Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.

Al terminar el partido contra Haití, Bryan Ruiz dijo: “Dejamos la semilla sembrada”. Una metáfora emotiva fuera de la realidad nacional.
A veces, cuando una frase metafórica se exclama en nuestro futbol, todos brincan de alegría, sobre todo después de una victoria de la Selección.
Con este triunfo nuestro futbol no cambió nada. Corrimos bien, fuimos agresivos, los jugadores de experiencia impusieron su jerarquía y los jóvenes aceptaron ese liderazgo que no había. Pero en la esencia del juego no cambió nada.

En nuestros equipos no hay un nivel de exigencia. Los entrenamientos carecen de intensidad y dinámica. Y quizás lo más importante: los entrenadores no tienen el conocimiento para hacer mejorar a los futbolistas.
El conocimiento se adquiere con la experiencia. Estudiar. Actualizarse. Aprender de los que más saben y vivir experiencias y cómo resolver desde la banca acertijos que brindan los rivales.
Dentro de las frases que soltó Bryan, durante las conferencias de prensa después de los partidos, dijo que para llegar a ser un buen entrenador debía capacitarse. Bien por él que inició un curso “on line” en España para aprender lo que no da la experiencia por ser jugador.

Hace varios días en X, (bajo la autoría de Chino) , Este comentarista vertía unas declaraciones de Rodri, jugador actual del Barcelona y antes del Manchester City, declarado el MVP del anterior mundial cuando dijo: “La gente sigue preguntando por qué los jugadores llegan a la Selección y de repente están defendiendo bien, marcando goles, corriendo, creando ocasiones y jugando como equipo”.
“Les puedo decir, continuó. Pep Guardiola, mi anterior entrenador en el City, paraba un entrenamiento porque alguien estaba parado dos metros en la posición incorrecta. Mi actual entrenador, Hansi Flick, lo detiene porque alguien tarda dos segundos de más en atacar el espacio con y sin balón”.

“Recuerdo uno de mis primeros entrenamientos. Acabábamos de recuperar el balón y lo pasé a un lado. Pase perfecto. Pase seguro. Hansi pitó. ‘Rodri, ¿por qué?’ Le dije: ‘¿Por qué qué?’ ‘¿Por qué les diste tiempo para respirar?’ Lo miré y le dije: ‘Entrenador, solo recuperamos el balón hace tres segundos’. Él dijo: ‘Exacto. Todavía no han entendido’”.
Los periodistas, influencers deportivos y comentaristas, piensan que un buen entrenador es solo cuando saca el resultado, lo cual es importante.
No es así. Un buen entrenador, en este caso de la Selección de Costa Rica, no puede solo ser solo un motivador, el que instaura un sistema al inicio del partido. Que hizo los cambios de jugadores o de parado en la cancha y logró el triunfo.
El buen entrenador debe saber dónde debe pararse el jugador, enseñarle cuando se ataca o defiende, cuando jugar uno contra uno, cuando meter una diagonal, cuando debe penetrar el balón, la importancia de estar en el espacio correcto, enseñarle que comprenda y no solo entienda el juego.

¿Vio alguien algún destello, al menos, de estos conceptos en los jugadores frente a Nicaragua y Haití? Para enseñar cómo hacerlo hay que saber.
¿Habrá Bryan sembrado la semilla? ¿Sabrá el técnico a qué distancia debe estar cada grano, uno de otro, para que la Selección luzca como un equipo organizado? En el futbol moderno no es igual un tanto que un tantito en una cancha de futbol.
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