Heriberto Valverde Castro, periodista.
Qué otro sentimiento puede invadir a alguien por cuyas venas corra sangre tica y a quien sus progenitores le hayan heredado al menos un poquito de vergüenza y dignidad.
Qué más se puede sentir de que un individuo sin ningún valor patrio y sin ningún mérito nacional, sea quien hable en nombre de Costa Rica, en el máximo organismo de representación de las naciones del mundo.

Se ha sembrado odio por doquier. Se ha dividido a la familia costarricense. Se le ha hecho mucho daño a la Patria, pero someterla a esta vergüenza, humillarla, exponerla a esta abyección, es la peor bajeza a que podíamos llegar.
Estoy indignado por este golpe bajo que se le da a la Patria. Y espero que este mismo sentimiento embargue a todos los costarricenses de buena voluntad, más allá de su color político, de sus creencias y de su condición social.

Parientes, vecinos, amigas, amigos, excompañeros de trabajo, exalumnos, condiscípulos, levantemos la voz, que la Patria nos escuche y sienta que sus hijas e hijos estamos con ella.
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