Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.

Quizás aquel 5 de julio del 2014 cuando la Selección perdió en Cuartos de Final con Países Bajos en penales, no haya sido el día en que todo se jodió, pero sí el momento en que Costa Rica perdió el camino que le había dado sentido durante muchos años: la construcción de un proceso iniciado en el 2002.
Es tonto buscar un día decisivo: los procesos no son así, son construcciones largas y complejas. Pero quizás ese 5 de julio fue el día en que todo se arruinó.

Muchos piensan que hemos progresado desde la quijada de burro con la que Caín mató a su hermano Abel.
Pero la quijada de burro ha evolucionado y nosotros (los Caínes de nuestro futbol) seguimos usando esa arma para vencer a los rivales.
Desde el principio el futbol de Costa Rica fue el país del futuro, que se basaba en la promesa de que algún día tendríamos jugadores exportables que iban a deslumbrar en Europa.
Era creíble. Parecía posible con la llegada de Paulo Wanchope al Derby County, y después llegó la legión comandada por Keylor Navas, Celso Borges y Bryan Ruiz, dispuestos a sacrificarse y abrir un camino a los nuevos valores.

Los detalles cruciales de los resultados actuales, y los desenlaces de los torneos en que Costa Rica participó, amparados con un padrinazgo hacia los jugadores, son evidentes en nuestro futbol.
Repasamos mentalmente las decisiones, las sensaciones y los jugadores que nos llevaron hasta allí donde todo se jodió, convencidos de que hay una respuesta que simplemente espera revelarse, como el perro que practica windsurf en una imagen de IA.
Eliminados del próximo mundial, del Torneo de la CONCACAF a nivel de equipos y aprobando la indisciplina de los jugadores por los dirigentes, entrenadores y Directores Deportivos, son solo algunos pequeños detalles.
El análisis del fútbol costarricense nos lleva a que no sirve de nada obsesionarse con los entrenadores, los dirigentes, los Directores Deportivos y los árbitros. (Que cada día son peores y los actuales no tienen capacidad ni calidad).
Simplemente se debe aceptar una realidad: los jugadores no son tan buenos como los presentan y venden en la prensa. Ahora se esmeran en ser vistos como vedettes del futbol cuando brincan a la cancha, mostrando la licencia de indisciplinados, olvidándose que su profesión es muy corta.
Todo se jodió y cuando todo se jode, la única forma de volver a encauzar el vagón es borrar, eliminar todo: dirigentes, entrenadores, Directores Deportivos y jugadores para volver a empezar.
¿Y dónde se empieza? Desde las bases, con una masificación de niños a partir de los 13 años para ir colando lo bueno y sacar en ocho años, al menos, una producción de jugadores que permita una mejor calidad.

Algunos hablan de tener 14 equipos en primera división. ¿Arregla eso lo que ya está jodido? ¿Arregla lo jodido trayendo un entrenador para la Selección Nacional?
Dicen que no hay que buscar cerebros en la lista de Forbes para ser dirigente porque algunos son muy buenos empresarios, pero no tienen capacidad para diseñar y visualizar el futuro .
Los entrenadores y los Gerentes Deportivos necesitan una renovación, ya que quieren entender el futbol solo como una ciencia y transformarlo a través de la tecnología.
Dejemos la quijada de burro de Caín con la que buscamos ganar los partidos. O acaso no es el arma que utilizan los jugadores de la Selección Nacional y en el Campeonato Nacional donde sobran los leñadores y faltan jugadores de calidad?

** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto
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