Heriberto Valverde Castro, periodista.

Hará un poco más de dos meses que me llegó, por Facebook, un vídeo en el que un joven productor lechero, creo que de Zarcero, planteaba sus inquietudes y las de su sector productivo, activando las alarmas acerca de la Iniciativa TransPacífico y sus consecuencias para diversos grupos del sector productivo nacional.
Luego supe de una reunión realizada en la Asamblea Legislativa, a iniciativa de la fracción del PLN, con representantes de esos sectores, con el fin de darle cuerpo a una campaña de defensa de sus intereses contra las amenazas de la citada iniciativa comercial.

La principal queja de los afectados era la ausencia de espacios para discutir sus inquietudes con las autoridades responsables, concretamente de Comercio Exterior, a las que acusaban de opacidad, pues se limitaban a informar sobre los alcances del Tratado.
Hubo después una comparecencia de la jerarca del Comex, Indiana Trejos, desmintiendo lo anterior y dando por un hecho la aprobación del documento. Y unas declaraciones de la mandataria Fernández alegando desconocer sus alcances pues ni siquiera lo había leído.
Mientras tanto la oposición a la Iniciativa crecía en intensidad y en adhesiones políticas, generando preocupación en el gobierno.

Y finalmente, de manera sorpresiva, llegó el anuncio de la presidenta Fernández. Se archiva el Tratado TransPacífico y la ministra de Comercio Exterior queda fuera del gobierno.
Un triunfo, con todos los honores, para quienes llevaron adelante la oposición a dicha iniciativa, y de manera especial para quienes la sacaron de la oscuridad de la burocracia política y la pusieron bajo los reflectores del interés público.
Una lección de resistencia popular. Un ejemplo del poder ciudadano en acción.