Óscar Álvarez, politólogo y analista internacional.
Al comenzar esta semana el presidente de los Estados Unidos Donald Trump recibió en la Casa Blanca al primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu y su Señora Esposa para dos días de reuniones sobre la agenda y el futuro del Medio Oriente. También Netanyahu tuvo un encuentro con el Vicepresidente J.D. Vance.

Se exploraron opciones para que en un futuro Gaza no represente una amenaza para el estado de Israel. Trump se muestra interesado en lograr una pronta solución al conflicto mientras Netanyahu le apuesta a la derrota y a la eliminación total del poder militar y gubernamental de Hamás en Gaza.

También anunció negociaciones con varios países para lograr que reciban en sus territorios población palestina.
También durante las citas de Trump y Netanyahu se realizaron balances sobre la guerra de los 12 días en la que participaron Estados Unidos, Israel e Irán. Netanyahu considera que Israel tuvo una gran victoria en Irán y le expresó a Trump el agradecimiento de los ciudadanos de Israel por el apoyo recibido durante dicha contienda y por las acciones conjuntas que realizan ambas partes para definir el futuro de Israel y del Medio Oriente.

Tanto Trump como Netanyahu han mostrado interés en la firma de nuevos Acuerdos Abraham entre Israel y algunos países árabes de la región. En el año 2020 durante la primera administración Trump se habían firmado Acuerdos Abraham entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán. Ya Egipto desde 1979 y Jordania desde 1994 habían normalizado su relación con Israel. La idea de Trump y de Netanyahu es lograr la firma de nuevos Acuerdos Abraham a la brevedad posible.
Durante la primera gira al exterior de su segundo mandato Trump dio prioridad a países del Medio Oriente y visitó Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar consolidando sus relaciones de amistad, cooperación y negocios con dichos países y a la vez tuvo un acercamiento con el nuevo gobierno de Siria.
Durante su visita a Riad, la capital de Arabia Saudita, se reunió con Ahmed al-Charaa, el nuevo presidente de Siria desde el 29 de enero de 2025, después de la caída del régimen de Bashar al-Ásad en diciembre pasado. Durante la cita Trump prometió levantar a Siria parte de las sanciones que se habían establecido durante el antiguo régimen.

Hace una semana, Trump firmó una orden ejecutiva levantando dichas sanciones. Y hay negociaciones entre los gobiernos de Siria e Israel para normalizar sus relaciones diplomáticas y de seguridad. El nuevo presidente de Siria tiene un amplio curriculum de antecedentes como ex yihadista mientras que ahora realiza esfuerzos para mostrarse como un líder moderado y constructivo y mejorar sus relaciones con Estados Unidos, Israel y las democracias occidentales. Como dijo Trump sobre el nuevo jefe de estado sirio: “Me impresionó su nuevo líder. Proviene de un mal entorno, pero levantamos las sanciones para darle una oportunidad”.
Al convertirse Siria en un estado con grandes heridas de la guerra civil pero ahora independiente de la teocracia islámica de Irán y no hostil ni a Israel ni a Estados Unidos, ni a las democracias occidentales, se reconfigura de alguna manera el mapa geopolítico del Medio Oriente. Irán parece cada vez más aislado mientras Israel, con el apoyo de los Estados Unidos, parece cada vez más fortalecido.

Durante las reuniones en la Casa Blanca Trump propuso “El escudo de Abraham” como una solución no sólo al conflicto en Gaza sino también incluyendo una reconfiguración geopolítica y estratégica del Medio Oriente. Promueve una propuesta para un exilio negociado de Hamás en Qatar y Turquía y una reconstrucción multimillonaria de Gaza. Es una fórmula y un proceso para la reconstrucción de Gaza sin Hamás y sin Irán con el apoyo de Israel y de los países árabes sunnitas.
Desde Costa Rica formulemos votos por una solución diplomática, negociada y pacífica en Gaza que incluya la liberación de los rehenes y el respeto a los derechos de los palestinos y por la firma de más y mejores Acuerdos Abraham en el Medio Oriente.
Independientemente de las preferencias geopolíticas, religiosas, nacionales, étnicas y culturales lo más importante es avanzar hacia la paz. Sobre todo en el Medio Oriente.
Hay una gran posibilidad de que se logre la paz positiva en el Medio Oriente, al menos con los países suniitas. Paz positiva implica construcción de una paz duradera, que solo lo puede ser por la vía del desarrollo. Sería espectacular ver a los árabes e israelitas logrando sinergías para convertir el Medio Oriente, lastimosamente sin Irán, en un vergel modernista para todos. Fue para sabotear ese proceso que ya venía, que se dio el ataque por parte de Hamas el 7 de octubre.