Sedentarismo y depresión: las enfermedades del siglo XXI

Sedentarismo y depresión: las enfermedades del siglo XXI

“Estaban nerviosos, tenían el presentimiento de la catástrofe. La menor palabra les haría estallar el pánico, la locura, la cólera. Todos se esforzaban por resistir. ¡Adelante!”

(Del libro “La Vorágine” del escritor colombiano José Eustasio Rivera, 1888-1928)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Una interesante publicación de la revista RE, dedicada a estimular el pensamiento y la opinión de sus lectores, ha hecho hincapié en que actualmente la salud emocional de una enorme cantidad de seres humanos, está sufriendo el embate de ciertas condiciones de vida que les afectan de forma grave; y que esas situaciones se manifiestan en la proliferación de numerosas enfermedades físicas y mentales.

En ello coinciden los psicólogos peruanos Andrés Bartra y Renzo Carranza, quien son enfáticos al señalar la depresión, como uno de los enemigos más poderosos que -particularmente en este siglo- se ha apoderado de millones de personas.

“La depresión era considerada como un signo, un síntoma o un síndrome; sin embargo, en la actualidad es una enfermedad como cualquier otra que ataca sin hacer distinciones de edad, sexo, estado civil, nivel socioeconómico, etc.” indican ambos profesionales.

“Así también, hablar de depresión es relacionar este término con el imán emocional que atrae y une el desaliento, la soledad, incomprensión, amargura y/o tristeza en un momento determinado, en la existencia de una persona” aseguran Bartra y Carranza, quienes además, fundamentan sus percepciones en investigaciones realizadas por la Organización Mundial dela Salud (OMS) las cuales señalan que el nivel de depresión que afecta al mundo es alarmante y que por tanto, la calidad de vida de la población se ve afectada en las mismas dimensiones.

A ello se suman algunas publicaciones de la plataforma Elsevier sobre medicina clínica, en las que se también se señala el sedentarismo como una de las «principales enfermedades del siglo XXI”.

Efectivamente, la depresión y el sedentarismo están causando estragos a nivel mundial.

Gente que vive tras una pantalla

Entre las principales causas de los citados padecimientos, está el uso excesivo de la tecnología -pantallas y dispositivos electrónicos- que reduce drásticamente el tiempo dedicado a la actividad física y deslinda a quienes solo se limitan a teclear o pulsar botones, de estilos de vida mas saludables. Por el contrario, sumerge a las personas en una nube de aislamiento y escasa -o nula- movilidad, lo cual impacta negativamente su salud física y mental.

En un estudio publicado en 2020 por la Universidad de Murcia, España, en el que participaron varios investigadores, los autores señalan que “en la actualidad tenemos muchas tareas a solo un clic de distancia, algo que ha reducido lo que se conoce como “actividad física ligera”. Hemos perdido, -ejemplifican- «los desplazamientos que antes incluíamos en tareas cotidianas como hacer la compra o ir al banco a realizar cualquier tipo de transacción”.

Por ello está ocurriendo lo que hemos citado anteriormente, “a mayor digitalización, más sedentarismo”.

Si a ello, además de la exposición a la tecnología y a las demandantes redes sociales, le sumamos otros factores tales como el estrés crónico causado por la vida moderna y laboral, el aumento de la soledad, los traumas o los antecedentes genéticos, enfermedades físicas, y situaciones  estresantes como accidentes en auto, pérdidas o problemas económicos, el resultado en la mayoría de los casos, será un cuadro depresivo.

En un artículo suscrito por Fernando Lino Vázquez González, Catedrático de Psicología Clínica en la Universidad de Santiago de Compostela,  dado a conocer por la BBC en 2022, el autor afirma que pese a que, como el sentido común dicta, algunos episodios depresivos se relacionan con acontecimientos vitales dramáticos -tales como la muerte de un ser querido o el diagnóstico de una enfermedad grave- hay otros muchos factores de riesgo para la depresión -sociodemográficos, genéticos y neurológicos o personales- que no son tan conocidos, aunque no por eso dejan de ser importantes.

En un mundo donde se estimula la “precocidad” para todo, llama la atención que entre los factores sociodemográficos que han provocado el “doble de mujeres deprimidas” figura el sexo, lo que según Vázquez, “independientemente del país o la cultura, ocasiona que en comparación con los hombres, las mujeres tengan el doble de probabilidades de experimentar depresión después de la pubertad”.

El escrito subraya también que “el trastorno depresivo se da con más frecuencia en los adultos jóvenes, en las personas solteras, separadas o divorciadas; y en aquellas con un menor nivel educativo y de raza blanca”.

En este fenómeno que preocupa a los estudiosos del presente siglo, “también juegan en contra -y son predictores de la depresión- el exceso de autocrítica, es decir, la inclinación a tener sentimientos de culpa y fracaso derivados de expectativas muy altas o irreales; además, los sentimientos de impotencia y temores de abandono, fruto de una alta dependencia emocional de los demás”.

En virtud de la vorágine de vida en la que coexisten millones de seres humanos en nuestros días, muchos conectados 24/7 a sus teléfonos celulares y otros dispositivos, también entran en juego aspectos puntuales tales como trastornos de ansiedad, problemas relacionados con el uso de sustancias, alimentarios y de sueño.

En fin, esperemos que este repaso permita a los lectores repensar sus rutinas, examinar su forma de vida, sus prioridades y las de los seres queridos, de manera que, de considerarlo necesario, puedan realizar algunos ajustes con el fin de poner en práctica límites e incorporar rutinas que les permitan recuperar, para su propio bienestar, espacios necesarios que contribuyan decididamente a mejorar la salud física y mental.

 

 

Visitado 102 veces, 1 visita(s) hoy