Las palabras siempre confunden. Si su función al fin y al cabo es confundir, pocas confunden más que la palabra infierno.
En la mitología griega el infierno era conocido como el Hades y se creía estaba debajo de la tierra donde corría el río de los lamentos.
Es habitual, en estos días, entender infierno como ese lugar donde hay crisis. ¿Llegó Alajuelense a ese infierno o Hades?
La respuesta me la llevo a una frase de un expresidente, (José Figueres Ferrer), cuando dijo que los costarricenses somos un pueblo domesticado. Se mira en el acontecer nacional general y en este caso particular a la afición liguista, donde muy pocos piensan y analizan lo que significa estar domesticado, y aceptan las excusas y los ataques hacia otras organizaciones, porque son sumisos y les gusta estar en esa condición.
Es risorio hablar de este equipo en vez de hacerlo de Herediano, Saprissa, Liberia o Cartaginés, los mejores equipos de este Torneo de Clausura.
Hablar de la Alajuelense es hacerlo de los que están de media tabla hacia abajo, donde la Liga encabeza ese grupo seguido de Sporting, San Carlos, Puntarenas, Pérez Zeledón y Guadalupe, como los equipos que se encargaron, por su nivel futbolístico, de llevar el futbol uno, dos o tres pasos atrás.
Es lamentable esa domesticación del aficionado Alajuelense que justifica el deterioro en que cayó esta organización. Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores se encargaron de destruir todo lo que habían logrado hasta el año 2025.
Durante varios años, quizás con la llegada de Agustín Lleida, que debe haber influido algo en su organización,, hasta la época de Alexandre Guimaraes donde dieron un salto económico y futbolístico, Alajuelense evolucionó hacia un equipo sólido, con bases modernas para sustentar un club estable.
Vendieron jugadores como Kenyel Michel,(Minnesota United, Jeyland Mitchell,(Feyenoord), Josimar Alcócer, (KVC Westerlo), Brandon Aguilera,(Nottingham Forest), Aarón Suárez, (Igdir FK) y Carlos Mora, ventas que no volvieron a darse, ¿ por qué?, dejando de percibir millones de dólares.
Sin embargo un dirigente, (Raúl Pinto), aseguró que habían regresado a sus raíces. Quizás sus palabras se referían a que habían regresado a la indisciplina, la tolerancia, la improvisación, la mala planificación, la pésima dosificación de los jugadores animada con bailes al ritmo de salsa. ¿O acaso se justifica la gran cantidad de lesiones musculares?

Alejandro Bran y Kenneth Vargas, sancionados.
Cuando en un equipo los jugadores sufren muchos desgarros y contracturas musculares, es porque los encargados de un equipo grande, como lo es la Liga, saben poco o nada de cómo planificar una temporada, donde se debe jugar varios torneos a la vez como lo exige UNAFUT, UNCAF, CONCACAF y la FIFA.
Alajuelense no muestra un futuro, lo cual no significa que no lo tengan, porque todos los equipos lo tienen, pero estirar el pasado hacia las raíces, con un presente sin rumbo donde el capitán está sin brújula, solo empeora gradualmente su propio deterioro.
*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto.