Federico Paredes, analista agroambiental.

Una de las grandes preocupaciones mundiales es cómo limpiar nuestro Planeta de la cada vez más evidente contaminación. La hay de muy diferentes tipos: hídrica, atmosférica, alimentaria, sólida, acústica, nuclear, escénica.
Un equipo de científicos de la Universidad de Flinders en Australia, ha desarrollado un método avanzado de biorremediación (uso de organismos vivos para limpiar el entorno), que optimiza la capacidad natural de ciertas bacterias y hongos para consumir y desintegrar desechos industriales altamente tóxicos.
Esta investigación ha determinado que es posible combatir la contaminación química más severa del planeta, utilizando comunidades de microbios especializados.

Al introducir estos microorganismos en suelos y fuentes de agua contaminados por derrames de petróleo, metales pesados y plásticos, los investigadores descubrieron que los microbios «devoran» las moléculas contaminantes, transformándolas en subproductos completamente inofensivos para la naturaleza.
Esto es sin duda, un histórico hito biotecnológico que le otorga a la ingeniería ambiental una herramienta económica, ecológica y de aplicación masiva para restaurar ecosistemas dañados, sin necesidad de utilizar costosos químicos artificiales que lo que hacen es empeorar la crisis ecológica actual.
Estos científicos lograron aislar cepas bacterianas específicas que no solo sobreviven en entornos con altos niveles de toxicidad, sino que utilizan los contaminantes industriales como su principal fuente de energía y alimento. Son virtuales microbios devoradores de veneno.
Debemos tener claro que, a diferencia de los métodos de limpieza tradicionales que solo trasladan la contaminación de un lugar a otro, estos microorganismos rompen los enlaces químicos de las toxinas, convirtiéndolas en agua, dióxido de carbono y biomasa segura.
Lo valioso de este estudio es que detalla el éxito del protocolo cuando es aplicado en la degradación acelerada de pesticidas persistentes y microplásticos que se han acumulado en sedimentos fluviales; un logro que antes tardaba siglos en ocurrir de forma natural.

Lo que se está dando con este proceso es una revolución industrial verde. Los autores de la investigación destacan que esta tecnología puede implementarse de forma directa en las plantas de tratamiento de aguas residuales de las fábricas, deteniendo el flujo de contaminación hacia los ríos y océanos, antes de que sea liberada.
El informe técnico publicado por la Universidad de Flinders describe un avance sustancial en los campos de la ecología microbiana aplicada y la ingeniería de bioprocesos, en el que se aborda la remediación de sitios industriales mediante grupos bacterianos dinámicos.
Tradicionalmente, la biorremediación se enfrentaba al problema de la baja tasa de supervivencia de los microbios introducidos, debido a la competencia con la microbiota nativa y a las fluctuaciones extremas de pH en los desechos.
Para solucionar este punto, el equipo liderado por expertos en biotecnología ambiental desarrolló un sistema de encapsulación protectora y estimulación nutricional selectiva, la cual garantiza la estabilidad de las enzimas bacterianas encargadas de la catálisis de compuestos xenobióticos, es decir, de sustancias químicas ajenas a la naturaleza.

La proeza técnica del equipo de investigadores radicó en utilizar técnicas de algo que se llama meta genómica funcional, para mapear las rutas metabólicas de los microbios expuestos a efluentes industriales complejos, es decir, a las aguas residuales que se generan en estos procesos, llenos de elementos contaminantes.
El estudio comprobó de forma matemática que las complejas comunidades de microbios, donde diferentes especies cooperan dividiéndose las tareas de biodegradar las cadenas de carbono, son significativamente más eficientes que el uso de una sola cepa aislada.
Los análisis con cromatografía de gases demostraron que incluso los hidrocarburos aromáticos policíclicos, conocidos por su alta persistencia y carcinogenicidad en el agua, fueron degradados en más de un 90% dentro de un marco de tiempo optimizado, en comparación con los tratamientos físicos convencionales. ¡Esto es realmente una fantástica noticia!
Un aspecto crucial que se debe resaltar es la sostenibilidad económica que este enfoque biológico aporta a las industrias pesadas y a la gestión integral de cuencas hidrográficas contaminadas.
Los métodos tradicionales basados en la excavación de suelos y en la incineración térmica de residuos, no solo demandan un consumo energético masivo, sino que destruyen de manera irreversible la capa orgánica de la tierra. Por eso, las quemas agrícolas no son para nada, recomendables.
La optimización de la biorremediación microbiana in situ permite intervenir grandes extensiones de terreno de manera pasiva y de bajo costo, preservando la estructura y composición del suelo, lo que facilita la posterior recolonización de la flora y fauna nativas, justamente en zonas que antes se consideraban desiertos biológicos estériles.
Finalmente, los autores de la investigación advierten que la implementación masiva de estas tecnologías biológicas requiere el desarrollo de marcos regulatorios actualizados para que se facilite el uso seguro de grupos bacterianos optimizados en entornos abiertos.
Este descubrimiento, enfatiza la necesidad de establecer reservas globales de cepas remediadoras, listas para ser aplicadas de manera inmediata ante las emergencias de derrames de petróleo o fugas químicas directamente en ecosistemas sensibles.

La integración de sensores biológicos automatizados para monitorear el progreso de la degradación microbiana en tiempo real, y la inversión en bioingeniería a gran escala se van consolidando, así como el menú de prioridades científicas urgentes para limpiar la Tierra utilizando el propio motor evolutivo de la naturaleza.
En resumen, la descontaminación con métodos tradicionales es onerosa y complicada por lo que dicha investigación australiana hace un tremendo aporte al conocimiento de estos procesos y mejor aún, a la resolución de estos grandes problemas planetarios.