Hay frases que de tanto repetirlas crean realidades. Simulan que describen pero, en realidad, no producen lo que dicen. En Costa Rica se discute si la Selección Nacional cada partido mejora su rendimiento.
Esta discusión de tanto escucharla se convierte en proclama nacional. Dicen que falta trabajo y lo importante es clasificar al próximo mundial, pero queda impregnado en el silencio que la responsabilidad, si no se consigue, es de los dirigentes, jugadores, el entrenador, y la falta de planificación.
Cuando este decir se impone lo repetimos como loras, y al decirlo, decimos bastante más que lo que decimos. En este caso deben existir preguntas claras: ¿Estamos mejorando nuestro nivel futbolístico? ¿Fueron escogidos los mejores jugadores para esta selección?
Por ahí leí una proclama devastadora: “Estos partidos de la Copa de Oro los ganamos con huevos”.
El huevo no viene del supermercado ni del frigorífico, como creen los niños, ni siquiera de la granja, como creemos los adultos. El huevo viene del misterio, porque no es posible que un ser tan insignificante como la gallina, sea capaz de fabricar la cantidad de calcio que contiene su cáscara, por no hablar de las proteínas, la grasa, las vitaminas y los minerales que acopia en su interior.
Entendemos que en el futbol la frase toma un significado diferente: se refiere a jugar con ganas, metiendo pata, celebrando los saques de banda y los tiros de esquina como algún jugador en el campeonato nacional, sin importar si al final se pierde el partido o un campeonato.

Se dice que los jugadores del medio campo de la selección no funcionan. En este modelo de Miguel ‘Piojo’ Herrera no le interesa los jugadores talentosos. Los que elaboren el juego. Para el ‘Piojo’ lo importante es que corran y metan pata o en el argot popular que jueguen con huevos.
Orlando Galo en este modelo es muy importante, lo mismo que los carrileros Carlos Mora y Joseph Mora. Josimar Alcócer, como media punta, se sale del libreto.
Queda Brandon Aguilera, en medio de ese armado, como una gallina en medio de un corral lleno de coyotes. No es marcador, es un jugador fino, inteligente en su accionar, como se desempeña en su equipo Río Ave de Portugal, pero que necesita tener a su lado compañeros pensantes que armonicen el juego y no jugadores solo con huevos y correlones.

Costa Rica juega con dos puntas: Alonso Martínez y Manfred Ugalde. Al jugar de esa manera, para que el rival no tome ventaja en la media cancha, la disposición táctica debe ser que uno de los dos, preferiblemente Ugalde, se sume a la media cancha en fase defensiva y de esa manera apoyar el bloque atrás.
El ‘Piojo’ no tiene en su accionar esa disposición táctica y entonces se mira mal, con huecos enormes en el medio del campo que repercuten en la parte defensiva.
En fin: me vino a la memoria un verso del poeta peruano César Vallejo: “Yo nací un día que Dios estuvo enfermo”.* El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.