Claudio Alpízar Otoya, politólogo.

La primera vez que se utilizó un periodo de 100 DÍAS para evaluar a un gobernante fue con NAPOLEÓN BONAPARTE, quien había abusado de su poder y se había autoproclamado Emperador, por sus abusos le obligaron a abdicar y se le desterró a la Isla de Elba.
Ante el vacío de poder regresaría a París a asumirlo de nuevo, pero seguía siendo el mismo prepotente y autoritario.
Así a los 100 días y luego de perder la Guerra de Waterloo, se le obligó a abdicar por segunda vez y fue desterrado como prisionero británico a la Isla Santa Elena, donde años después moriría.

La segunda gran utilización del periodo de 100 DÍAS se dio con Franklin D. Roosevelt, quien para rescatar a los USA de la gran recesión estableció un ambicioso programa de 100 días, en el cual logró la aprobación de leyes claves y reformas estructurales, por cierto, implementando la visión económica de J.M. Keynes, así logró estabilidad y un gran bienestar social para la población.
Desde entonces para la evaluación de muchos gobiernos en el mundo los 100 DÍAS son un parámetro para medir a los gobernantes.
CASO DE COSTA RICA
Podríamos utilizar ambos acontecimientos históricos como parámetros para evaluar los gobernantes actuales en nuestro país en sus primeros 100 DÍAS:
- El caso de NAPOLÉON aplica para CHAVES, quien luego de su presidencia fue exiliado a ser segundón, pero ante la incapacidad de quienes integran el Poder Ejecutivo se le permitió regresar al Ministerio de Hacienda de donde ya había sido despedido y además al Ministerio de la Presidencia. Luego de 100 DÍAS sigue siendo el mismo prepotente e incompetente, tanto en temas hacendarios -donde ha perdido la “guerra” económica- como en sus habilidades políticas para relacionarse con la Asamblea Legislativa y otros entes del Estado. Por tanto, la Presidente Fernández debería exiliarlo a Monterán y que enfrente así los problemas judiciales a que tanto les teme y que la inmunidad hoy le protege.
- El caso de F.D. ROOSEVELT y sus 100 Días podemos aplicárselo a LAURA FERNANDEZ, que a diferencia del caso del expresidente estadounidense llegó a la presidencia sin proyecto, sin programa, sin planes, sin metas y objetivos, pues su promesa de campaña fue la “continuidad” de la inoperancia de los 4 años anteriores, principalmente en educación, salud y seguridad.

En sus 100 días ha demostrado que no tiene idea de lo que es ser Presidente de la República y las responsabilidades a que el puesto obliga. Además, ha sido totalmente opacada en todos los escenarios por su “padre” político que estratégicamente le ayuda a hundirla un día y otro también, pues su plan es opacarla y mantenerse él en la dirección política de un gobierno bicéfalo, sin logros sociales y sin cambios estructurales.
Digámoslo con claridad, estos primeros 100 DIAS han sido un CAOS, no hay nada de relevancia sustancial que resaltarle a la Presidente Fernández, más allá de sus ocurrencias y sus capacidades de “médium” para hablar con el más allá.