Luis Paulino Vargas Solís, economista y académico.

Atención, Partido Liberación Nacional: les estamos viendo.
Hay una cosa que el PLN debe entender: hoy es un partido que se mantiene con vida respirando de un tanque de oxígeno que les proporciona el “beneficio de la duda” que la ciudadanía costarricense les quiso dar a ustedes confiándose a la bonhomía y lucidez de Álvaro Ramos.
Compréndanlo: ustedes no pueden apelar a sus glorias pasadas porque ustedes mismos las pisotearon.

A tal punto es así, que si Pepe Figueres volviese de su tumba seguramente preferiría retornar a ella antes que ensuciarse con los andrajos que sus herederos hicieron de su legado.
Señoras y señores del PLN: los estamos viendo y, por favor entiéndanlo, esta podría ser la última oportunidad para que ustedes conserven vigencia y viabilidad como un partido político grande y relevante. Lo digo y lo advierto, con respeto y con vehemencia.
Alarman las informaciones que han circulado estos días.
¿Cómo es eso de que siete de sus diputaciones han estado coqueteando y haciéndose ojitos con el esperpento del fascismo chavista para ayudarles a cuajar el mamarracho del proyecto sobre electricidad?
Eso es grave, extremadamente grave.

Entiéndanlo: el momento que vive Costa Rica no permite ni autoriza tales veleidades.
Es una época sombría como en muchas décadas no habíamos vivido. Y las amenazas son de tal magnitud que, inevitablemente, imponen ciertas líneas rojas.
Y, para el PLN, saber identificar y respetar esas líneas rojas podrían ser la diferencia entre seguir vivos o desaparecer.
Ese proyecto sobre electricidad es una de esas líneas rojas.
Después no digan que no se los advertimos.
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