Una decisión vital

Una decisión vital

“Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América.”

José Figueres Ferrer

«Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas, o alegrarnos porque las espinas tienen rosas»

Abraham Lincoln

 

Adriana Núñez, periodista

Definitivamente la gratitud tiene un peso enorme en la vida de las personas. Quienes la practican saben que sus corazones y los de aquellos que la reciben, se llenan de amor y gozo. Quizás a algunos les suene ajeno este razonamiento que a continuación comparto, pues se basa en vivencias personales, hechos históricos y el más profundo deseo de que este país deje atrás los resentimientos, la violencia, los juicios infundados, las generalizaciones, el odio… ¡Comencemos a caminar y volvamos a abrazar la esperanza!

Tras pensar y repensar el destino de mi voto, he tomado la decisión, en virtud de las capacidades, propuestas y atestados morales del candidato, de depositar de nuevo mi confianza en el Partido Liberación Nacional.

Ya sé que aún militan en la agrupación personas que deberían haberse apartado de sus filas hace décadas. Pero también que muchos jóvenes, sencillos, preparados, humildes y trabajadores, están dando la lucha por retomar los ideales, acciones y proyectos que hicieron posible en un pasado no tan lejano, la prosperidad, paz, equidad y estabilidad democrática de Costa Rica.

Un liberacionista – Francisco J. Orlich- le abrió las puertas de este pequeño territorio que llamo hogar, a mi familia exiliada de Cuba. Otro enorme liberacionista, José Figueres Ferrer (Don Pepe), aquilató las cualidades de mi padre y le escogió como uno de sus allegados más confiables para ejecutar loables planes de beneficio ciudadano.

Esas son deudas de honor y gratitud que se traspasan de generación en generación.

Pero están otras que el pueblo de Costa Rica debe reconocer; entre ellas: la cedulación de la población afrodescendiente de Limón; el derecho al voto para las mujeres costarricenses; el apalancamiento a los agricultores sencillos a través de la banca nacionalizada; la creación de instituciones de desarrollo económico y social como el ICE, IMAS, Tribunal Supremo de Elecciones y tantas otras que -apoyadas por el acceso a  la educación en todos los niveles- permitieron a la nación crecer a un ritmo acelerado en un ambiente de tranquilidad, sin ejército ni discriminación.

Claro está, como en todos los grupos sociales, familiares, etc. siembre hay algunas «ovejas negras» que se descarrilan y disienten de los valores generales sea por avaricia, soberbia o ingratitud. Esos individuos salpican a los demás con su mal proceder y causan grandes problemas. Pero de alguna manera, tarde o temprano pagan el precio de su traición y caen a ras del suelo.  Los molinos de Dios y la justicia, muelen despacio pero de forma segura.

El resto de la gente debe seguir adelante procurando limpiar el camino que ha quedado lleno de baches y abrojos. Dejar a un lado las venganzas. Esforzarse por dar lo mejor de sí mismos. Y creo que eso es lo que está haciendo Álvaro Ramos Chaves, pese a la carga negativa que el PLN viene arrastrando desde hace varios años., aumentada por enemigos políticos y azuzadores con techo de vidrio.

La trayectoria y experiencias de vida de don Álvaro, su preparación académica, le permitirán sopesar las necesidades del país, luchar por reconquistar la seguridad ciudadana, las oportunidades educativas y laborales, el espíritu de innovación y servicio de ticos y ticas, el respeto por la Patria y la ley. De la misma forma sabrá escoger con cuidado a los mejores hombres y mujeres para infundirle confianza a la población.

Oyendo a Fabricio Alvarado, candidato «cristiano», decir que el Partido Liberación Nacional debería desaparecer, y a Laura Fernández declarándose candidata «bendecida» por el personaje que nos ha sumido en la debacle social en la que estamos inmersos por la violencia y el narcotráfico, finalmente tomé mi decisión. Basta ya de oportunistas, mentirosos e hipócritas de profesión y otros títeres del tinglado de lo oscuro que solo buscan provecho propio.

Con gratitud, evoco la gesta inigualable que creó la Segunda República de la que todavía somos beneficiarios.  Y las buenas obras -que pesan mucho más que los yerros- de aquellos que posteriormente, supieron -y aún conocen. como tenderle la mano a quienes lo necesitan.

Es hora de volver la vista hacia atrás y rescatar lo que realmente fue bueno para todos.  El modelo costarricense de centro, respetuoso de Dios, del diálogo, de las voluntades mayoritarias; defensor de la vida y del desarrollo en libertad.

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