Deporte y homosexualidad

Deporte y homosexualidad

Jacques Sagot, Revista Visión CR.

Diversos antropólogos y psicoanalistas han sostenido la hipótesis de que el deporte (actividad antonomásticamente masculina durante milenios) representa una forma de vivir la homosexualidad de manera lúdica, sublimada,  “codificada”   u socialmente aceptable.

Otro tanto ha sido dicho de la guerra, que tan evidentes puntos tangenciales tiene con el deporte (un partido de fútbol, por ejemplo, es una guerra  “ civilizada” , pautada, protocolizada, simbólica y lúdica).

Tal aserto sería particularmente digno de consideración en los deportes de contacto (la lucha greco-romana, por ejemplo).  Aun cuando teóricamente pretende no serlo, el fútbol es (qué duda cabe) un deporte de contacto.

La homosexualidad, el eterno tabú que impera en el deporte masculino

Espacio ingrato para el homosexual.  Inmensos futbolistas han debido desarrollar sus carreras ocultando su orientación sexual.  La violencia verbal y física de las barras y el prejuicio de compañeros, técnicos y directivos los harían el blanco ideal para las peores agresiones imaginables.

A la altura de 2026, la situación del futbolista homosexual comienza a cambiar, lenta, muy lentamente, en algunos países del mundo, (¡en otros no será aceptada durante siglos!) Todavía en 2006, la filtrada noticia de que la Mannschaft, la épica selección germana, contaba con 4 homosexuales confesos, generó malestar e indignación en toda Alemania.

La danza, el teatro, la música, las artes escénicas, son espacios relativamente “seguros” para el homosexual.  El fútbol, en cambio, es atroz, inclemente, y la inclinación homo-erótica de un futbolista puede estigmatizarlo ante la afición, y acabar fácilmente con su carrera.

Día Internacional contra la Homofobia en el fútbol

Recordemos el combate en que se trenzan, desnudos, Oliver Reed y Alan Bates (dos “rudos”), en la película de Ken Russell Women in love (1969): una obra maestra.  Busquen la escena en YouTube, y después hablamos.

La escenografía evoca una faena de amor (mullidas alfombras, sofás fastuosos, el ambarino resplandor de la hoguera), pero la tensión erótica asume la forma del combate, de la pugna, como si tal fuese la única manera (sublimada, disfrazada) que aquellos hombres tenían de amarse físicamente.  Una escena inmortal, expresión impresionante de lo que aquí intento explicar.

El deporte ha sido mucho más ecuménico y tolerante con la homosexualidad femenina, gracias a la labor pionera de figuras tan determinantes como la tenista Martina Navratilova, entre otras.  Valiente mujer, valiente figura pública, valiente ser humano.

Martina Navratilova: Krebs-Diagnose bei Tennis-Legende | FAZ

Sí, el fútbol ofrece a la homosexualidad una manera “cifrada”, secreta, de manifestarse.  ¿Mi esperanza?  Que algún día lo que hoy debe ser vivido de manera “codificada”, indirecta y clandestina, pueda ser vivido a plenitud.

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