“El artista es la mano que, mediante una y otra tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana”
(Wassily Kandinsky, 1866-1944, pintor ruso)
Adriana Núñez, periodista Visión CR
Sin duda alguna el matrimonio constituido por Rafael Siliézar y María Emilia Solano, por encima de todo, supo formar a sus hijos en un ambiente ideal donde, desde la niñez, pudiesen liberar sus múltiples habilidades y dejar volar su imaginación.
El talento es innato, pero según sea el entorno que rodee a los seres humanos desde su nacimiento, así será también la facilidad con la que puedan desarrollarlo adecuadamente. No importa si en el hogar hay pocas o muchas comodidades. Lo que importa es la guía y el amor depositados en cada uno de los vástagos.
Desde hace décadas conozco a Carmen Siliézar Solano, mujer polifacética, creativa, sensible; leal compañera de vida del querido colega José Luis Valverde. Todo lo que ella toca se convierte en una obra de especial significancia, apreciada no solo en su círculo más íntimo -pues en cada rincón del hogar familiar se refleja su mano de artista- sino también a través de las exhibiciones que ha puesto a disposición del público y de las enseñanzas que traslada a sus familiares y allegados.

Y gracias a ellos he podido entrar en contacto con su hermano Adolfo, dos años mayor que Carmen, quien hasta el 27 de septiembre, mantendrá una impactante muestra titulada “Un Lugar” en el Museo Histórico Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, ubicado en Barrio Escalante.
Adolfo Siliézar Solano nació en Guadalupe, San José, el 3 de julio de 1952. Ya en 1985, se le reconocía como un artista destacado, sobre el cual J. Zamorán ha indicado en una emotiva publicación de la revista L´Hoxa, en su edición del pasado mes de agosto:
“Adolfo, ya se perfilaba como un realismo crítico y social. Sus personajes no son una representación lírica de seres de ensueño ni masas opulentas de una izquierda erótica. La obra de Siliézar -presenta, no representa- son objetos activos, libres, contradictorios, incómodos.”
Y agrega: “En su pintura, las formas tensionan el espacio, como presencias milenarias con poses rítmicas a punto de salir del formato, como aquellas en que el peso del orden desgarra las entrañas.”
Un artista nato con profundos conocimientos

Gracias a la motivación e impulso artístico que bullían en su ser, a los 22 años, en 1974, Adolfo ingresó a la Casa del Artista en las modalidades de dibujo y pintura.
Más adelante, interesado siempre en captar todo aquello que sucedía a su alrededor, llevó en 1978 un curso de fotografía en el Centro Cultural Costarricense Norteamericano. Y un año después, entró a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica (UCR) donde además se matriculó en un curso intensivo de Xilografía,
Adicionalmente, decidió estudiar grabado y luego, adquirió mayores destrezas en diseño, mediante un programa auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA) que se ejecutó a través de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR:
Ávido de conocimientos, acudió también a la Escuela de Bellas Artes en Lorient, Francia y entre los años 1996-97 continuó perfeccionando las técnicas en Xilografía, Litografía, Grabado en metal y dibujo en la Academia de San Carlos, en México D.F.
Exposiciones relevantes:
A lo largo de su vida, Adolfo Siliézar ha expuesto individualmente en sitios importantes, tales como la Galería Enrique Echandi y participado en exposiciones colectivas dentro y fuera del país.
Desde 1981, había expuesto sus dibujos en el Teatro Nacional de Costa Rica y en 1986, representó al país en la Bienal de La Habana, Cuba. Luego siguieron otras muestras individuales entre las que destacan la presentada en la Alianza Francesa en 1990 y la albergada por el Centro Cultural de México en 1997. Además, ofreció la exhibición titulada «Fragmentos y Obsesiones» efectuada en la Galería Nacional del Museo de los Niños en junio de 2009 y una de grabados realizada en 2011 en la Casa del Artista en San José. Pero la lista es mucho más amplia.

Su trabajo artístico, que incluso se extiende a la poesía, ha recibido no solo el aplauso de críticos y público, sino también distintos reconocimientos, entre los cuales podemos citar la Medalla de Plata obtenida de su participación en el Salón de dibujos Tomás Povedano, de los Museos del Banco Central; el Primer Lugar del concurso del verso ilustrado Rubén Darío, en 1983; y el Primer premio del concurso de Escultores Emergentes, del Festival Nacional de las Artes, San José, realizado en 1985.
La invitación es cordial, para que los amigos lectores no se pierdan esta muestra única “Un Lugar”, que el talentoso artista costarricense está ofreciendo hasta fines de mes, en las salas de exhibición del Museo histórico Dr. Calderón Guardia, en horario de 9 a 5 p.m.
Nota: (Las fotos que ilustran este artículo -excepto la de Adolfo Siliézar- son propiedad de la revista L´Hoxa y fueron publicada en su edición 111)
Gracias apreciada Adriana, tu sensibilidad de artista, comulga con seres ávidos de expresión en las más diversas manifestaciones.