José Luis Valverde, periodista.

Rogelio “Tipi” Rogers, líder de la emblemática agrupación caribeña Marfil, reveló un detalle de Laura Virginia Fernández Delgado, presidenta de la república simplemente me encantó, trajo una bocanada de esperanza, no sólo la reconoció como seguidora del conjunto en algún momento de su juventud se tiró a pista, según el testimonio del reconocido compositor, hasta se subió a bailar sobre la mesa.
OTRA
Muchos pensamos Laura Virginia no es como la hacen aparecer, enojona, malhumorada, irrespetuosa, gritona, malcriada, en algunos momentos se ha presentado afable, sonriente, conciliadora.

Recuerdo allá por la década de los noventa, siempre organizamos un seminario de actualización a los periodistas en temas de seguridad social, esa vez, además del presidente ejecutivo nos acompañó el ministro de salud, al final de la jornada el convivio, habíamos invitado como observadoras a dos jóvenes consultoras españolas, de repente sonó la música de Gypsi King, sin decir agua va, las hermosas muchachas se subieron a la mesa para dejar ver no sólo sus destrezas en flamenco, sus bien torneadas piernas ante los ojos desorbitados de las autoridades.
EMPODERADAS
Me encantan las mujeres empoderadas, por encima del qué dirán, por eso me regocija pensar tenemos a una dama capaz de atreverse, aunque ahora luzca cohibida, atada por hilos invisibles movidos en la penumbra.

Sigo incrédulo ante quien, con grado de maestría en ciencias políticas de la Universidad de Costa Rica, etiqueta de comunista a cualquier prójimo con visión distinta del mundo, reacia al diálogo, la concertación, a plantear el propio derrotero trascendente en el tiempo de su administración, no de segundas o terceras personas.
En los primeros cien días del gobierno de Laura Virginia, no parece ella, algunos suponemos quien mueve los hilos, se empeña en presentarla con cara de hiel, si se animara a saltar al verdadero tablado de la política, quien quita descubramos algo de miel.
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