Federico Paredes, analista agroambiental.

Podríamos pensar -con lo analizado en los dos comentarios anteriores- en sustituir ya el plástico agrícola? Por ahora no se trata de una sustitución comercial generalizada.
El estudio demuestra que el concepto funciona en un ensayo de campo con maíz para ensilado, bajo condiciones específicas, pero todavía quedan preguntas por resolver antes de trasladarlo a diferentes cultivos, regiones y sistemas agrícolas.
La prueba tuvo una duración de 105 días y se realizó en una zona concreta de China. Así, estos resultados no permiten asegurar que el mismo comportamiento se repita en cualquier suelo, clima o cultivo en otros países.

También será necesario conocer qué sucede después de varias campañas consecutivas: cómo cambia la microbiota, cuál cantidad de nutrientes permanece en el suelo, cómo evoluciona su estructura y si existen efectos acumulativos.
El estudio plantea una posibilidad interesante: convertir un residuo ganadero en un insumo agrícola biodegradable, capaz de cumplir más de una función.
El MSF no solo cubre el terreno. Mientras se degrada, va aportando materia orgánica, al tiempo que modifica la comunidad microbiana y favorece la disponibilidad de nutrientes.
En el ensayo, esa interacción permitió mantener el rendimiento del maíz para ensilado con 30% menos fertilizante mineral y obtener un incremento significativo del rendimiento con una reducción de 15% frente al laminado convencional.

Sin embargo, el análisis ambiental introduce una condición fundamental: la tecnología todavía debe trabajar para reducir considerablemente los recursos necesarios en la fabricación de este material.
El objetivo, por lo tanto, no sería simplemente cambiar una película de polietileno por otra fabricada con estiércol, sino conseguir que el nuevo proceso aproveche el residuo sin generar un impacto ambiental mayor. Aquí hay un gran reto ecológico.
El estudio arrojó preliminarmente, las siguientes cifras:
- 30% menos: Se redujo el fertilizante mineral con lo que el MSF mantuvo el rendimiento del maíz para ensilado.
- 15% menos: Hubo reducción en el tratamiento que registró un aumento de 9.6% en el peso de materia seca frente al MSF con fertilización completa.
- 230 gramos de materia seca por planta con MSF y 30% menos de fertilizante al final del cultivo.
- 195 gramos de materia seca por planta con polietileno y la misma reducción de fertilizante.
- 105 días fue la duración del ensayo de campo realizado en el año 2024.

- 15.5 mg/kg fue la cantidad de fósforo disponible registrada al inicio con MSF, frente a 9.2 mg/kg con polietileno.
- Se aplicaron 6 tratamientos de combinaciones de MSF y polietileno con tres niveles diferentes de fertilización.
El resultado más importante del estudio no es que el estiércol ya se puede pensar para reemplazar al plástico agrícola en cualquier circunstancia, sino que lo pueda hacer sin los costos ambientales señalados.
Esto demuestra que un laminado biodegradable elaborado con estiércol bovino puede interactuar con el suelo de una manera distinta al polietileno y permitir reducir la fertilización mineral sin disminuir significativamente el rendimiento en las condiciones del experimento.
La siguiente etapa de la investigación de este tema va a consistir en lograr que esta ventaja agronómica también se traduzca en una ventaja ambiental.

Por lo tanto, la gran conclusión a la que llegamos es que mientras el proceso de fabricación siga requiriendo más energía y agua y además genere un impacto de ciclo de vida superior al generado por el polietileno, este material continuará siendo una tecnología experimental con un gran potencial, pero no una alternativa ambientalmente superior ala del plástico convencional. Hay que seguir tratando esta idea para llegar a los niveles óptimos.