Federico Paredes, analista agroambiental.

Muchos aun creen que decir África es ver selvas tropicales, sabanas llenas de cebras, elefantes o antílopes, pero lo cierto es que, además de esos cuadros, es un continente que muestra facetas interesantes de los pasos que está dando para salir del atraso y el subdesarrollo en general.
En Nairobi, la capital de Kenia, una ingeniera industrial, está enfrentando con entereza uno de los mayores problemas ambientales del mundo: qué hacer con los residuos de plástico.
La joven Nzambi Matee, especialista en ciencia de materiales, decidió transformar los residuos que invaden su ciudad, en una solución concreta. Luego de varios experimentos, desarrolló un método que mezcla plástico reciclado con arena, y los funde para crear ladrillos hasta 3 o 4 veces más resistentes que el hormigón.

Desde 2017, Nzambi lidera la empresa Gjenge Makers, donde se procesan desechos como botellas, envases, tapitas de botella y bolsas, para convertirlos en materiales de construcción más económicos y duraderos.
Su aventura profesional cobra relevancia en un contexto donde sólo el 9% del plástico se recicla a nivel mundial, mientras tanto, ciudades como Nairobi generan cientos de toneladas de residuos plásticos cada día.

Los esfuerzos de esta joven ingeniera han dado como resultado que se reciclen más de 20 toneladas de materiales de polietileno, con los cuales produce cerca de 1.500 ladrillos diarios; esto además tiene un gran efecto social, al generar fuentes de empleo.
Dentro de las grandes posibilidades que tiene este material reciclado, es que se aprovechan las propiedades del plástico para reducir vacíos o espacios internos, lo que aumenta su resistencia y durabilidad. Tales características lo hacen ideal para diseñar nuevas carreteras y pavimentarlas.

Ante el constante déficit de vivienda, este plástico reciclado ha servido, como lo mencionamos en el artículo anterior, para fabricar ladrillos o bloques de construcción sumamente resistentes, prácticamente eternos, y hacer así casas de bajo costo.
Poco a poco, nos vamos dando cuenta de que desechar envases y materiales plásticos, es una pésima idea y una pérdida de dinero, en la medida en que se les puede alargar su vida útil, convirtiéndolos en formas útiles de construir casas o carreteras. Igualmente se pueden elaborar “galletas” para senderos en áreas protegidas ya que no se pudren, no se las comen los insectos u hongos y son ignífugas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), le otorgó a la ingeniera Matee en 2020,el reconocimiento como Joven Campeona de la Tierra, un estímulo que trata de apoyar estos novedosos emprendimientos ambientales.
Pero ¿Cuál es el fundamento industrial en la elaboración de estos ladrillos? Todos los materiales de polietileno son sometidos a una extrusión o proceso de molienda para luego fundirlos a altas temperaturas, mezclarlos con otros materiales previamente seleccionados y luego ubicarlos en moldes de metal con las formas finales que se desea obtener.

Necesitamos más ideas creativas como ésta, que nos permitan ir alcanzando el tan ansiado balance entre las actividades antrópicas y las normas y procedimientos de la Naturaleza.
Podemos afirmar con gran satisfacción, que esta experiencia deja una lección clara: los residuos no son el final del problema, sino el comienzo de una solución cuando se combinan ciencia, creatividad y voluntad para actuar.