Una historia personal cuyos frutos comparto

Una historia personal cuyos frutos comparto

“Yo sé de un hombre que perdió su vida en pleno corazón de una batalla, y ese hombre fue un héroe con su muerte por arma. Y sé de un hombre que perdió el fantasma, en pleno corazón de una batalla; y ese hombre fue un héroe, usando su entusiasmo como un arma…”

Jorge Debravo (1938-1967)

«No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado; su canto asciende a más profundo cuando abierto en el aire, ya es de todos los hombres»

(De la canción de Aguaviva -basada en un poema de Rafael Alberti- Poetas andaluces, 1970)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Debravo escribiendo uno de sus poemas

(Foto de portada: paisaje de Santa Cruz de Turrialba)

Desde muy niña entré en contacto con la literatura pues gracias a Dios en mi casa no faltaron los buenos libros de autores nacionales e internacionales. Por esa razón me convertí en asidua lectora no sólo de novelas, historia y cuentos, sino también de poesía.

Entre mis autores favoritos estuvieron -y aún encabezan la lista- poetas tales como José Martí, Antonio Machado, Rubén Darío, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Jorge Charpentier, Alfonso Chase y el inolvidable Jorge Debravo.

Y precisamente es de este último, de quien deseo hablarles en las siguientes líneas, pues en tiempos de confusión, la voz preclara, siempre lúcida, valiente y apasionada de los poetas, tiene la capacidad de abrirnos los ojos y de arrojar luz en la oscuridad.

En agosto de 2027, se conmemorarán seis décadas de la desaparición física de Jorge Delio Bravo -Jorge Debravo- quien falleció trágicamente a los 29 años de edad, víctima de un atropello. Pero su obra -profunda, hermosa y prolífica- mantiene plena vigencia, pues en ella están vivos los temas más urgentes y necesarios de la existencia humana: amor, justicia, libertad, paz.

 

“Soy hombre, he nacido,

tengo piel y esperanza.

Yo exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.

No soy dios: soy un hombre

(como decir un alga).

Pero exijo calor en mis raíces,

almuerzo en mis entrañas.

No pido eternidades

llenas de estrellas blancas.

Pido ternura, cena,

silencio, pan, casa…”

(Fragmento del poema Hombre, de Jorge Debravo)

Gente que nos inspira

A mediados de los años 60, Debravo y sus amigos del círculo de poetas y escritores costarricenses -la mayoría de origen humilde- se acercaron al periódico La República, donde trabajaba mi padre, quien les tendió una mano facilitándoles, gratuitamente, papel para escribir e imprimir sus creaciones literarias.

Dibujo de Jorge Debravo

Con algunos de ellos, mi progenitor forjó lazos de amistad. Y en unas pocas reuniones celebradas en nuestra casa, de rebote tuve el privilegio de escuchar retazos de sus conversaciones, en las que revelaban desvelos y proyectos.

Lejos de centrarse en las  múltiples estrecheces y necesidades que seguramente les agobiaban, ellos procuraron siempre defender la esperanza. Y ahú aprendí que sus voces visionarias e ilusionadas, eran capaces de iluminar el entorno.

Desde entonces, Alfonso Chase y Jorge Debravo, se convirtieron en dos de las antorchas encendidas, que no me permiten separarme del ejercicio infinitamente enriquecedor de escribir con sinceridad y transparencia, sobre la realidad circundante.

Un paso más allá

En 1980, tras graduarme de periodista en la Universidad de Costa Rica, viajé a los Estados Unidos a reunirme con mi madre y hermanos y a estudiar una maestría. Allí permanecí por algunos años. Y precisamente durante ese período, mediante cartas y unas pocas llamadas telefónicas, mantuve contacto con mi querido amigo de juventud, Roberto Víquez Salazar, guitarrista y compositor, con quien maduré -y convertimos en realidad- la idea de musicalizar varios de los poemas de Jorge Debravo.

Doña Cristina le enseñó las primeras letras a su hijo, Jorge

No fue sino hasta 1986, que logramos estrenar en San José, con el apoyo y permiso de sus hijos y familiares, un espectáculo musical que incluyó más de una docena de poesías de Debravo convertidas en canciones, en su mayoría musicalizadas por Roberto. Este trabajo artístico que denominamos “Debravo en la Voz de Todos”, implicó meses de investigación; nos permitió recorrer Santa Cruz de Turrialba, la tierra natal del poeta; conocer a Cristina, su madre, quien le enseñó las primeras letras dibujándolas en grandes hojas de plátano; y por supuesto, empaparnos de las emociones y certezas que su obra contiene.

De ahí surgió el citado espectáculo, que se presentó en el Teatro Nacional, como cierre del Festival Olof Palme por la Paz; también se nos solicitó inaugurar el edificio de UNDECA que lleva su nombre y la Galería de arte Jorge Debravo. Con la participación de otros amigos músicos, tocamos en innumerables escenarios locales. Y también representamos a Costa Rica durante una Semana Cultural en Quito, Ecuador. En esa ocasión, nuestra presencia se limitó a tan solo guitarra y voz, pero recibió el honor que nos concedió un maravilloso público de pie y aplaudiendo todos y cada uno de los poemas.

Roberto Víquez y Adriana Núñez durante la grabación efectuada en el estudio del Colegio de Periodistas

Cuarenta años han pasado desde entonces pero no fue sino hasta el pasado mes de julio, cuando por primera vez, con el apoyo del Colegio de Periodistas de Costa Rica y – muy especialmente- de la colega Elieth Córdoba R. pudimos grabar Roberto y yo, ocho de los poemas musicalizados, que esperamos sirvan de acicate para que instituciones educativas, medios de comunicación, estaciones de radio y demás grupos culturales, difundan con fuerza renovada la poesía de Jorge Debravo.

Una vez más, Costa Rica debe volver sus ojos hacia aquellos creadores de cuyas obras podemos nutrirnos todos para retomar, con la guía amorosa de las palabras que emanan del alma, el camino de solidaridad, esperanza, hermandad, libertad y justicia que nos permitió crecer en armonía y equidad.

Para finalizar, deseo compartirles los enlaces siguientes, desde los cuales -con solo copiar cada dirección en su navegador- podrán acceder a tres de las piezas que recientemente dejamos registradas.

Espero que las escuchen con el corazón y que de alguna manera, nuevamente enciendan en su interior las luces que quizás se han ido apagando.

https://drive.google.com/file/d/13iYp6Cyn8DM73ZQ7qRSYR7ZMPIGpngjk/view

https://drive.google.com/file/d/1E_CKH_uhUzikjUv-zavoBfA8H3WEaQos/view

https://drive.google.com/file/d/1jJ94ujZxt2k5BA7kp-rfsYkxgK3IzzTM/view

 

 

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