Por Carlos Fernández Mora, escritor y periodista.

Augusto Quirós fue, sin duda, un gran artista.
Por muchos años y hasta su muerte, mantuvo el prestigio de ser el primer barítono de opereta y zarzuela de Costa Rica.
En cierta ocasión, se representaba en el Teatro Trébol una obra en la que el barítono Quirós tenía a su cargo el papel de pordiosero. Esa noche, al vestirse muy de prisa, Augusto olvidó quitarse del dedo un anillo de brillantes.
En determinado pasaje de la obra, Quirós tuvo que exclamar:
—“¡Ay Dios mío! ¡Me muero de hambre!”…
Entonces, Salustio Quirós Carrillo, un bohemio galante que gozaba de una riqueza humorística envidiable, y que se había fijado en el anillo, le gritó al barítono Quirós, a todo pulmón:
—“Empeñá el anillo Quirós”…

*Caricatura de Noé Solano.