Redacción/BBC y agencias
Según un informe publicado hace pocas horas por la BBC, la tasa de fertilidad en Japón ha ido a la baja desde la década de 1970 y en el 2024, se produjo el mayor descenso anual de población en dicha nación asiática.

Las estadísticas del gobierno, que se comenzaron a compilar desde 1968, indican que el año pasado “se registraron en Japón casi un millón más de muertes que de nacimientos”.
Por tales motivos, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ha brindado declaraciones a la prensa y señalado que la crisis demográfica de su país debido al envejecimiento de la población y la baja natalidad, está considerada como una «emergencia silenciosa».
Al mismo tiempo y como medida correctiva, Ishiba prometió que se fortalecerán algunas políticas favorables a la familia, tales como más guarderías gratuitas y horarios laborales más flexibles.
No obstante, las medidas que hasta el momento se han implementado para revertir la situación y aumentar la tasa de natalidad, en realidad han tenido muy poco impacto entre las mujeres japonesas.
De acuerdo con la BBC, “nuevos datos publicados el pasado miércoles por el Ministerio del Interior y Comunicaciones muestran que el número de ciudadanos japoneses se redujo en 908.574 en 2024”.
¿Ayudarán los extranjeros?

Mientras que las parejas locales parecen no interesarse en el problema, uno de los focos de atención podría desviarse hacia el número de residentes extranjeros en Japón, que alcanzó la cifra récord de 3,6 millones según cálculos al 1 de enero de 2025. Ellos representan casi el 3% de la población del país.
El reporte de la BBC puntualiza que “el gobierno ha acogido provisionalmente mano de obra extranjera mediante el lanzamiento de una visa para nómadas digitales e iniciativas de capacitación”.
Sin embargo, el tema de la inmigración sigue siendo conflictivo en Japón, una nación cuya población es mayoritariamente conservadora y en la cual, las personas mayores de 65 años, tal y como lo ha indicado el Banco Mundial, representan ahora casi el 30% del total.
De acuerdo con los reportes de BBC Mundo basados en datos oficiales, en ese país asiático, “un número creciente de pueblos y aldeas se están vaciando, con casi cuatro millones de hogares abandonados en las últimas dos décadas”.

El gobierno japonés lleva años intentando aumentar las tasas de natalidad con incentivos que van desde subsidios de vivienda hasta permisos parentales remunerados. Pero la realidad es que persisten barreras culturales y económicas profundamente arraigadas.
Entre los mayores obstáculos mencionados se encuentran: alto costo de la vida, salarios estancados y una cultura laboral rígida que “disuaden a muchos jóvenes de formar una familia”.
Pero además, “las mujeres, en particular, se enfrentan a roles de género arraigados que a menudo las dejan -con un apoyo limitado- como cuidadoras principales”.
Paradójicamente, pese a la crisis de nacimientos, en términos de calidad de vida, Japón se encuentra entre los primeros 20 países del ranking, específicamente en el puesto 14 según lo publicado por el Índice mundial de Progreso Social.