- Fue homenajeado además por ACAM durante la última entrega de premios
Fernando Fernández, Revista Visión CR.
El consagrado y ya casi legendario músico costarricense Luis «Pelín» Muñoz, donó el pasado 3 de setiembre su legado artístico-musical a la Boblioteca Nacional de Costa Rica, en un acto que estuvo cargado de emotividad y bellos e imborrables recuerdos de la trayectoria y vida musical del artista.
Amigos cercanos en el mundo musical
En la actividad participaron amigos muy cercanos a Pelín durante su adolescencia y juventud, relación que produjo una linda amistad y una fructífera carrera musical que perduró a la largo de décadas. Me refiero a Agustín Fallas, Fo León y Álvaro Fernández.

Fallas advirtió que la obra de Luis y su alcance global nos dicen mucho de lo que un país puede lograr cuando sus políticas están dirigidas a que sus ciudadanos lleven la vida que valoran llevar y que, consiguientemente, logren cada vez mayores niveles de libertad. «La música que hoy recibe la Biblioteca Nacional nos muestra que en la Costa Rica en que crecimos en los años setenta, más allá de sus limitaciones materiales, la igualdad, el desarrollo humano creciente de ciudadanos cada vez más libres, era posible», subrayó.
La música de Luis Muñoz tiene a su juicio la condición humana como eje de su creación. «En su obra no hay sentimiento humano que no haya sido expresado musicalmente a través de los años. El amor a la vida, la empatía y la valoración del presente como la eternidad humana son el eje transversal en el corpus musical de Luis. No hay momento de su vida que Luis no nos haya transmitido mediante maravillosas melodías y ritmos innovadores» puntualizó.

Por su parte, Álvaro Fernández, amigo de Pelìn desde la adolescencia, destacó que de su mi amistad con Pelín «tengo en el corazón principalmente la flor de la música de Compadre, que parimos ya hace 50 años, allá por 1975, éramos unos güilillas, y también a la vuelta de los años otras semillas y frutos que todavía están naciendo de esos tiempos».
Recordó como junto a Luis conformaron un dúo de rock acústico, «Pelín dándole a las tumbas, tocando la flauta traversa, yo cantando con mi guitarra de doce cuerdas, un arpa de ángeles que me había fabricado Emmanuel Mora Garro gracias a la recomendación de Narciso Sotomayor».
Destacó asimismo que de un remolino de casualidades y voluntades nació el disco Compadre, «que modestia aparte también ha logrado su reconocimiento en la evolución de nuestra música: uno de los 100 discos indispensables de la música costarricense, según el libro del mismo nombre publicado hace tres años».
Y terminó diciendo que, a lo largo de décadas, la carrera musical de Pelín siguió desarrollándose hasta alcanzar hoy la cumbre de una obra consolidada y reconocida, tanto en Estados Unidos como en Costa Rica, «reconocimiento merecidísimo que yo admiro y aplaudo».

Fo León se refirió por su parte a la visión de Pelín y a su reto de abrirse campo en tierras extrañas a Costa Rica, y subrayó ese mismo orgullo por su identidad y su gente y esa misma búsqueda creativa la que lo obligó a irse a luchar contra molinos en otras tierras, a ser la mejor versión de sí mismo posible. se va a competir a mar abierto, «a cazar presas grandes a lugares mucho más hostiles… y allá florece y es cuando su ya importante obra se vuelve vital de maneras inesperadas…
Porque la gran pregunta, la gran cuestión para un creador es más allá de la fama, o la plata o la reputación: qué tan lejos puedo llegar como artista».
Se refirió finalmente a esa vida entera de Pelín dedicada a navegar en aguas turbulentas, «acompañado en todo momento por Holly su esposa -sin quien esto que hoy estamos viviendo sería absolutamente imposible».
Luis Muñoz re refirió finalmente a la donación de su obra a la Biblioteca Nacional, manifestando que ha trabajado más de cincuenta años en este proyecto, y aunque ha producido una docena de discos en realidad es uno solo. «Es la historia, desde niño, en el Barrio Escalante; la historia de todo lo hermoso y no tan hermoso de la experiencia de la existencia humana».

