José Luis Valverde, periodista.

La burla no es de Dios: CATALINO, LA FEA, EL TATARETO.
Se burlaron del nombre del presidente de la Corte Suprema de Justicia, le dicen fea a la mujer aspirante a sucederlo, le encaramaron el apodo de tatareto a un ser humano maravilloso, su pecado haber nacido sordo.
En Costa Rica algunos también quieren institucionalizar la sorna como arma política, don Orlando Aguirre, de origen humilde ascendió hasta la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, heredó su segundo nombre Catalino, objeto de burla de almas pequeñas.

ESTUPIDEZ.
Creerse guapo o bella en los albores de la ancianidad, simplemente es estupidez, los años no pasan en vano para nadie, la lozanía es propia de la juventud, ahora se ríen de Patricia Solano, la descalifican para el alto cargo en el Poder Judicial, aducen como argumento la fealdad, lo peor, lo hacen algunas con retoques por aquí y por allá, irreconocibles confrontadas con fotos del pasado junto a figuras ahora abominadas.

A PEDAZOS.
Se burlaron de Álvaro Ramos, su pecado haber nacido sordo, el amor de la familia, la institucionalidad ahora cayéndose a pedazos como el viejo edificio de la Escuela de Enseñanza Especial Fernando Centeno Güell, donde dio sus primeros pasos en la educación hasta alcanzar el doctorado en una de las más prestigiosas universidades del mundo, nada de eso cuenta para quienes se gozan con los demás.
NO LOS DETERMINÓ
El buen Jesús nunca se ocupó de los burlistas, sus enseñanzas se centraron en el amor al prójimo, en sus prédicas no tuvieron cabida el desprecio, escarnio, insulto, monedas en curso de los miserables, algunos preocupados por el diezmo, no de sus parábolas.
LA PUERTA DEL HORNO
En Brasil el hijo del multimillonario preso de apellido Bolsonaro, parecía tenía el triunfo, a las puertas de la apertura de las urnas se burló de la mano mutilada del anciano presidente, quien de joven perdió el dedo víctima de las inhumanas esperas en hospitales, hoy presentes en Costa Rica donde seres aguardan atención tirados en el suelo.

Los molinos de Dios muelen finito, despacio, inclementes, tarde o temprano trituran a quienes hacen escarnio del prójimo.
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