Le retamos a que conteste con honestidad

Le retamos a que conteste con honestidad

 

“Solo puedes entender a la gente si la sientes en ti mismo”.

(John Steinbeck, Premio Nobel de Literatura en 1962)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Desde hace años, el tema de la “empatía” se puso de moda sobre todo porque el término se escucha reiteradamente tanto en el discurso de los políticos como en el de educadores, activistas de derechos humanos, religiosos, etc. Lamentablemente, cuando los valores se pregonan pero no se practican, como sucede en ciertos niveles, particularmente en los más altos de la administración del país, a veces, las palabras e intenciones se quedan solo en eso: letras…y nada de acciones.

Varios estudios e incluso campañas a nivel publicitario, afirman que los ticos no sólo somos las personas más felices del mundo, sino que además, solemos ser muy serviciales, abiertos y solidarios. Aunque ciertamente en el contexto latinoamericano ocupamos una posición privilegiada en relación al tema, en los últimos tres años, esa percepción se ha ido diluyendo, a pesar de que con cierta frecuencia podamos encontrar esos valores de empatía y solidaridad, sobre todo entre vecinos de comunidades afectadas por fenómenos naturales o tragedias familiares.

Los mismos costarricenses están conscientes de la importancia que tienen tanto el quehacer de las instituciones públicas como las acciones que se realizan a nivel privado para la buena marcha del país y el equilibrio del tejido social pues ello determina la eficiencia y calidez con la que se atienden desde peticiones ciudadanas hasta problemas nacionales urgentes. Por eso, aunque a algunos gobernantes les duela, a fines de 2024, en una escala de 1 a 10 -donde 10 es excelente- mediante la encuesta de opinión CIEP- UCR, calificaron en primer lugar a la Universidad de Costa Rica con 8,2 %, seguida del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) con 7,3 % y del Banco Central de Costa Rica (BCCR) con 7,1 %. Cabe resaltar que dicha encuesta se realizó entre agosto del año 2019 hasta noviembre de 2024.

En los últimos lugares de la lista, estuvieron paradójicamente, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), la Asamblea Legislativa -cuyos diputados a veces olvidan velar por los intereses de sus representados- y los partidos políticos. Ni qué decir de la cantidad de quejas que se acumulan contra algunos profesionales -entre ellos, por ejemplo,  gente del área de salud- por un trato inadecuado hacia los enfermos y solicitantes de servicios.

Desintegración, desidia y egoísmo

Pleitos, recortes presupuestarios, avaricia, frialdad, corrupción e inoperancia, son solo algunos de los elementos que atentan contra la ejecución oportuna de los planes y proyectos solidarios que podrían abrir oportunidades y mejorar la vida de tantos habitantes. El nefasto ejemplo se va extendiendo y amplificando desde la punta hasta la plataforma general de la pirámide…

Lo cierto es que con el debilitamiento de las familias, la suspensión de ciertos programas sociales, la desidia institucionalizada, el miedo por la inseguridad ciudadana, la promoción de una individualidad rayana en egoísmo y la violencia, hemos de ser conscientes de que actualmente, no todos los ciudadanos poseen o ejercitan dichas características,

Al contrario, en el último lustro, hemos visto como la indiferencia, que es una forma de violencia, la burla y la negación, se han apoderado de miles de personas -incluidos dirigentes políticos, funcionarios y líderes de distintos sectores- preocupadas únicamente por sí mismas, que no solo evaden sus propias responsabilidades sociales, sino que además, se hacen de la vista gorda frente a las desgracias ajenas. Tristemente entre algunos sectores de la población, se ha perdido la sana costumbre de -en momentos difíciles-. identificarse con los demás.

Empatía no es soltar “una lagrimita” y seguir caminando. Tampoco es gritar a los cuatro vientos el apoyo que se ha brindado o meterse de lleno a rescatar animales ante las cámaras, mientras en lo privado, le dan cuatro patadas tanto al perro de la casa como a sus parejas e hijos.

Por otra parte, existen también circunstancias puntuales que desde la infancia y juventud, afectan la capacidad de entenderse y colaborar con otros seres humanos. Entre ellos los expertos citan: problemas psicológicos, el estilo de crianza, la falta de afecto durante la infancia y el uso excesivo de tecnología, factores que, entre otros, pueden generar la pérdida de empatía en los individuos.

Este último aspecto -el uso excesivo de la tecnología- al igual que en otras naciones del mundo se evidencia claramente en nuestras calles, negocios, transporte público, hogares, oficinas, comercios, hospitales e incluso en sitios de recreación a los que supuestamente la gente acude para alternar con otras personas.

La realidad es que cada día estamos rodeados de más individuos literalmente “anclados” a las pantallas de sus celulares, con la consecuente pérdida de interacciones fuertes y sanas, y por ende, de empatía.

El impacto se percibe no solo en la salud individual sino también en la sociedad como un todo. Habría que preguntarse si ese fenómeno se produce porque, como lo señalan algunos estudiosos, muchas de esas personas “no ven más allá de su propio reflejo” lo cual los retrata más como narcisistas, entre cuyas características está precisamente, no sentir empatía alguna por los demás.

¿Es usted realmente empático?

Más allá del espectáculo, la empatía conlleva la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de entender sus emociones aunque sean diferentes a las propias, pero sobre todo, de establecer una conexión emocional con quien esté urgido de apoyo para actuar en concordancia.

Lamentablemente, en esta sociedad tan ayuna de valores, a miles de personas realmente nada de eso les importa. El aislamiento social, la búsqueda implacable de la satisfacción personal, a costa de lo que sea, se ha apoderado de gran cantidad de gente. Y gran parte de ella, vive en una burbuja, ajena completamente a las necesidades del resto.

Por eso hoy les incluimos a nuestros lectores una sencilla prueba de psicología -que no toma más de 5 minutos- con el fin de que respondan con sinceridad y luego analicen los resultados.

Imprescindible, reiteramos, es que cada persona conteste con total transparencia y honestidad las preguntas del ejercicio, que aunque simple, podría ser el primer paso hacia un ajuste necesario en la forma de conducirse. Dele clic o copie en su navegador el siguiente enlace a través del cual usted podrá acceder al cuestionario. Lea las instrucciones y presione uno de los círculos bajo cada pregunta que más se ajuste a su forma de pensar.

Cada resultado no sólo será revelador, sino que -analizado con mente abierta- podría constituirse lo mismo en un acicate para seguir actuando de buena forma, que en un llamado de atención a quienes pregonan mucho pero hacen poco. Como decían las abuelas, a veces, “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Lo importante es que siempre se puede rectificar.

Atrévase. Nadie verá sus resultados, solo usted y su conciencia…

https://www.psychologytoday.com/ar/test/personalidad/test-de-empatia

 

 

 

 

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