Se mostró muy complacido de que generaciones futuras puedan disfrutar de su música, y refirió a Revista Visión CR. su convicción de que siempre ha tratado de estar del lado de la luz y del lado de la belleza, la bondad, la empatía y de la compasión.
Premiado y homenajeado una vez más por ACAM
La Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica (ACAM), distinguió a Luis Muñoz con el Premio Reca Mora 2025, máximo reconocimiento de la institución. El galardón se otorga a compositores costarricenses mayores de 60 años, cuya obra alcanzó proyección nacional o internacional, y cuya trayectoria artística y personal representa un ejemplo para las nuevas generaciones.
En el evento, el grupo Éditus, acompañado por el bajista Max Esquivel y la cantante Milena Granados, interpretó un tributo musical a Muñoz. Posteriormente, el público aplaudió con fuerza a quien es uno de los creadores más influyentes de Costa Rica, pionero del rock nacional y figura de referencia en el jazz internacional.

Desde el 2004, Muñoz ha recibido múltiples nominaciones en los Premios ACAM. Ha ganado siete estatuillas, lo que lo convierte en uno de los artistas más premiados en la historia de la ceremonia.
El músico recalcó la importancia de la creación artística como un vínculo entre las personas. “La música y el arte en general nos ayudan a relacionarnos corazón a corazón con el mundo que nos rodea y también nos permiten reconocer nuestra propia humanidad”, señaló.
Con 60 años de trayectoria, Muñoz renovó su compromiso con el público diciendo que su compromiso «con todos ustedes y conmigo mismo es el mismo de siempre. Dar lo mejor en cada momento, con amor y respeto al talento que esta vida me ofreció”.

Luis Muñoz nació en agosto de 1953. Su carrera comenzó en 1967 con Los King Kats, agrupación inspirada en el rock and roll anglosajón. En 1970 fundó el trío La Izquierda Erótica, una banda que se convirtió en parte de la leyenda del Festival Nacional Sonido 72.
Durante esa década participó en proyectos musicales con Pibe Hine y en un trío de rock acústico. También produjo el disco Compadre, de Álvaro Fernández, antes de trasladarse a Estados Unidos.
En California se graduó en composición musical en la Universidad de Santa Bárbara de ese estado.
En 1980 presentó el disco Costa Rica, Costa Rica en el Teatro Nacional, convirtiéndose en uno de los primeros artistas de jazz en tocar en ese escenario. Desde entonces, su música ha acompañado documentales, producciones de radio, televisión, danza y teatro.

Su carrera se enriqueció con colaboraciones junto a artistas de renombre como Airto Moreira, Etta James, Flora Purim y Jim Messina.
Con más de una docena de producciones discográficas, Muñoz acumula una trayectoria sólida que lo coloca, sin duda, entre los músicos costarricenses más destacados en el exterior.
El valor de la vida
Aunque muchos hubiesen esperado que Pelín hablara esa noche de sus logros en una entrevista concedida al medio CRhoy, él prefirió profundizar en el valor de la vida, un tema que lo ha marcado profundamente a sus 72 años. Cuando se le preguntó sobre algún sueño pendiente, respondió que su vida se basa en el presente, sin mirar hacia el pasado. Recordó que, a los cinco años, enfrentó una experiencia que pudo haberle impedido convertirse en uno de los grandes artistas de Costa Rica.
Pelín relató a este medio que nació con un problema congénito: una arteria estrecha que debía corregirse con cirugía. A los cinco años fue trasladado a Ciudad de México, donde le practicaron una operación a corazón abierto, experiencia que describe como lo más cercano a la muerte que ha vivido. Décadas después, enfrentó nuevamente complicaciones cardíacas: hace aproximadamente cuatro meses se sometió a otra cirugía en la que le colocaron una válvula, intervención que derivó en un derrame cerebral. Pero, como él mismo asegura, de lo malo siempre surge algo bueno.

Dos semanas después de ese episodio, cuando su mente recobró claridad, una ola creativa lo invadió y escribió trece canciones en apenas quince días. «De todo lo malo siempre hay algo bueno», expresó con entusiasmo, y adelantó que espera grabar esas composiciones cuando regrese a Estados Unidos, país en el que reside actualmente.
El martes, al recibir el Premio Reca Mora, Muñoz ofreció un emotivo agradecimiento a su esposa, destacando que escribe por y para ella. En conversación con CR Hoy recordó que se fue a Estados Unidos por amor a ella y la música, un acto que considera uno de los momentos de mayor trascendencia en su vida.
Duisfrutemos de su vida musical en este vídeo.