Irán: las conversaciones de paz penden de un hilo

Irán: las conversaciones de paz penden de un hilo

Redacción y agencias.

Esta semana, el alto el fuego en Irán y las conversaciones de paz penden de un hilo mientras las tensiones se desbordan en la vía marítima estratégica que encarna la nueva capacidad de presión de Teherán y un conflicto que, según advierten los críticos, se ha escapado del control del presidente Donald Trump.

Trump dijo el viernes que Irán había “aceptado todo”, lo que impulsó un  repunte en los mercados bursátiles ante la esperanza de que la guerra pudiera terminar pronto. Pero para ayer domingo, esto parecía otro caso de exagerar la diplomacia, y el presidente volvía a amenazar con destruir los puentes y las plantas eléctricas de Irán, mientras Teherán había vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz.

La falta de confianza mutua y el temor a un regreso total a la guerra quedaron en evidencia después de que la Marina de Estado Unidos disparara y se apoderara de un carguero con bandera iraní que intentó romper el bloqueo a la flota de Teherán.

Este vaivén es típico del liderazgo bélico de Trump, que oscila entre predicciones triunfalistas de una paz inminente y amenazas alarmantes de violencia. Sus opositores ven caos y ausencia de un plan, mientras que los asesores del presidente insisten en que está utilizando la presión de manera magistral para obligar a Irán a ceder.

El presidente Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el sábado 18 de abril de 2026.
La popularidad de Trump sigue en descenso.

Una de las características más confusas de esta guerra es que es prácticamente imposible juzgar la sinceridad y la exactitud de las declaraciones de Estados Unidos o de Irán al respecto.

Nadie fuera de Irán puede decir con exactitud qué líderes están tomando las decisiones tras oleadas de muertes de figuras del régimen. Esto dificulta evaluar su estrategia diplomática.

Pero el ánimo de Trump en la guerra —al menos según se refleja en sus declaraciones en redes sociales— cambia constantemente. La semana pasada, en varios reportes se citó a funcionarios estadounidenses diciendo que Irán estaba dispuesto a dejar de apoyar a aliados armados como Hezbollah y Hamas, y a entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido. Esto representaría una enorme victoria para la administración. Pero la historia reciente y las declaraciones y el comportamiento recientes de Irán plantean dudas.

El USS Abraham Lincoln realiza operaciones del bloqueo estadounidense en el mar Arábigo, el 16 de abril de 2026.
El USS Abraham Lincoln realiza operaciones del bloqueo estadounidense en el mar Arábigo.

La insistencia reiterada de Trump en que un acuerdo está al alcance sugiere un entusiasmo menguante por una guerra que ha impuesto un alto costo económico y político en un año de elecciones de medio mandato. The Wall Street Journal informó el sábado que, pese a su fanfarronería, Trump alberga serios temores sobre sus consecuencias y los riesgos de una escalada.

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Para el régimen de Irán, sobrevivir cuando la guerra termine sería una victoria en sí misma. El bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, por su parte, amenaza con convertir una economía devastada en un colapso social. Semanas de bombardeos implacables han causado una destrucción masiva que costará miles de millones de dólares reconstruir.

La administración está dando señales de que cree que puede quebrar la resistencia de Teherán aumentando la presión.

En “State of the Union” el domingo, Jake Tapper, de CNN, le pidió al secretario de Energía, Chris Wright, que explicara por qué su jefe publicó en redes sociales que ya no habría “Señor buena gente” y que bombardearía todos los puentes y plantas eléctricas de Irán si sus líderes no aceptan el acuerdo que Estados Unidos está ofreciendo.

“El presidente busca la máxima capacidad de presión”, dijo Wright. Afirmó que “no estaba preocupado” porque el “rumor y el ruido” en Irán mostraban a un régimen que se estaba desmoronando y que el fin de la guerra “no está demasiado lejos”.

Wright también atribuyó a la administración el haber manejado “de manera fantástica” el impacto energético de la guerra, que ha llevado los precios de la gasolina a superar los US$ 4 por galón.

, habla durante un panel en la Cumbre de Infraestructura de BlackRock el 11 de marzo de 2026 en Washington.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.

“Irán no tiene las cartas, y estamos seguros de que se sentarán a la mesa y finalmente abandonarán su obsesión por tener un arma nuclear”, dijo Waltz en “Face the Nation” de CBS.

“Estamos reduciendo sus capacidades. Sus fuerzas armadas están hechas trizas. Su programa de misiles está hecho trizas. Y ahora, con suerte, por la vía diplomática, lo harán por las buenas, en lugar de por las malas, y finalmente renunciarán a esta ambición ilegal”, dijo Waltz.

La guerra ya supera por más de una semana el umbral de seis semanas que inicialmente sugirieron funcionarios como su duración máxima. Trump nunca ha estado bajo tanta presión para ponerle fin; y para demostrar que desarmará a Irán en lugar de envalentonar a un enemigo jurado de Estados Unidos.

 

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