Filtrar, soltar y sustituir malos recuerdos contribuye al bienestar

Filtrar, soltar y sustituir malos recuerdos contribuye al bienestar

«La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.»

( Gabriel García Márquez, laureado escritor colombiano)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Ciertamente sanear y proteger el corazón es importantísimo, como bien lo señaló el reconocido escritor y periodista García Márquez, pero no podemos olvidar que las huellas más palpables de todo lo malo o lo bueno que nos ha sucedido, se guardan principalmente en otro órgano vital: el cerebro.

Por ello, si usted está realmente dispuesto a perdonar y a combatir cualquier resquicio de rencor o arrepentimiento; si desea fervientemente soltar el peso de emociones y pensamientos negativos, aprenda a “procesar” los malos recuerdos de la forma más adecuada para finalmente, dejarlos ir, pues ellos son enemigos de la estabilidad de quien los enfrenta.

Estudios científicos estiman que el ser humano promedio tiene entre 6.000 y 60.000 pensamientos al día, de los cuales alrededor del 80% son negativos

Ese proceso natural es, en la mayoría de los casos, muy provechoso para el bienestar mental y emocional e incluso para la salud física, pues hay algunas memorias trágicas que se “somatizan” en distintos órganos tales como el mismo corazón, estómago e hígado, por mencionar solo algunos.

En nuestros días, la denominada “descodificación biológica”, una disciplina terapéutica alternativa que busca el origen emocional o el sentido biológico de las enfermedades y síntomas físicos, y que fundamentalmente parte de la idea de que los conflictos y situaciones de estrés intenso e inesperado no resueltos, se almacenan en el inconsciente y se manifiestan en el cuerpo, propone puntualmente identificar ese «código» emocional para facilitar la curación.

Lo cierto es que en más de una ocasión en corrillos de mujeres hemos escuchado el comentario de que, tras sufrir abandono, traición o violencia doméstica, hechos que quedan hondamente grabados en sus memoria, en el corto plazo, a innumerables féminas se les presentan dolencias físicas, tumores, enfermedades y trastornos mentales. Lo mismo debe ocurrirles a muchos varones, pero quizás ellos sean menos comunicativos al respecto.

Por todo lo anterior, según especialistas en salud integral, alcanzar la meta de diluir el impacto que las remembranzas negativas generan, debe ser una prioridad de aquellos que las sufren, sobre todo porque los expertos insisten en que, aunque suene extraño,  el objetivo de liberarse de ellas “es fácil de lograr”.

Aunque algunas investigaciones y estudios recientes señalan que los recuerdos no siempre son tan fiables como pensamos, debido a que el cerebro puede ser influenciado por aspectos que de primera mano no apreciamos o por las opiniones de otras personas en torno a un mismo acontecimiento, la realidad es que una mayoría confía plenamente en sus memorias del pasado. Y estas, de una u otra manera, van marcando la existencia humana.

El cerebro, un cofre de vivencias

Dichas remembranzas, no se conservan en un solo lugar, sino que se guardan -de manera estable y a largo plazo- principalmente en la corteza cerebral, es decir, en la capa externa del cerebro, una vez que han sido procesadas por el hipocampo. Esa especie de “consolidación”, envía los recuerdos desde el hipocampo hacia diversas áreas corticales, donde se almacenan según su tipo; visual, auditivo, etc.

La ciencia ha indicado que precisamente la corteza cerebral es la “bodega” definitiva de la mayoría de las memorias, sobre todo en lo que respecta a conocimientos generales y vivencias personales, mientras que la amígdala, es la encargada de gestionar recuerdos asociados a emociones fuertes, como por ejemplo el miedo o la alegría.

Por su parte, el cerebelo y los ganglios basales almacenan aquellos recuerdos considerados “ procedimentales” como lo son las habilidades motoras, por ejemplo, aprender a montar en bicicleta.

