National Geographic.
Algunas de las sociedades más complejas del planeta empezaron a tambalearse. Fue hace unos 4.200 años en un acontecimiento que hoy conocemos como evento 4,2 ka: un episodio de megasequía que muchos investigadores relacionan con el colapso o la transformación de varias civilizaciones del mundo antiguo, como el Imperio acadio.
En términos históricos, hablamos de un intervalo aproximadamente centrado entre 2200 y 2000 a. C., aunque su datación exacta varía según la región y el tipo de registro analizado. La comunidad científica lo asocia con una fase de aridificación y, en algunos lugares, enfriamiento, suficientemente marcada como para que en 2018 sirviera incluso para fijar el inicio de la Edad Megalayense del Holoceno en la escala geológica.
Pero no fue una sola sequía que golpease a todo el planeta al mismo tiempo, sino que probablemente fue una red de anomalías climáticas regionales conectadas, con cronologías parcialmente solapadas.
Uno de los casos más claros es el del Imperio acadio, en Mesopotamia, fundado por Sargón de Acad y considerado por muchos historiadores el primer gran imperio territorial de la historia. Su sistema dependía de una delicada combinación: el sur irrigado por el Tigris y el Éufrates y el norte más dependiente de la agricultura de secano. Cuando falló la lluvia, también se estropeó una pieza esencial del engranajes.

Durante años, esta hipótesis fue sugerente pero discutida. La gran novedad llegó con análisis de estalagmitas de la cueva iraní de Gol-e-Zard, cuyos cambios químicos permitieron detectar dos grandes pulsos de aridez, uno de ellos coincidente con el hundimiento acadio. El aumento de magnesio en estos depósitos se interpreta como señal de más polvo atmosférico procedente de Siria e Irak, es decir, de condiciones más secas en la región.
Ese episodio seco duró décadas, incluso siglos, y encaja con el abandono de asentamientos del norte mesopotámico y con movimientos de población hacia el sur. Parece que la crisis fue el resultado de este clima junto a la dependencia agrícola, tensiones migratorias y dificultades de adaptación.
El evento 4,2 ka no se limita a Acad. En Egipto, también se asoció con el debilitamiento del Reino Antiguo, en un contexto de bajas crecidas del Nilo, hambre y fragmentación política. No todos los egiptólogos conceden al clima el mismo peso, pero sí existe una coincidencia temporal llamativa entre la crisis hidrológica y el paso al Primer Período Intermedio.

En el valle del Indo, la situación fue diferente, pero también significativa; un debilitamiento del monzón hace 4.100 años, habría afectado a los grandes centros urbanos harappenses, las primeras culturas del valle del Indo. Pero más que una desaparición súbita, parece un proceso de desurbanización y redistribución de la población hacia zonas más favorables. Algunas ciudades se vaciaron, otras cambiaron de función, y el sistema urbano perdió cohesión.

El Mediterráneo oriental ofrece un panorama igualmente complejo. Existen evidencias bastante sólidas de condiciones más secas en varias áreas hace entre 4.300 y 3.800 años, aunque con fuertes diferencias locales: en algunos puntos hubo inviernos más secos; en otros, la señal es más ambigua o incluso opuesta. El Levante, por ejemplo, muestra indicios de una sequía prolongada que pudo afectar a la agricultura de secano, al pastoreo y a los asentamientos periféricos.
Algunos expertos presentan el evento 4,2 ka como una megasequía global que desató el colapso en cadena de civilizaciones. Otros autores piden más cautela pues los registros no siempre cuadran con exactitud, y los cambios sociales rara vez tienen una única causa. Suele ser un conglomerado de circunstancias que conducen a ese gran cambio.
Probablemente, la mejor manera de entenderlo no es imaginar una fuerza climática omnipotente, sino un detonante o acelerador. Sociedades muy jerarquizadas, dependientes de ciertas cosechas, de redes de redistribución o de equilibrios hidráulicos determinados, podían soportar años malos; pero varias décadas de estrés hídrico cambiaban las reglas del juego.