El Guarco.

Después del 48, Valldeperas regresó a la montaña. Ayudó a abrir caminos entre División y Savegre, colaboró con familias campesinas de San Marcos y Santa María de Dota y dedicó años de su vida al trabajo rural y social. Pero en enero de 1955 volvió a tomar las armas., Cuando las fuerzas invasoras intentaron consolidar posiciones en Guanacaste utilizando el Aeródromo El Amo como punto estratégico de abastecimiento, Frank Marshall recurrió nuevamente a sus hombres de confianza. Y uno de los principales comandantes operativos fue Roberto Valldeperas.
Según testimonios familiares e históricos, el grueso de las tropas que avanzó sobre El Amo iba bajo su mando.
Allí se produjo una fuerte balacera. Las fuerzas gubernamentales lograron recuperar el aeropuerto, decomisar armamento de los invasores y capturar incluso una bandera vinculada a la Guardia Nacional de Nicaragua.
La toma del Amo se convirtió en una de las operaciones más decisivas de la defensa nacional. Sin embargo, pocos días después de la victoria ocurrió la tragedia.

La noche del 21 de enero de 1955, mientras se desplazaban en un camión por la antigua entrada a El Amo sobre la carretera Interamericana, Roberto Valldeperas y sus compañeros fueron atacados accidentalmente por fuerzas amigas debido a un error de información y falta de coordinación militar.
En aquella emboscada murieron, además de Valldeperas, Danilo Salas y Omar Hernández.
Sus propios compañeros levantaron luego una cruz blanca en la entrada de El Amo para recordar a los caídos.
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