Existen técnicas que ayudan a soltar los recuerdos negativos. Lo más importante es estar dispuestos a practicarlas

Así lo resalta el Colegio Universitario de Londres, el cual subraya que gracias a todo ello, “podemos recordar una gran variedad de cosas: desde las palabras que usamos para hablar, comunicarnos e interactuar con los demás, hasta eventos y personas de nuestra vida, e incluso cómo realizamos ciertos movimientos. En conjunto, a todo esto se le llama memoria y, como se ha visto, puede ser muy diversa”.

Aprenda a desprenderse de los malos recuerdos

En palabras de Bryan Tracy, pensador, autor y conferencista de fama internacional, “la información inconsciente que tenemos almacenada influye en el 90 al 95% del comportamiento. La mente subconsciente puede compararse con un avión que viaja en piloto automático: ejecuta constantemente programas que controlan cómo caminamos, nos sentamos, respiramos, hablamos, etc.”

Por ello, en el caso de recuerdos dañinos o desagradables que -como el resto- podrían activarse y reaparecer en cualquier momento, motivados entro otros, por circunstancias especiales, comentarios o simplemente por un escenario en particular, los expertos en psicología sugieren que, en lugar de bloquearlos, lo indicado es procesarlos para que pierdan fuerza.

Para conseguirlo, existen técnicas que, en caso necesario, se pueden implementar una y otra vez. Entre ellas figuran las siguientes:

Primera técnica:

Describir esas memorias “amargas” mediante la escritura, no solo en una ocasión sino todas las veces que sea necesario. Muchos afirman que poner en palabras el dolor o la frustración que algunos recuerdos provocan, contribuye a debilitar la carga emocional negativa que contienen, precisamente para que dejen de perturbarnos.

Y si al texto descriptivo se le agrega una reflexión final, moraleja o la reseña breve de lo que pudimos aprender del suceso en cuestión, cuanto mejor, pues ello facilitará dejarlo en el pasado.

Segunda técnica:

Visualizar el recuerdo como si fuese la escena de una película y conforme avanza, irle transformando el color hasta dejar la imagen en blanco y negro. De inmediato, minimizar su tamaño y colocarla en un rincón oscuro, donde sea apenas perceptible.

Los especialistas señalan que cuando apreciamos una escena “desde afuera” como si fuésemos espectadores de un suceso ajeno a nosotros, podemos gestionar mejor las emociones y disipar aquellas que nos resulten dañinas, tales como el enojo, la decepción, el miedo o la vergüenza.

Tercera técnica:

En esta última técnica, es preciso abordar y reconocer el recuerdo en el momento en que se presenta, pero no luchar contra lo que significa sino que simplemente, hay que echarle mano a otras tareas o distracciones para dejarlo ir sin mayores consecuencias.

Para lograrlo, de inmediato podemos asumir una labor que nos ayude a concentrarnos o sencillamente utilizar herramientas mentales prácticas, tales como contar en reversa, del 20 al 0 o ir nombrando los meses del año de la misma forma, es decir del último al primero: diciembre, noviembre, octubre…etc. etc.

Bryan Tracy es un pensador, escritor y conferencista de renombre en temas de superación personal

Esta práctica realizada de forma recurrente, permite dejar ir las imágenes y malos pensamientos para posteriormente, sustituirlos y almacenar otros mucho más provechosos.

Obviamente, si las memorias que nos invaden son demasiado dramáticas y lacerantes, generan ansiedad severa o impiden el normal funcionamiento diario, es preciso buscar apoyo de un terapeuta o psicólogo profesional, pues ellos han sido capacitados para ayudar a que pacientes agobiados por sucesos dolorosos y hechos traumáticos, puedan procesarlos a través de terapias especializadas, adaptadas a las condiciones mentales y emocionales de cada persona.

En fin, conscientemente, lo primero y más importante es tomar la decisión interna de superar “los malos tragos y recuerdos amargos” y para eso, lo siguiente es abrirse al apoyo que distintas técnicas y alternativas naturales puedan brindarnos.  Anímese. El potencial oculto en nuestro interior es enorme…

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